Culpas y bombas de humo

El vestuario del Madrid cree que Mourinho elude responsabilidades de los problemas del juego

José Mourinho y, a su izquierda, Florentino Pérez
José Mourinho y, a su izquierda, Florentino PérezJuan Carlos Hidalgo (EFE)

El jueves pasado varios jugadores del Madrid le dijeron a su mánager, José Mourinho, que el equipo llevaba meses encontrando dificultades de orden táctico que él, como entrenador, no había sabido resolver. Le recordaron que, contra su queja continuada por la “falta de actitud” de los futbolistas, fácilmente interpretable por el público como falta de profesionalismo, el origen de la crisis era más complejo. Que a muchos rivales (Celta, Betis, Levante o Sevilla) les bastaba con encerrarse atrás para exponer la ausencia de recursos que tenía el equipo a la hora de elaborar el juego sin espacios. Subsanar esos defectos, le apuntaron, también era su responsabilidad, cosa que parecía ignorar cada vez que salía a una conferencia de prensa para culpar a la plantilla de los resultados adversos. El domingo, al Espanyol le bastó con organizarse alrededor de su área para exhibir las limitaciones del Madrid. De paso, la jornada abrió una brecha insalvable entre Mourinho y sus jugadores.

La defensa que hizo el presidente Florentino Pérez de Mourinho el sábado por la mañana, en su discurso del acto de entrega de insignias, convalidó la campaña de declaraciones públicas del mánager contra la plantilla. Siguiendo su alocución, Florentino Pérez señaló que Mourinho había “tenido que soportar ataques desproporcionados e injustos, algunos de ellos que afectaban a la dignidad de la persona”, en clara referencia a la crítica de la prensa. Mourinho no esperó. Seis horas después de la aparición pública de Florentino Pérez, lo dejó en evidencia cuando, junto con seis ayudantes, encerró a Antón Meana, un periodista de Radio Marca, en una sala del Bernabéu para insultarlo y amenazarlo. Según contó el periodista, Mourinho le exigió que revelara sus fuentes y luego le dijo que el vestuario del Madrid estaba corrompiéndose debido a la presencia de “tres ovejas negras”, tres conspiradores, que era preciso desvelar para hacer una purga.

En Valdebebas creen que Mourinho lanza mensajes de autojustificación por si tiene que salir al mercado

La lectura de la crónica del suceso de Meana, el domingo por la mañana en el hotel de concentración, alarmó a la plantilla desde temprano. La mayoría de los jugadores llegaron a la conclusión de que Mourinho había orquestado la encerrona con premeditación para denunciar a través de la prensa lo que él no se atreve a hacer por sí mismo. Respecto a la identidad de las “tres ovejas negras”, en la plantilla sospechan que, a estas alturas, pueden ser más de diez los jugadores que cuestionan al entrenador. Casillas, Ramos, Higuaín, Marcelo, Özil, Benzema, Kaká, o Albiol, son algunos de los que peor relación tienen con el mánager desde que comenzaron a resentir abiertamente la falta de justicia deportiva que subyace en su empeño de refundar el equipo con hombres de su agente, Jorge Mendes.

Solo marcamos a balón parado, con centros laterales o desde fuera del área”, lamenta un jugador

Los jugadores prepararon el partido contra el Espanyol en un clima enrarecido. Convencidos de que Mourinho había dado otro giro de tuerca a la trama para encubrir sus carencias técnicas acusándolos a ellos de la crisis deportiva. Piensan que esta era la razón de que, desde que llegó, al mánager le preocupara tanto el control total de lo que él llama “la estrategia de comunicación”. En Valdebebas, la intuición general es que Mourinho está obcecado en lanzar mensajes públicos de autojustificación para preservar su reputación, por si tiene que salir al mercado, cosa que supone, puede ocurrir de un momento a otro. Recuerda un testigo que el jueves un jugador le reprochó a Mourinho que solo le interesara trasladar la culpa al equipo para “salvar su cuello”.

Cristiano Ronaldo observa a Albín, autor del gol del empate del Espanyol
Cristiano Ronaldo observa a Albín, autor del gol del empate del EspanyolAndres Kudacki (AP)

En una cosa parecen coincidir Mourinho y sus futbolistas: las constantes vitales del equipo no invitan al optimismo. “Solo marcamos a balón parado, con centros laterales, o desde fuera del área”, lamenta un jugador. Cada vez son más los futbolistas del Madrid que piensan que la plantilla está desaprovechada a fuerza de insistir en un juego simple que no evoluciona y que los rivales han aprendido a contrarrestar. Así, concluyen, será imposible ganar un título. Mourinho, dicen, denuncia que hay “ovejas negras” para trasladar el debate de lo puramente técnico a lo puramente inexorable. Sienten que lo hace porque se ve fuera y quiere preservar su imagen arrojando bombas de humo. Porque ya no tiene voluntad de solucionar otra cosa que su futuro en un club lejano y no le importa lo que deje atrás. Florentino Pérez le recordó ayer en un acto de la Fundación del Real Madrid —“Ningún niño sin juguete”— que “uno no debe rendirse jamás”. Mourinho dijo el domingo: “La Liga está prácticamente imposible”.

Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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