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Valverde solo ve a Guaita

El Valencia gana en Lille con un gol de penalti de Jonas y una gran actuación del portero

Guaita recibe la felicitación de Tino Costa y Ricardo Costa. EFE

Abatido y hundido Mauricio Pellegrino el sábado tras la derrota liguera ante la Real, el técnico argentino pudo sentir anoche la amarga satisfacción de ver completada la clasificación del Valencia para los octavos de final de la Champions. Ya sin él, su equipo ganó en Lille, recaudó otro millón de euros y certificó el segundo puesto del grupo tras el triunfo del Bayern ante BATE. Desde Valencia, el nuevo entrenador, Ernesto Valverde, pudo sacar pocas conclusiones. Si acaso la fiabilidad de toda la vida de Albelda, la mejora de Víctor Ruiz respecto a a otras actuaciones y la poca soltura en ataque de Haedo Valdez, sustituto del sancionado Soldado. Pero, sobre todo, la excelencia de Guaita.

LILLE, 0 – VALENCIA, 1

Lille: Elana; Beria, Basa, Chedjou, Digne; Gueye, Mavuba (Martin, m. 55), Balmont (Payet, m. 70); Kalou, Bruno (Roux, m. 77) y Rodelin. No utilizados: Landreau, Debuchy, Rozehnal y Bonnart.

Valencia: Guaita; Ricardo Costa, Rami, Víctor Ruiz (Jonathan Viera, m. 82), Cissokho; Tino Costa, Albelda (Gago, m. 74); Feghouli (Piatti, m. 60), Jonas, Guardado; y Valdez. No utilizados: Diego Alves; João Pereira, Parejo y Banega.

Gol: 0-1. M. 35. Jonas, de penalti tras un agarrón de Basa al propio Jonas.

Árbitro: Aleksandar Stavrev (Macedonia). Amonestó a Mavuba, Beria, Balmont, Tino Costa y Guaita.

Unos 20.000 espectadores en el Grand Stade Lille Metropole.

Sin ninguna ambición ni afán de protagonismo, Salvador González, Voro, puede presumir de un currículo envidiable como entrenador del Valencia. El técnico interino, hasta ahora delegado y excentral del Valencia y el Dépor en los noventa, ha ganado seis de los siete encuentros dirigidos, las otras cinco victorias son de la última parte del ejercicio 2007-08, cuando suplió a Ronald Koeman.

De alguna manera, Jonas había desencadenado el despido de Pellegrino el pasado sábado. Su absurdo manotazo a Zurutuza, en una zona neutra del campo y sin venir a cuento, antes del descanso, facilitó la goleada de la Real y el fin de El Flaco como técnico del Valencia. Pues bien, cuatro días después, el mismo Jonas arrancó la etapa de Valverde con una par de acciones de mérito: la rápida media vuelta con el balón cortada por el agarrón del central Basa; y el consiguiente penalti transformado, raso y muy pegado al palo izquierdo, aprovechando la ausencia del especialista Soldado. Esos son los permanentes claroscuros del fútbol.

Ante un Lille bajo mínimos, sin Debuchy, Pedreti ni Marvin Martin en la primera parte, y con un Kalou abucheado constantemente por la grada, el Valencia jugó con espacios y a un ritmo muy cómodo. Dirigido por la sabuduría táctica de Albelda, fortalecido por la reciente crisis del vestuario. La defensa pública del capitán al entrenador defenestrado, a pesar de haber jugado tan poco, refuerza su liderazgo en el grupo en contraste con el de Gago, señalado por la hinchada tras haberse sabido que pidió marcharse al enterarse de la destitución de Pellegrino.

Los de Voro estuvieron dirigidos por la sabiduría táctica de un Albelda fortalecido

Rudi García le puso pimienta al Lille en el segundo tiempo con la entrada de Martin por Mavuba. Ganó en creatividad. La consecuencia fue meter al Valencia en su campo y sacar lo mejor de Guaita, que paró desde el suelo un disparo a escasos centímetros de Bruno. Otra de las decisiones de Valverde pasa por seguir combinando a Guaita con Diego Alves en la portería o apostar por uno de los dos. El arquero valenciano estuvo espléndido poco después en otro remate de Kalou a su costado derecho.

Gago suplió a Albelda —un saludo muy protocolario entre ambos— y el Valencia entró en una fase de indefinición y de pruebas. También porque se marchó Víctor Ruiz y Voro ubicó a Cissokho en el centro de la defensa. Se supone que Valverde quería ver unos minutos a Piatti y a Jonatha Viera. Al que vio, sin embargo, fue nuevamente a Guaita, que defendió la victoria con una sinfonía de paradas, de lo más variadas. Técnicamente, es uno de los porteros más finos de Europa.

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