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Un cambio multiplicador

Bale, que no ha viajado a Mónaco con su club para forzar su pase al Madrid, ha disparado su precio desde que juega arriba

Bale celebra un gol con el Tottenham. Ampliar foto
Bale celebra un gol con el Tottenham. AFP

Gareth Bale ha dado el penúltimo paso que debe desembocar en el traspaso más caro de la historia. El futbolista galés no se desplazó ayer a Mónaco para disputar el amistoso que el Tottenham juega hoy. El futbolista espera en reposo que el Real Madrid y su actual club cierren ese acuerdo que por primera vez se escribirá con tres cifras.

El valor de mercado de Bale se ha multiplicado por 12 en seis años. En 2007, el dueño de los Spurs Daniel Levy lo fichó del Southampton por 10 millones de euros y ahora lo tasa como mínimo en 120. Desde que Harry Redknapp decidió sacarle del lateral izquierdo para darle total libertad del centro del campo hacia adelante su progresión comenzó a admitir comparaciones con Cristiano Ronaldo por potencia, velocidad y su duro disparo con la izquierda. Los 31 tantos que registró la campaña pasada, ya a las órdenes de André Villas-Boas, incrementaron esa sensación de que tras su silueta de velocista, registró 11,04 segundos en los 100 metros a los 14 años, puede esconderse un futbolista capaz de transformarse en una pieza ofensiva devastadora.

Nunca un cambio de posición ha desembocado en una revalorización de la magnitud que ha alcanzado la de Bale. Varios agentes de jugadores consultados coinciden en que “su explosión goleadora y su capacidad para jugar en posiciones de ataque han sido decisivas para alcanzar ese precio tan elevado”.

Los marcajes dobles y triples en la banda me obligaron a variar mi estilo de juego”

Gareth Bale

El punto de inflexión que empezó a disparar su cotización fue una exhibición en San Siro, aún como lateral, ante el Inter de Milán en un partido de la fase de grupos de la Liga de Campeones de 2010. El Tottenham perdió (4-3), pero Bale enseñó su poderosa zancada y su potente zurda en los dos tantos que consiguió. Dos carreras de más de 60 metros culminadas con sendos disparos cruzados que sonrojaron a Maicon, considerado por entonces uno de los mejores laterales derechos del mundo.

Desde aquel partido, Redknapp empezó a pergeñar ese cambio de posición. No fue un simple adelantamiento, Bale también comenzó a jugar más centrado y con más libertad de movimientos. “Siempre había jugado en banda. Tan adelantado, solo con Gales una o dos veces. Nunca había pensado en jugar por el centro. Los marcajes dobles y triples en banda me obligaron a cambiar mi juego”, explicaba el propio Bale tras los primeros partidos que le dispararon.

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