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Se vende equipo ciclista

El Euskaltel, nacido en 1994, se disolverá si la empresa de telefonía vasca, sin la ayuda de las instituciones, no encuentra un socio que aporte la otra mitad del presupuesto

El equipo Euskaltel, en la contrarreloj por equipos.
El equipo Euskaltel, en la contrarreloj por equipos. efe

En la fuga de ayer en el Tour de Francia, condenada al hambre de los esprínters, corredores de los equipos habituales, el Vacansoleil y los franceses Cofidis (con el marbellí Maté, que agradecía su renovación por dos años), Europcar y Sojasun-BH, que encuentran en ellas su terreno de exhibición, y del Euskaltel, que busca un futuro que no encuentra. El hombre del día del equipo vasco fue Oroz, que buscaba a la vez llenar de naranja las pantallas, para animar a alguna empresa a invertir en el patrocinio del conjunto, y mostrarse como con un cartel de ‘se vende’ para encontrar trabajo para el caso de que el Euskaltel, como parece lo más probable, cierre a final de año.

Un comunicado de la empresa de telefonía oficializaba ayer un runrún incesante: “Euskaltel, que anualmente aporta 3,5 millones de euros, para un presupuesto total de nueve millones de euros, ha asumido este año el esfuerzo de cubrir la parte correspondiente a las instituciones [Gobierno y Diputaciones vascas, que debido a la crisis no han aportado este año sus 3,5 millones a que se habían comprometido], no puede sostener en solitario este proyecto en el futuro”.

“Las perspectivas son pesimistas”, reconoció en la salida de Saint Gildas Mikel Astorkiza, el hombre de la compañía telefónica en el equipo dirigido por Igor González de Galdeano. “Llevamos meses sondeando empresas vascas y no vascas y solo hemos recibido negativas debido a la crisis económica”.

Si se consuma la desaparición del Euskaltel, una idea nacida en 1994 con una gran carga sentimental y patriótica, solo quedaría en España un equipo WorldTour, el Movistar. “Seguramente los mejores corredores de nuestro equipo, como los hermanos Izagirre, Mikel Landa, Mikel Nieve e Igor Anton, acaben en el equipo de Unzue o en otros WorldTour, como Samuel Sánchez, que tiene una gran cantidad de puntos, y seguramente ya estén negociando, lo que no les reprocho, pero para los demás será complicada la continuidad”, dijo Galdeano, quien ha visto cómo su ambicioso proyecto, de 40 millones de euros en cuatro años, que le dio una plaza en el WorldTour, ha naufragado víctima de la grandiosidad del propio WorldTour, que exige unas estructuras empresariales y logísticas desmedidas en relación a lo que ofrece el ciclismo a cambio. Para sobrevivir, el equipo ha tenido que contar esta temporada con algunos ciclistas extranjeros, con el fin de cubrir el cupo de puntos necesarios, aunque para ello tuviera que desmentir de alguna manera su filosofía fundacional.

“Y llegados a este punto, tampoco tendría sentido continuar con un proyecto de Segunda División. La empresa, que lleva en el proyecto 15 años, no entraría en ello”, concluye Galdeano, excorredor de un equipo que en sus grandes años, cuando Laiseka, Mayo y Zubeldia, generó verdaderas mareas naranjas de seguidores en los puertos pirenaicos del Tour.

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