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Entre la medianía y el vendaval

Getafe y Sevilla empatan en un duelo falto de ambición y marcado por el fuerte viento en el Coliséum

Colunga bate a Palop en el gol del empate. AS

Perdidos en medio del temporal, a Getafe y Sevilla se les volaron las ideas en el Coliséum. El viento se convirtió en protagonista desbaratando los planes y apagando las ambiciones empujándoles hasta un empate raquítico que deja a ambos en el territorio de la medianía clasificatoria, lejos de sus expectativas.

Arrancó mandón el Sevilla, que se adueñó sin remilgos y desde el primer minuto del trámite del juego. Sin demasiados alardes, la desfachatez de Navas y Reyes afiló la propuesta de los visitantes por ambas bandas mientras el Getafe, carente de ímpetu e iniciativa, se refugiaba en el orden para mantener la compostura en medio de la tempestad. Pero el dique se vino abajo gracias a una genialidad de Rakitic. El sutil mediapunta croata recogió un balón rebotado en la frontal y lo convirtió en un regalo para Reyes. Entre el tacón y la espuela impulsó la pelota para la llegada del extremo al que tenía localizado con el rabillo del ojo y nada pudo hacer Moyá para impedir la diana sevillista.

Getafe, 1 - Sevilla, 1

Getafe: Moyá; Valera, Alexis, Abraham, Borja (Míchel, m. 73); Xavi Torres, Juan Rodríguez (Rafa, m. 16); Sarabia, Colunga, Gavilán; y Alcácer (Álvaro Vázquez, m. 58). No utilizados: Codina; Lopo, Míchel, Samuel Sáiz, Hugo Fraile.

Sevilla: Palop; Cicinho, Fazio, Botía, Coke; Medel, Maduro (Kondogbia, m. 57); Navas, Rakitic (Manu del Moral, m. 80), Reyes (Stevanovic, m. 65); y Negredo. No utilizados: Diego López; Cala, Hervás, Babá.

Goles: 0-1. M. 40. Reyes. 1-1. M. 43. Colunga.

Árbitro: Mateu Lahoz. Mostró tarjeta amarilla a Alexis, Borja, Colunga, Coke, Kondogbia y Xavi Torres.

Unos 8.000 espectadores en el Coliséum.

Poco le duró sin embargo la alegría a los de Emery. Apenas tres minutos después del zarpazo de Reyes, Colunga se alió con la ventisca para lograr el tanto del empate, su primera diana en lo que va de temporada. En una falta lejana, desde más allá de 30 metros, el delantero azulón chutó con intención y, entre el viento y Palop, completaron la faena. La parábola sorprendió al guardameta del Sevilla que, adelantado y a contrapié, no alcanzó la pelota y quedó batido y desairado. Excesivo premio para la discreta propuesta getafense en la primera mitad, tan desangelada como la noche.

Arreciaba la tormenta y languidecía el juego conforme avanzaba el partido. El Sevilla era un quiero y no puedo que se perdía en la posesión insustancial y el Getafe un me quedo como estoy que descontaba el paso de los minutos con la certeza de que el botín alcanzado era un mal menor. El empate sin embargo no resuelve las penurias ni las dudas de ninguno, pero el miedo a perder un punto pesaba más que la ambición por pescar los tres. El expediente azulón presentaba cinco jornadas sin ganar; el sevillista: una sola victoria en las últimas siete jornadas. Pero unos y otros llegaron a la conclusión de que no era el día de iniciar la remontada clasificatoria que demandan sus aficionados.

Los de Luis García, lastrados por las ausencias y lesiones de alguno de sus mejores ebanistas en la zona de creación, parecen resignarse a la carpintería tras encallarse en la escalada iniciada en noviembre. Mientras, el Sevilla se maneja entre el arranque reivindicativo que sucede a todo relevo en el banquillo y la sospecha de que la actitud y la aptitud no responden a las expectativas creadas. El viento fue la excusa. Pero la borrasca también destapó la escasez de ideas.

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