Armstrong: “Merezco un castigo, no la condena a muerte”

Al borde del llanto, el exciclista critica su sanción de por vida en la segunda parte de su entrevista con Oprah, donde también habla de su fundación, su futuro y su vida familiar

Foto: George Burns /Vídeo: EL PAÍS- LIVE!

Si la primera parte de la entrevista a Lance Armstrong fue el escenario para el particular acto de contrición del ciclista, la segunda permitió al excampeón tratar sobre el resto de aspectos que también han determinado su trayectoria personal y profesional: su familia, su carácter, su fundación, su situación económica, su futuro…

Este viernes, al abordar la reacción de sus hijos mayores ante las acusaciones de dopaje de su padre, Armstrong tuvo que contener unas lágrimas que amenazaron el inquebrantable dominio de sí mismo que había demostrado en el programa anterior. Fue al hablar de Luke Armstrong, su hijo de 13 años, cuando se permitió un momento de flaqueza, el único. El mismo que no tuvo cuando un día antes reconoció que toda su carrera había sido una farsa o que había perseguido injustamente a los compañeros y periodistas que osaron desafiar su reinado desvelando su relación con el dopaje. “¿Qué le dices a tu hijo?”, le preguntó Oprah Winfrey. “Él sabe mucho. Oía rumores en los pasillos de la escuela. Un día vi cómo me defendía de las acusaciones de otros niños, cómo decía 'eso no es verdad' y es cuando supe que tenía que contárselo". Entre pausas para evitar el llanto, el ciclista explicó cómo le confesó la verdad durante las vacaciones. “Nunca me preguntó nada. Confió en mí, me dijo: ‘Eres mi padre y eso no cambiará jamás”.

La presentadora, sin embargo, comenzó la segunda parte de su entrevista abordando la situación de Livestrong, la fundación que el ciclista fundó en 1997. Armstrong ganó su primer Tour de Francia solo tres años después de superar un cáncer de testículos. Su organización recaudó en estos quince años 500 millones de dólares para luchar contra la enfermedad, pero hace unos meses Livestrong le pidió que dimitiera. "Necesitamos que te apartes de la fundación", aseguró el corredor que le indicaron sus responsables. "Adoptar esa decisión fue algo muy duro. Me di cuenta de la presión que existía", dice el excampeón.

Winfrey preguntó al deportista si Livestrong podrá sobrevivir sin él, sin su historia. "Espero que sí", contestó, definiendo la fundación como su “sexto hijo”. "Lo que hice fue lo mejor para Livestrong, pero fue algo muy duro, un infierno doloroso. Fue mi punto más bajo".

Aunque el ciclista mantuvo una indolencia similar a la de la primera parte de la entrevista, en el segundo programa también dejó pasó a la emoción al ver un vídeo de hace unos años en el que aparecía él mismo en actitud arrogante. Tras reconocer que no le gustaba esa persona aseguró a Winfrey que le debe disculpas a muchas de las personas a las que atacó cuando le acusaron de dopaje. "No me gusta ese tipo. Se sentía invencible y ahí es dónde me perdí. Esa persona sigue ahí, no voy a engañar a nadie y decirle que estoy en terapia y que me estoy curando, tengo que seguir un proceso, pedir disculpas", dijo Armstrong.

Lo que hice fue lo mejor para Livestrong, pero fue algo muy duro

“¿Crees que le debes una disculpa a David Walsh, el periodista de The Sunday Times que cubrió tu historia durante 13 años?” preguntó Winfrey. “¿Qué les dirías a los millones de personas que han llevado brazaletes amarillos durante años? "Les diría que entiendo que se sienten traicionados y que lo siento".

El excampeón, despojado ahora de sus títulos, sí reconoció que había personas en su círculo más cercano que sabían que se dopaba, pero que no hubieran podido hacer nada para impedírselo. Solo lo hizo, según Armstrong, su exmujer, Kristen. Al consultarle sobre su regreso a la competición le pidió que no volviera a cruzar la línea roja del dopaje. "Si ella me hubiera dicho que no volviera a competir, yo no lo hubiera hecho".

Como ocurrió en la primera entrevista, ayer volvió a dar la sensación de que Armstrong se escabulló de cuestiones espinosas, como cuando aludió a su exesposa. El ciclista aseguró que solo le consultó a ella sobre la posibilidad de volver a la competición y la presentó como una influencia determinante en sus decisiones. Sin embargo, Winfrey no le preguntó por qué sus abogados prohibieron a la madre de sus tres hijos que testificara o que respondiera a cualquier cuestión relacionada con el uso de sustancias prohibidas de su exmarido.

Winfrey no le preguntó por qué sus abogados prohibieron a la madre de sus tres hijos que testificara o que respondiera a cualquier cuestión relacionada con el uso de sustancias prohibidas

La presentadora también inquirió a Armstrong sobre su futuro. El excampeón Armstrong aseguró que le gustaría volver a competir, pero se lo impide “una condena a muerte”, según definió la sanción impuesta por el organismo estadounidense. "A mi me han condenado a muerte cuando otros deportistas fueron suspendidos por seis meses. No voy a decir que sea injusto, pero mi condena es diferente. Me merezco un castigo, pero no la condena a muerte".

El exciclista también aseguró que la investigación de la USADA y ahora su confesión tendrán un impacto económico en su futuro. "Desde luego que he perdido cualquier oportunidad de tener ingresos en el futuro. No me gusta pensar en ello, pero el día que esto salió a la luz perdí 75 millones de dólares [más de 56 de euros]". Aún así, se confesó optimista: "He pasado por un momento en que no sabía si iba a estar vivo en seis meses o un año. Este no es el peor instante de mi vida, pero está cerca".

Lo fácil es decir que no debemos engañar ni mentir. Pero hay algo más grande detrás, cómo me perdí y me equivoqué. Cómo traicioné a gente que confiaba en mí y a los que yo decepcioné

La incertidumbre no parece afectar a Armstrong, o al menos esa es la impresión que quiso transmitir en la entrevista. "Hace tiempo me hubiera vuelto loco", confesó, “pero cada vez me siento más cómodo con la idea. “¿Esto te hace ser mejor persona?” inquirió la presentadora. "Sin ninguna duda".

Winfrey terminaría la entrevista con una de las preguntas que han marcado su estilo en las últimas décadas: "¿Cuál es la moral de esta historia?" Armstrong estaba preparado. "Lo fácil es decir que no debemos engañar ni mentir. Pero hay algo más grande detrás, cómo me perdí y me equivoqué. Cómo traicioné a gente que confiaba en mí y a los que yo decepcioné", sentenció. ¿Siento remordimientos? Absolutamente. ¿Crecerá? Absolutamente. Este es el primer paso, estas son mis acciones. Estoy pagando el precio por ellas y me lo merezco".

Quedaron sin formular cuestiones como el papel que en la trama del dopaje tuvieron los diferentes entrenadores de los equipos en los que compitió Armstrong, si éste influyó de alguna manera en los altos mandos de los organismos internacionales y, lo más importante, si el excampeón se decidirá a repetir lo mismo ante la Agencia Mundial del Dopaje, la UCI o la USADA. Una preguntas que quizás convino realizar en la primera parte de la entrevista, ya que la de ayer se reservó a tratar de buscar una respuesta moral a un comportamiento liderado por la ambición. Seguro que hay una ética detrás, pero no la que Winfrey buscaba ni la que el propio Armstrong demostró.

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