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Los padres de menores que dejen el Barça deberán indemnizar al club

La entidad azulgrana solicita a la FIFA un estado de excepción ante los vetos a jugadores de las categorías inferiores y reclamará a todos los canteranos firmar un nuevo contrato

Benjamines del Barça celebran una victoria en las instalaciones de La Masia. Ampliar foto
Benjamines del Barça celebran una victoria en las instalaciones de La Masia. EL PAÍS

Dos fisuras legales castigan a La Masia. Por un lado, este verano se repetirá la fuga de futbolistas a la Premier League —tres hasta el momento— por las que el club solo cobrará los derechos de formación. “Hemos creado un nuevo contrato para protegernos a partir de ahora”, señala Toni Freixa, portavoz azulgrana. Y, por el otro, hay media docena de menores que están vetados por la FIFA porque no cumplen con los requisitos. Por eso, el Barça envió hace dos meses un extenso informe al organismo europeo para solicitar un estado de excepción. “Es una normativa tan restringida que solicitamos que tengan en cuenta otros factores”, desvela Jordi Mestres, responsable del fútbol formativo.

“En 2011 hubo unos 13.000 traspasos de menores”, explica un árbitro del TAS

Resulta que la FIFA atendió a dos demandas anónimas y mantiene bloqueadas las fichas de seis jugadores azulgrana menores de edad. Dos del Cadete A, dos del Cadete B y otros dos del Infantil A. “El problema es que en 2011, por ejemplo, se hicieron unos 13.000 traspasos de menores”, explica Angelo Cascella, árbitro del TAS de Lausana y experto en derecho deportivo; “la intención de la FIFA es proteger a los menores de abusos contractuales”. O, lo que es lo mismo, prohibir los traspasos de menores con tres excepciones: si los padres cambian de domicilio al país del nuevo club por razones no relacionadas con el fútbol; si la distancia es menor de 50 kilómetros con la frontera y el club también está a menos de 50 kilómetros de la frontera; y, ya si se trata de un jugador de la Unión Europea de 16 a 18 años, se obliga a proporcionar formación escolar, además de alojamiento, un tutor… Normas (las dos primeras) que no cumple el Barça y que dejan en la grada a un francés, un nigeriano con pasaporte holandés, un camerunés y tres surcoreanos. “Con los coreanos no tienen razón porque fue su federación la que nos los envió pidiendo que los formáramos”, explican desde el club; “por lo que nos esforzamos en hacer más amistosos o jugar torneos”. Abunda Mestres: “Y sorprende que estos mismo chicos sí puedan jugar con su selección”.

El Barça, preocupado por la situación, creó una comisión jurídica con los servicios internos del club [pero ninguno es especialista en derecho deportivo] y decidió enviar un informe para solicitar el estado de excepción. “Tienen que tener en cuenta la educación, la formación deportiva y académica, instalaciones, cuidados pedagógicos, psicólogos…”, enumera Mestres. “Muchos de estos chavales están mejor aquí que en su casa. Así que pretendemos que la normativa lo acabe reconociendo”, añade Freixa. Por el momento, la FIFA no ha respondido. “Aunque quizá también apliquen esta norma a otros clubes que ofrecen más o menos lo mismo”, apuntan desde el Barça.

“Debe contar la formación deportiva y académica”, dice un responsable del Barça

También quiere protegerse el club de las deserciones veraniegas. Por eso, la directiva aprobó un nuevo contrato para los menores —toda vez que el Tribunal Supremo creó jurisprudencia al no dar validez a las cláusulas de indemnización firmadas por menores de 18 años—, donde se nombrará subsidiarios a los padres. O, lo que es lo mismo, en caso de que el chico se marche contra la voluntad del Barcelona, los progenitores deberán afrontar una sanción económica. “Una indemnización que será lo que el club se ha gastado en su formación y, además, el concepto de expectativa de llegar a ser profesional y su valor en el mercado. Porque Messi, por ejemplo, con 16 años, ya era un fenómeno”, cuenta Freixa; “y ya veremos qué nos dice el tribunal más adelante. Pero somos optimistas”. Aunque en el club también hay voces críticas: “Esta fórmula no nos beneficia porque somos más fichadores que exportadores. Igual no se van los tres mejores al Arsenal, pero habrá ocho que no podremos fichar”.

Por eso, el Barça, en los próximos meses, hará pasar a todos los canteranos por las oficinas para firmar el nuevo contrato. “Pueden decir que no", señala Freixa; “pero será una declaración de intenciones”. Una medida que, sin embargo, no evitará el exilio [este año se van el cadete Canós, y los juveniles Pleguezuelo y Josimar, que actualmente no juegan por decisión del club], atraídos por El Dorado económico; el Barça paga en juveniles un máximo de 18.000 euros —la media del Villarreal se queda en 1.500 euros—, al tiempo que en Inglaterra el tope salarial está en 125.000 netos. “No queremos llegar a esas cifras; son menores de edad”, entiende Mestres. “No hay que intentar competir”, amplían del club; “el problema no es que se lleven talento, sino que no se gestione el excedente que tenemos”.

Además de la sanción a los padres, la salida del jugador reportará dinero al Barça en derechos de formación (siempre que haga una oferta de renovación 60 días antes de que finalice el contrato). “Los parámetros de pago están estipulados por la FIFA, que van de los 10.000 a los 90.000 euros por año, dependiendo de la categoría y gastos de formación —se prorratea—, y se paga desde los 12 a los 21 años. Y si un club no está conforme, puede acudir al TAS como última instancia”, recuerda Cascella. “Pero hay que reclamar ese dinero”, explican desde el Barça, orgullosos porque en tres cursos se han recaudado dos millones; “y David Barrufet [exportero de balonmano] se ha sumergido en ese mundo como miembro de los servicios jurídicos del club”. Un mundo donde manda el dinero o la ley del más fuerte. Y el Barça, por si acaso, se acoraza.

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