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Especial Fórmula 1

OBITUARIO

José Froilán González, el piloto que inició la gloria de Ferrari

El corredor argentino, amigo y compañero de Juan Manuel Fangio, ganó el primer Gran Premio para la escudería italiana

José Froilán González, piloto argentino de fórmula 1, al volante de su maserati en 1952.
José Froilán González, piloto argentino de fórmula 1, al volante de su maserati en 1952. AFP

El argentino José Froilán González, el automovilista que le hizo ganar a la escudería Ferrari su primera carrera de fórmula 1, falleció este sábado a los 90 años en Buenos Aires. Pepe, El Cabezón, o El Toro de las Pampas, como lo conocían en Silverstone, el circuito británico donde venció dos veces en el torneo mundial de la categoría, fue subcampeón de fórmula 1 en 1954, detrás de su amigo y compatriota Juan Manuel Fangio. En 2011, Ferrari festejó los 60 años de aquel primer triunfo, que fue en Silverstone, y Fernando Alonso dio allí una vuelta con el 375 F1 de González, que asistió a la celebración.

El corredor argentino había nacido en Arrecifes (176 kilómetros al noroeste de Buenos Aires), uno de esos pueblos de las pampas donde la pasión por los coches enloquece. Sus padres lo enviaron a vivir un colegio de curas, a quienes acabó haciendo de chófer. Su tío había muerto corriendo carreras y por eso su familia no quería que Pepe siguiese sus pasos. Corrió entonces con seudónimos, ganó dos pruebas, su padre lo descubrió y lo echó de casa. Pero El Cabezón no dejó el automovilismo, se hizo amigo de Fangio y juntos fueron becados por el entonces presidente argentino, Juan Domingo Perón (1946-1955), para ir a competir a Europa. “Veníamos del campo, de manejar (conducir) los arados, yo manejaba camiones”, recordó González en una entrevista el año pasado con la revista El Gráfico. “Perón nos dio el cargo de ‘delegados obreros’ y cobrábamos 800 dólares. Cuando vino la revolución de 1955 (el golpe de Estado que derrocó a Perón), a la mierda con los delegados obreros. Para salir del país pedíamos permiso”, contaba Pepe.

El Toro de las Pampas debutó en la fórmula 1 en 1950 con Maserati

El Toro de las Pampas debutó en la fórmula 1 en 1950 con Maserati. El 14 de julio de 1951, en su segunda carrera con Ferrari, hizo que la escudería del Cavallino Rampante venciera por primera vez en una prueba. “Corrí de casualidad en Silverstone. Me ofrecieron el auto, un Ferrari de cuatro litros y medio, en Reims, Francia, porque uno de los pilotos de ellos se había roto una pierna. Ni dormí esa noche, y al día siguiente lo probé en las calles de Reims. No anduve mal, pero tuve que darle el auto a (Alberto) Ascari en plena carrera y terminamos segundos. ¿Quién iba a pensar que la carrera siguiente la iba a ganar? Terminó siendo el circuito en el que gané más carreras. Y no porque me gustara más que otros. Simple casualidad”, contó González a El Gráfico. Aquel año acabó tercero en el Campeonato de Fórmula 1, mientras Fangio lograba el primero de sus cinco títulos.

Al año siguiente, los dos argentinos dieron plantón a Ferrari y se fueron a Maserati. En 1954, otra vez con Ferrari, Fangio fue campeón y González subcampeón. Ese mismo año Pepe se convirtió en el único argentino que ha ganado las 24 Horas de Le Mans, la carrera más difícil de su vida. “Casi toda la carrera (fue) con lluvia y niebla. Y de las 24 Horas me pidieron que manejara la mayoría, así que anduve como 17 horas con ese auto. Le pusieron una bolsa de arena mojada para que tuviera más agarre. Hubo muertos, lluvia hasta la madrugada, en la última parada el auto no arrancaba…”, recordó el conductor que corrió nueve temporadas de F1, también con otras escuderías como Talbot-Lago, Vanwall, Lancia-Ferrari y Ferrari-Dino.

A los 90 años, todavía seguía conduciendo

Casado y con dos hijos, con Fangio como padrino de bodas, González seguía conduciendo a sus 90 años, pero hace dos meses que estaba ingresado por problemas respiratorios. “A (Michael) Schumacher le tocó manejar la Ferrari 375 de mi victoria en Silverstone. Fue en una fiesta de la marca, mucha gente, y viene y me dice: ‘Anduve en su auto y no sé cómo hacían para correr esos coches. Yo no podría’. Le contesté enseguida: ‘Yo tampoco podría manejar el tuyo, porque de computación no entiendo nada’. Los autos de ahora, con tantas teclas... A mí, dejáme con la palanca”, recordaba González.

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