MUNDIALES DE NATACIÓN
Columna
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Las chicas de 2003

Las integrantes del equipo de waterpolo femenino en 2003.
Las integrantes del equipo de waterpolo femenino en 2003.JOAN SÁNCHEZ

Igual estos nombres no les dicen mucho: Cristina Ungo, Elisabeth Fuentes, Mariona Ribera, Ana Ramírez, Sara Domínguez, Mireia Ventura, Mercé Vallés, Cristina López, Blanca Gil, Anna Pardo (embajadora de BCN2013), Patricia del Soto y Belén Sánchez Picorelli. Todas ellas formaron parte de la selección española de waterpolo femenino que participó hace 10 años en el Mundial. Jugaron en la pileta del Barcelona y las eliminó en cuartos Canadá (9-8). Quedaron octavas. Gracias a ellas, entramos en el plan ADO. Hoy, como nunca, les presento mis respetos. A ellas y a las pioneras de nuestro deporte, a las que nunca ganaron títulos, pero pusieron las bases de lo que anoche se vivió en la Picornell. Sin ellas, difícilmente hubiéramos llegado a los Juegos Olímpicos; sin ellas, ayer, difícilmente Laura, Ona, Ani, Ru, Maica, Jenny, Lorena Pili, Andrea, Laura y Patri nos hubieran hecho sentir tan orgullosas de ser guerreras como lo estamos hoy.

Jennifer Pareja sabe perfectamente de qué hablo, ella ya estaba. Sabe de la calidad humana de aquel grupo, de su ambiente, de su generosidad. Ellas le echaron tantos cojones como este equipo y, aunque puede que no tuvieran el talento de estas niñas increíbles, aquellas señoras que entrenaba Gaspar Ventura, donde estaba Javi Sáez, ganaron más de lo que se imaginan. Ellas nos llevaron a mirar a la cara a las grandes y, gracias a ellas, después gozamos de los “privilegios” del plan ADO. Y lo hicieron entrenando cuando podían, pues todas trabajaban. Muchas lo dejaron después de aquel Mundial, otras todavía formaron parte del subcampeonato de Europa en 2008, pero todas son waterpolo femenino y campeonas. De aquella subvención, nos aprovechamos nosotras. De su ejemplo, también. Que nadie lo dude, ellas pusieron el primer gramito de plata de la medalla de Londres y de la que ayer se colgaron al cuello en este Mundial, 10 años después. Sin su lucha, seguramente esto habría tardado un poquito más en llegar...

Ellas nos llevaron a mirar a la cara a las grandes y, gracias a ellas, después gozamos de los “privilegios” del plan ADO

Después de los Juegos, la medalla de anoche habla de consolidación, pero creo que es justo recordar a las que en silencio tiraron antes del carro. Es evidente que hemos llegado para quedarnos, que la plata olímpica no fue casualidad o suerte, sino resultado de una mezcla de esfuerzo, trabajo, sacrificio y talento. Es muy bestia lo que transmiten las chicas de Miki, mas allá de la felicidad compartida con la grada por los éxitos, del subidón mediático, de obtener el premio por el que tanto han peleado. Su mensaje habla de lucha y superación. Es verdad, vaya cojones tienen. Lo he escuchado tanto estos días y es cierto. Pero tienen talento y son buena gente, buenas compañeras, honestas, tranquilas, humildes… Y eso las hace más grandes.

Si algo me ha permitido la jubilación, el no estar con ellas en la piscina, es escuchar todo lo bueno que se dice de ellas. Se quedan cortos los elogios. Los que reciben las niñas y también los que señalan a Miki. Su labor como entrenador, su capacidad para sacar lo mejor de cada una, la manera en la que ha conseguido que tengan la cabeza en su sitio y los pies en el suelo es para quitarse el sombrero. Somos herederas del esfuerzo de las que antes lucharon por nosotras. Por eso, la medalla de ayer, las que sigan ganando, es también un poco suya.

(Ana Copado es portera de waterpolo y medalla de plata en Londres 2012).

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