Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La herencia de una duda

Messi, Neymar y Cesc se abrazan tras uno de los goles.
Messi, Neymar y Cesc se abrazan tras uno de los goles.LLUIS GENE (AFP)

En el Barça de este año, salvo Neymar, están los mismos jugadores de la temporada anterior y esto es preocupante si se piensa que generalmente los males no se van por sí solos y tarde o temprano reaparecen idénticos y hasta aumentados; en el caso del Barça, puede incluso que regresen convertidos en los mismos problemas que sospecho que en su momento hicieron que Guardiola prefiriera largarse y dejar que el engorro de renovar la plantilla lo afrontara alguien con una relación menos fraterna con las vacas sagradas.

Este año a Zubizarreta, director deportivo, se le han echado encima los socios más impacientes, quizás porque corren tiempos en los que la tendencia a estar seguros de todo es la imperante. Dicho de otra forma: no se concibe que el acto de pensar significa plantear dudas y a veces hasta eternizarse para así poder tomar mejor una decisión. Y Zubi piensa. Si un día va muy lejos, entronizará la duda como el gran valor sagrado que, por paradójico que pueda parecer, tanto podría asegurar la continuidad del club. Porque la duda es muchas veces la suspensión de una decisión que suele abrir insólitas nuevas expectativas, al tiempo que cierra los caminos más insulsos y monótonos. La duda es un gran motor creativo. Y un equipo de fútbol tan artístico como el Barça la necesita. De hecho, soy de los que piensan que el equipo de Martino debería inscribir en su escudo una leyenda que dijera: Viviremos siempre en una equilibrada y permanente duda.

La duda es un gran motor creativo. Y un equipo de fútbol tan artístico como el Barça la necesita

Quizás hasta sea recomendable vivir de esa forma después de que el Barça triunfante de los últimos años haya vivido con certezas tan espectaculares: mejor equipo del mundo, mejor jugador de todos los tiempos... Tantas luces y certidumbres han acabado creando la aparición de la sombra de una gran duda. ¿Es realmente factible abordar la tarea de renovación que Guardiola dejó para sus sucesores? ¿Es plausible llevar a cabo la heroica tarea de transformar el equipo antaño invencible? Esa tarea ya se llevó a cabo una vez cuando se despidió a Ronaldinho y Deco y se jugó fuerte y se ganó todo. Pero ¿puede repetirse algo así? ¿Dónde están esos jugadores que lo harían posible?

El mundo es muy grande, pero quizás no contiene esos futbolistas. Cuando uno empieza a pensar así, cae en grandes dudas… ¿Es posible repetir los máximos momentos de gloria del club? Es probable que esta última pregunta sea la que agrande la sombra de la gran duda que parece cernirse a veces sobre el lúcido director deportivo del Barça, un gestor al que admiro por su capacidad de fluctuar, de oscilar, de poner patas arriba cualquier estúpida urgencia. A veces pienso que esa forma suya de mostrarse discretamente dubitativo o en apariencia poco activo tiene su antecedente más inmediato en Pep Guardiola, un ser marcado por la sombra de sus dudas sobre el Barça y sobre la posibilidad de transformarlo de nuevo.

¿O ya no nos acordamos de cómo, hace dos temporadas, Pep mantuvo con un temple infinito sus dudas sobre si renovaba o no con Rosell? Es probable que en aquellos días a Zubi le sobrara tiempo para fijarse en el talento exhibido por Pep a lo largo de tan impresionante periplo de indecisiones. Y es también posible que en parte le venga de ahí ese genio y figura que luce cuando, con su habitual dignidad, ejerce su derecho a dudar. Todavía le estoy viendo en mitad de este último verano, durante el insulso y monótono periodo de tiempo en el que el club y “la portera de Núñez” marearon la perdiz obsesivamente en torno a los centrales David Luiz y Daniel Agger…

Por fortuna, las dudas del director deportivo del Barça han terminado por llevarnos a la situación de hoy, si se quiere mucho más incierta, pero también más creativa, pues, al no dar Zubi un paso al frente, ahora es posible que podamos dar dos. El otro día, incluso se abrió el panorama para el Barça cuando salimos de la monotonía y escuchamos de repente esa lista de defensas centrales con apellidos a cual más sonoro y excéntrico: Okore, Umtiti, Yago, Ilori, De Vrij, Van Rhinj, Rekik, Kala, Akpoguma, Nastasic, Capuano, Benedetti y Cabalceta.

Una lista que le ha devuelto amplitud al mundo y que habrá que estudiar con sabiduría. ¿Ventajas de haber recibido de Guardiola la sombría pero productiva herencia de una duda? Es posible. La duda ha llegado para quedarse. Si nos hubiéramos precipitado, ahora no podríamos hacer nada, o podríamos hacer sólo una cosa cerrando el paso a las otras. No se olvide que la duda es el nombre secreto de la palabra inteligencia.

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