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Mundiales de natación | saltos

“Disfruté como un niño”

Javier Illana, envuelto en aplausos y vítores, acaba sexto y completa su mejor Mundial en los saltos de tres metros

Illana, en uno de sus saltos.
Illana, en uno de sus saltos. afp

Nervios, concentración, tensión. La final de los saltos de trampolín de tres metros estuvo marcada por la igualdad y la excelencia, toda vez que varios de los concursantes superaron el 9 en sus piruetas. La piscina de Montjuïc, sin embargo, solo se agitaba con las acrobacias voladoras de Javier Illana, que se alimentó del calor del público cerrar su mejor participación en un Mundial y subir dos puestos respecto a los últimos Juegos Olímpicos. El madrileño, que ha estado los dos últimos años entrenándose en Montreal con la selección canadiense, logró el sexto puesto en el salto de tres metros trampolín. “Creo que lo mejor fue la regularidad que tuve durante todo el torneo”, explicó Illana con una sonrisa de oreja a oreja.

No lo tenía, sin embargo, tan claro al inicio del Mundial. Resulta que en la previa, había sufrido una recaída de su lesión en la pierna izquierda, lo que significó renunciar a la prueba de un metro. “Eso me tuvo un poco nervioso, pero por suerte pude cerrar una buena participación y cumplí mi objetivo”. Illana, al mismo tiempo, remarcó que este resultado (468.15 puntos) le pone en la lucha por entrar al próximo World Series: “Hay muy pocas plazas y con este puntaje tengo opción”. De acceder, sería su cuarta participación consecutiva en el certamen.

Por delante de Illana se coronó el chino He Chong (544.95 puntos), que se llevó el oro por tercera vez de manera consecutiva en un Mundial, igualando el record del americano Phillip Boggs (1973, 1975 y 1978). Las medallas de plata y bronce fueron para el ruso Evgeny Kutnezov (508) y el mexicano Yahel Castillo (498.3). Un premio que no alcanzó Illana, pero que sí se llevó el aplauso generalizado del público, entregado. Lo vitorearon a cada ocasión que subió al trampolín, a cada ocasión que salió del agua e, incluso, cuando calentaba en el recinto cerrado. “Disfruté como un niño”, reconoció el saltador. Así lo expresó, con el puño cerrado y alto, al finalizar el concurso.

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