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Reivindicaciones entre bengalas

Euskadi golea 6-1 a Bolivia y la Ertzaintza carga para controlar un sector de la grada

Euskadi y Bolivia juegan entre el humo de las bengalas. Ampliar foto
Euskadi y Bolivia juegan entre el humo de las bengalas. EFE

Hubo fiesta, petardos, humo, pitos y mucha juerga. El fútbol se dejó ver entre la niebla petardera, aunque tampoco fuera lo primordial en un día así. Mas que nada porque en la grada se dedica poco tiempo a disfrutar con lo que ocurre en el el campo y más a corear la reivindicación la oficialidad del combinado vasco de punta a punta del estadio. Si por el camino se pierde la voz, no hay problema. Aun así, el público calentó la garganta con los goles de la selección vasca que pasó por encima de Bolivia en medio de la algarada.

Entre el vocerío de la grada estuvo Marcelo Bielsa, que sacó su entrada aguardando pacientemente en la cola de Anoeta, donde Euskadi no jugaba desde hace ocho años, sin pedir que la llave de su chandal de técnico del Athletic le abriera una puerta distinta a la de los demás aficionados. Debió disfrutar poco con el partido el argentino, que se rompió en apenas diez minutos del lado del combinado tricolor y puede que menos con la humareda de la grada que en muchos momentos impidió diferenciar a los equipos sobre el césped.

Euskadi, 6 - Bolivia, 1

Euskadi: Iraizoz (Zubikarai, m. 67); Iraola (Carlos Martínez, m. 45), Mikel González (Labaka, m. 45), Iñigo Martínez, Balenziaga (Castillo, m. 62); Xabi Prieto (Susaeta, m. 45), Xabi Alonso (Oier, m. 45), Beñat (Mikel Rico, m. 45), Ibai; Toquero (Agirretxe, m. 64) y Aduriz (Kike Sola, m. 45).

Bolivia: Galarza (Arias, m. 45); Bejaramo (Jimémez, m. 74), Méndez (Arce, m. 31), Centeno, Valverde, Barba; Azogue, Veizaga (Melean, m. 60), Mojica (Vaca, m. 62); Peña y Saucedo (Pontons, m. 54).

Goles: 0-1. M. 9. Aduriz. 0-2. M. 16. Aduriz. 0-3. M. 22. Toquero. 4-0. M. 27. Ibai. 5-0. M. 57. Toquero. 5-1. M. 79. Pontons. 6-1. M. 90. Agirretxe.

Árbitro: Pérez Lasa. No hubo amonestados.

Anoeta, unos 25.000 espectadores.

Regresó la tricolor a San Sebastián, una vez solucionado el tema del nombre, de nuevo como Euskal Selekzioa, donde hasta el de ayer tan solo se habían disputado cuatro partidos de los 21 compromisos. En 16 ocasiones se había celebrado en San Mamés y tan solo en una en Vitoria. Ayer los petardos rebotaron de nuevo en las gradas de Anoeta, decoradas con pancartas reivindicativas (Konkistatuak, baina ez garaituak / Conquistados pero no vencidos).

A medida que la fiesta ganaba en temperatura, varios aficionados fueron reprendidos por la Ertzaintza debido al lanzamiento masivo de petardos y bengalas. Era el humo de la reivindicación anual de la Federación Vasca de Fútbol, expresada de nuevo en un entorno diferente al habitual y con un invitado conocido entre los visitantes. Xabier Azkargorta, de nuevo al mando de Bolivia, ya vivió el preludio a la goleada de ayer hace nueve años también en la capital donostiarra. Poco le duró el gesto nostálgico en la cara al técnico, porque para esto del fútbol aun le quedan demasiadas instrucciones en la cartera.

Entre petardo y silbido, Xabi Prieto y Aduriz fabricaron el primer gol del partido. Un centro del extremo de la Real, y capitán con la camiseta verde, lo cabeceó el delantero del Athletic cuando apenas se habían presentado los equipos. El golpe abrió una vía por la que se terminó desangrando el conjunto de Azkargorta. Aduriz de cabeza tras un saque de esquina se imponía de nuevo en el área visitante para disgusto del seleccionador, al que se le escapaban los maleficios por la banda. Aun estarían por venir cuatro goles más, dos de Toquero, también de cabeza, otro de Ibai y el último de Agirretxe. Solo Pontons tras una de las pocas aproximaciones de los bolivianos pudo llevarse un gol para su lado.

A la fiesta no le faltaron goles, ni banderas, ni himnos, ni aficionados. Al fútbol le faltó un adversario, a pesar de que lejos del marcador, lo que se vivió fue la petición de un deseo oficial que de momento, fuera del terreno de juego, se mantiene un año más en la misma situación.

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