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Paseo blanco por Riazor

El Madrid, con Casillas de titular, sentencia el Teresa Herrera, decano de los trofeos de verano, en apenas un cuarto de hora

Casillas saluda a Ancelotti al ser sustituido. Ampliar foto
Casillas saluda a Ancelotti al ser sustituido. EFE

Ahora que el verano futbolero se escenifica en parajes lejanos, cuando Tailandia, California, Noruega o Singapur solapan a clásicos como el Carranza o el Teresa Herrera, el Deportivo presentó esta edición del decano de los trofeos estivales en España como la oportunidad de congraciarse con el Real Madrid, otrora admirado en A Coruña antes de convertirse en encarnizado rival. Pías intenciones que, más allá de inocuas disensiones en el graderío, dejaron en evidencia la dura realidad que se vive en Riazor: de aquellos colores, el escudo y el periférico orgullo que vivió su apoteósis de esplendor aquel 6 de marzo de 2002 en el Paseo de la Castellana, sólo queda el recuerdo. Apenas una década ha mediado para que el club que abanderó la rebelión de los modestos haya regresado, con un bagaje imperecedero, al sitio del que partió, para que el Madrid, sufridor tanto tiempo en Riazor, vuelva a ser un triunfador paseante veraniego.

Deportivo, 0; Real Madrid, 4

Deportivo: Lux (Fabricio, m. 45); Laure (Seoane, m. 45), Kaká (Uxío, m. 65), Insua (Dani Iglesias, m. 75), Luisinho (M. Pablo, m. 45); Wilk (Álex Bergantiños, m. 45); Arizmendi (Juan Carlos, m. 45), Juan Domínguez (Teles, m. 75), Culio (Cañi, m. 75), Rudy (Bicho, m. 60); y Borja Bastón (Luis Fernández, m. 65).

Real Madrid: Casillas (Mejías, m. 81); Carvajal (Arbeloa, m. 45), Pepe (Mateos, m. 45), Nacho, Marcelo (Casado, m. 45); Casemiro, Isco (Ozil, m. 45); Cristiano Ronaldo (Di María, m. 45), Kaká, Jesé; y Morata (Benzema, m. 60). No utilizado: Diego López.

Árbitro: Pérez Pallas. Amonestó a Borja Bastón.

Goles: 0-1, m. 5, Kaká; 0-2, m. 11, Morata; 0-3, m. 16, Casemiro; 0-4, m. 83. Kaká.

Incidencias: Riazor. Unos 28.000 espectadores.

La monumental torre de plata del Teresa Herrera se fue a Madrid sin que apenas mediara batalla. Bastó un cuarto de hora para que se decidiera, para que la fragilidad defensiva del Deportivo concediera un gol tras un córner a favor, otro en contra y una pared en el corazón del área. Algo poco admisible en un equipo que quiere hacer virtud de la fortaleza defensiva, pero el resultado esperado ante la diferencia de nivel. Hace unos años cualquier coriáceo equipo de Segunda División podía hacerse fuerte en su casa ante el Madrid o el Barcelona. A día de hoy lo excepcional es que lo haga un conjunto de media tabla de Primera. Y el Deportivo está un peldaño por debajo de ese nivel.

Sentenció el Madrid sin excesivos sudores. Mostró a los jóvenes, sobre todo Morata, Jesé y Casemiro. O a Kaká, para el que no hubo descanso y que esbozó una enésima resurrección tamizada por la molicie a la que la superioridad blanca llevó el partido y que lo convirtió en un trámite que apenas precisó de la aportación de Cristiano Ronaldo o Isco, que se quedaron en la ducha en el tiempo de descanso. Fue entonces cuando buscó nuevas sensaciones Ancelotti, que ubicó a Di María en posiciones centradas y dio minutos a Casillas, titular y aclamado por una amplia mayoría de la grada cuando fue sustituido por Mejías a diez minutos del final, justo antes de que Kaká rubricara la goleada.