Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Copa de crispación

El partido contra el Alcoyano (3-0), decidido con un doblete de Callejón, acaba reflejando la división en la hinchada del Madrid en torno a Mourinho

Callejón regatea a Selvas. Ampliar foto
Callejón regatea a Selvas. AFP

La mezcla fue nueva pero los ingredientes eran tan buenos que, funcionara o no, prometía emoción. Özil, Modric, José Rodríguez y Morata nunca habían coincidido en un partido pero la clase que reunían parecía suficiente para sobrellevar cualquier dificultad. La teoría invitaba a imaginar delicias. El contraste con la realidad destiló un producto menos agradable. El Madrid jugó mal, el Alcoyano se parapetó en su campo, algunos jugadores rondaron la violencia, el frío y el viento añadieron un aliño áspero, y el público, que acudió en masa, considerando las circunstancias, permaneció impertérrito hasta los goles. Y con los goles llegó la bronca. Se manifestaron los ‘mourinhistas’ y se les opusieron los que no idolatran la figura del mánager. Arrecieron los cánticos contra los pitos, los pitos contra los insultos. La crispación social se deja sentir antes del derby contra el Atlético.

Real Madrid, 3 - Alcoyano, 0

Real Madrid: Adán; Raúl Albiol (Coentrao, m.7), Varane, Carvalho, Nacho; José Rodríguez, Modric; Callejón, Özil, Cheryshev (Di María, m.61); y Morata (Benzema, m.70). No utilizados: Jesús y Cristiano Ronaldo.

Alcoyano: Adrián Murcia; Arkaitz, Javi Selvas, Oscar López, Devesa; Tortosa (Julio de Dios, m.63), Pereira, Javi Lara, Dani (Fran Piera, m.40); Omar y David Torres (Edu Silva, m.78). No utilizados: Alba y Lillo

Goles: 1-0. M. 72. Di María. 2-0. M. 89. Callejón. 3-0. M. 92. Callejón.

Árbitro: Iglesias Villanueva (comité gallego). Amonestó a Carvalho (47), José Rodríguez (49), Özil (52) y a Di María (85) por el Real Madrid, y a Arkaitz (42) por el Alcoyano. Expulsó a Javi Selvas (45 y 72).

Partido de vuelta de los dieciseisavos de final de Copa del Rey disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante unos 35.000 espectadores.

La primera jugada del partido acabó cuando David Torres le hizo la tenaza a Albiol y lo mandó a la enfermería con un esguince en el tobillo izquierdo. No había transcurrido ni un minuto de juego y los asistentes ya habían saboreado una gota del brebaje que les quedaba por tragar. A la confusión que transmite el Madrid últimamente cada vez que tiene que llevar la iniciativa se sumó la falta de compenetración de los jugadores presentes. Agazapado, el Alcoyano cedió tres cuartos de campo, esperó el error, y se desplegó al contragolpe con precisión, bien conducido por Pereira y Javi Lara. Tocaba donde tenía que tocar, y profundizaba en el momento adecuado llegando por afuera con el abnegado Omar. Eran gente que sabía lo que hacía. No daban la misma sensación los jugadores del Madrid.

Fabricado para jugar rápido, sin pausa y corriendo a los espacios, este Madrid parece incapaz de cambiar el registro. Lo sufren los jugadores como José Rodríguez, que pareció ansioso por demostrarle a Mourinho que él también es capaz de presionar, trabar y robar balones. Destacó poco el talentoso medio centro del Castilla. Algo parecido, aunque por diferentes razones, le sucedió a Özil, que ha entrado en fase melancólica. Su entrenador le ha retirado la confianza sin aportar razones y el hombre responde con un punto de indolencia.

El Madrid no consiguió generar situaciones claras de remate. Algún centro rematado a empujones, algún tiro desde el borde del área, y poco más, fueron llevando el encuentro por donde querían los visitantes. El Alcoyano acabó por apoderarse de la pelota a la media hora de partido. La segunda parte no ofreció novedades. Dominó el Alcoyano, las gradas pasaron del silencio a los pitos aislados, y, de repente, el Madrid se encontró con lo que de verdad le agiganta como equipo: espacio para contragolpear. Así fue como Callejón se apuntó a una cabalgada, arrastró a los centrales, y cuando se quedó sin ideas se la dio a Benzema, que lo acompañó por la derecha. El francés hizo una pausa y tocó para Di María, que rompió el fuera de juego y ajustó el tiro al gol. Javi Selvas protestó y el árbitro lo expulsó. Con el 1-0, y haciendo un parcial de 5-1, la eliminatoria perdió el poco interés que le quedaba.

El Bernabéu se fue vaciando poco a poco. No todos los que entraron vieron los dos goles de Callejón. Algunos prefirieron esquivar el frío. Otros, se hartaron de Ultras Sur, el núcleo duro de aficionados más fanáticos, empecinados tras el primer gol en exaltar a José Mourinho con un cántico que fue contestado con pitos por parte de la afición. Se cuece una cizaña en Chamartín. Aflora el malestar entre el público, el rechazo mutuo, la división entre quienes rinden culto a la personalidad del entrenador y quienes sospechan de la agitación y la propaganda. Mal precedente para un derby que se avecina tormentoso.

Karanka: "En el banquillo se oyen muchas cosas"

Tras eliminar al Alcoyano y dejar a su equipo en octavos, donde se enfrentará al ganador del Almería-Celta, José Mourinho no acudió a la rueda de prensa. En su lugar habló Aitor Karanka, su segundo en el banquillo del equipo blanco, al que se le preguntó por si había observado división de opiniones entre el público y alrededor de la figura del técnico portugués.

"En el banquillo se oyen muchas cosas", reconoció el segundo entrenador del Real Madrid. "La gente que viene al estadio tiene derecho a expresar lo que ve en ese momento. Lo que tenemos que hacer es trabajar para el Real Madrid y hacer lo nuestro", prosiguió. "Habrá gente a la que le guste y gente que no pero nadie puede dudar de nuestra profesionalidad. Como dice el míster, que digan lo que quieran menos que no damos todo por el Real Madrid".

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información