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El mejor Joaquín en el mejor Málaga

Con 31 años, el jugador vive una resurrección en un equipo que deslumbra en Europa

Joaquín celebra su gol al Milan. Ampliar foto
Joaquín celebra su gol al Milan. AP

“Siempre lo he dicho. Joaquín puede jugar hasta los 40 años por su genética. La clave reside en la leche materna, ya que hasta los seis años se enganchaba al pecho de su madre”, recalca una y otra vez Aurelio Sánchez, el padre de un futbolista que a los 31 años está viviendo una segunda juventud en este Málaga que asombra a Europa. Tercero en la Liga, ha batido a Zenit, Anderlecht y Milan sin recibir un solo gol en la Liga de Campeones, el único del torneo. Le falta un punto para pasar a octavos y se ha convertido en el segundo debutante de la historia que no encaja en los tres primeros partidos.

Datos que deslumbran a la Europa futbolística y que hasta parecen haber convencido al jeque para que vuelva a invertir en la entidad andaluza. Mientras, Joaquín recuerda al futbolista que asombró en el Betis y jugó un Mundial con tan solo 20 años, el de Corea 2002, donde quedó marcado por su fallo en los penaltis ante la selección anfitriona. Con 18 años debutó en la primera plantilla bética. “El que estaba con nosotros era Ricardo. Nos preguntó un día si su hermano pequeño \[Joaquín\] podía venir a probar”, recuerda Miguel Valenzuela, técnico del primer equipo juvenil del Betis con el que Joaquín ganó una Supercopa y una Copa del Rey de juveniles en 1999. “Me dijo que era mediapunta. No tenía ni idea e iba donde iba el balón, pero cuando lo cogía tenía algo especial. Nos los quedamos. En las semifinales de la Copa le ganamos al Barcelona 1-4. Formó un lío y dio los cuatro goles. El presidente Núñez y Van Gaal bajaron al vestuario a felicitarle”, recuerda Valenzuela.

Eran los años en los que el apoyo económico de su tío, apodado El Chino y ya fallecido, y de su padre, que lo llevaba todos los días que podía desde El Puerto hasta Sevilla, mantuvieron a Joaquín en el fútbol. En el Betis jugó el Mundial de Corea 2002, fue campeón de Copa en 2005, jugó su primera Liga de Campeones ese mismo año y le dijo no al Chelsea de Mourinho. “Mourinho estaba loco por él después de que en un España-Inglaterra le formara un lío a Ashley Cole. Pero el niño dijo que no, que no se iba, en toda la cara de Mourinho, que fue a Sevilla a ficharlo”, recuerda su padre. En 2006 escapó de un Betis que se le había quedado pequeño una vez que le falló la apuesta de jugar en el primer Madrid de Florentino Pérez.

Se refugió en el Valencia, que pagó 25 millones de euros. Nunca se sintió feliz del todo. Fue una apuesta de Amedeo Carboni, entonces director deportivo del equipo levantino, donde llegó después de disputar el Mundial 2006. Cinco temporadas jugó Joaquín en el Valencia, ganando una Copa del Rey en 2008, con muchos partidos en su haber, aunque sin llegar a sentirse plenamente importante. Le dolió en el alma que Ronald Koeman no lo pusiera de titular en la final ganada al Getafe.

“Joaquín es un jugador que necesita sentirse importante. Necesita saber que la grada está con él. En Valencia nunca disfrutó de esa sensación”, reflexiona Valenzuela, el hombre que lo hizo futbolista y su amigo. Hasta que Antonio Fernández, entonces director deportivo del Málaga, se acordó de él para el ambicioso proyecto que se gestaba en la Costa del Sol. Le costó al Málaga cuatro millones. Volvió a sentirse feliz. Instalado en una urbanización de Benalmádena y vecino de Fernando Hierro, Joaquín se ha vuelto a encontrar. Jugó la pasada temporada 25 partidos y anotó dos goles. Esta temporada se está saliendo. Con cinco goles, tres en Liga y dos en Liga de Campeones, es el máximo anotador del Málaga, habiéndose convertido en el jugador en activo que más temporadas consecutivas (12) lleva marcando goles en Primera y, tras Miquel Soler, en el segundo jugador español de la historia en disputar Champions con tres equipos españoles distintos (Betis, Valencia y Málaga). Joaquín no puede dar un paso por Málaga sin ser asaltado por los aficionados y su carisma se acrecentó en Andalucía sobremanera después de mostrar su lado más solidario en un programa de la televisión autonómica. Es el hombre de moda de este gran Málaga.

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