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Otro bandazo de Brasil

La CBF despide al técnico Menezes un año y medio antes de su Mundial

Mano Menezes gesticula en un partido con Brasil. Ampliar foto
Mano Menezes gesticula en un partido con Brasil. Reuters

Hace mucho tiempo que la selección de Brasil no practica el jogo bonito, término acuñado en el fútbol moderno que tanto éxito y gloria le dio en el pasado. Eso desespera al presidente de la Confederación Brasileña (CBF), José María Marín, que ayer perdió la paciencia y decidió despedir al seleccionador, Mano Menezes, a un año y medio de su Mundial. La furibunda presión de la prensa y del aficionado, que dedica pitas al equipo en las escasas ocasiones que juega de local —“No parece que estemos en casa”, llegó a lamentar Neymar— y el miedo al ridículo en el próximo Mundial, en 2014, en el que actúan de anfitriones, parecen también detonantes para la destitución. “No estoy de acuerdo, pero respeto la decisión del presidente, que es quien manda”, aclaró Andrés Sánchez, director de las selecciones brasileñas.

Brasil dio los últimos coletazos de buen fútbol en 2002, cuando Luiz Felipe Scolari llevó al equipo a ganar el Mundial, cuando Ronaldo y su tupé desmontaron en la final a Alemania. Desde entonces, el equipo más laureado de la historia con cinco Mundiales, persigue recuperar la identidad o, al menos, un juego que case con los pies más habilidosos del planeta y la exigencia táctica y física del fútbol actual. Poco importaron los triunfos en la Copa América (2007) y en la Confederaciones (2009) en esta travesía desértica; los técnicos que relevaron a Scolari —Parreira y Dunga— tenían ideas opuestas a la naturaleza del fútbol brasileño.

Por fin estos incompetentes hicieron algo bueno

Romario, en Twitter

Ahora, la CBF vuelve a agitar los cimientos. Algo extraño ya que Menezes pretendía rasear el cuero, casi siempre por el medio, por más que no lograra implantar un estilo pero sí jugadores efervescentes como Ganso, al principio, y ahora Neymar y Oscar. Menezes dio demasiados bandazos porque no encontraba el equipo (citó a 102 jugadores en sus dos años), tampoco a un organizador (a veces lo suplantaba con tres ejes de ruptura) y dependía en exceso de la calidad individual de las estrellas, además de no lograr unir el equipo en la fase defensiva. Lagunas que parecían rebajadas en las últimas fechas con posesiones largas y victorias holgadas ante equipos menores.

Pero los resultados no llegaron cuando debían. Con un balance de 21 triunfos, seis empates y seis derrotas, perdió en la Copa América de 2011 en cuartos ante Paraguay y, ya con la sub-23, en la final de los Juegos de Londres contra México. En los amistosos, además, no logró batir a ninguna selección de alta alcurnia, perdedor ante Francia, Holanda, Alemania y Argentina (oficiales) por dos veces. “Es un día histórico en el que Brasil tiene que soltar fuegos artificiales”, expresó Romario en Twitter; “por fin estos incompetentes de la CBF hicieron algo bueno para el fútbol brasileño”.

Ahora, según las rotativas brasileñas, los posibles sustitutos son Scolari, Ramalho, entrenador del Santos, y Tite, del Corinthians. “Se sabrá en los primeros días de enero”, resolvió Sánchez. Pero sea quien sea, no quedará tiempo para otro bandazo.

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