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El dopaje entre los grandes: de Ben Johnson a Barry Bonds

Como Armstrong, algunas figuras del deporte se han visto despojadas de sus logros tras escándalos de dopaje

Johnson lidera la final de los 100m en Seúl 88, seguido de Lewis y Christie.
Johnson lidera la final de los 100m en Seúl 88, seguido de Lewis y Christie. reuters

El ciclismo y el atletismo son dos de los deportes más salpicados por el dopaje. La exigencia individual de estas dos disciplinas ha llevado a algunos deportistas, como Armstrong, a recurrir a sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento y estar entre los grandes de la historia del deporte. La lucha contra el dopaje lo ha apeado de su trono y lo ha relegado al rincón de la vergüenza.

Avalado por los dos bronces de los Juegos de Los Ángeles 84 (100 metros y relevo 4x100) y el título de campeón en el Mundial de 1987, Ben Johnson protagonizó en Seúl 88 una final de leyenda al arrebatarle la medalla de oro a Carl Lewis y batir el récord mundial en la prueba de los 100 metros lisos. Tras cruzar la meta, Johnson se consagró como uno de los mejores velocistas de la historia. Sin embargo, unos días después un positivo por un esteroide anabolizante, llamado estanozolol, despojó al canadiense de su flamante medalla de oro y su exitosa carrera deportiva se fue por la borda. En 1993, la Federación Internacional de Atletismo lo suspendió de por vida.

Marion Jones se erigió en los Juegos de Sidney 2000 como una de las grandes figuras del atletismo tras lograr cinco medallas, tres de oro (100 m, 200 m y relevos 4x400 m) y dos de bronce (salto de longitud y relevos 4x100 m). Unos años después, la atleta se vio salpicada por un escándalo de dopaje. Al término de la investigación, Jones no fue acusada pero el proceso afectó a su imagen y a su rendimiento y no logró clasificarse para competir en Atenas 2004. Perseguida por las sospechas, la famosa velocista confesó en 2007 haber consumido sustancias no autorizadas para mejorar su rendimiento en la cita olímpica australiana y fue despojada de las cinco preseas. Admitió además que había mentido a sus conocidos, a la prensa y al jurado al asegurar que no había usado esteroides.

Después de que Lance Armstrong anunciase su retirada en 2005 con siete Tours en su haber, el estadounidense Floyd Landis se apoderó del trono francés en 2006, mostrando un sorprendente dominio en las etapas de montaña, su talón de Aquiles. Pero un análisis en sangre reveló un alto volumen de testosterona, tres veces más de lo normal. La primera reacción de Landis fue alegar que su cuerpo producía exceso de testosterona, pero los análisis determinaron el origen sintético de la sustancia, y el corredor fue despojado de su título, que recayó en el español Óscar Pereiro, segundo clasificado.

En 2007, Jones se quedó sin las cinco preseas de Sidney al confesar haber consumido sustancias ilegales 

Roger Clemens fue una estrella del béisbol en Estados Unidos hasta el punto que en 1999 fue incluido en la lista de los mejores lanzadores del siglo XX. La imagen del jugador se manchó cuando su nombre apareció 82 veces en el informe Mitchell sobre abuso de esteroides. Un antiguo entrenador afirmó haberle inyectado un anabolizante en varias ocasiones durante las temporadas 1998, 2000 y 2001. En 2008 y bajo juramento en el Congreso de los Estados Unidos, Clemens negó esas prácticas pero su reputación ya estaba muy dañada, hasta que el pasado verano fue declarado no culpable de los seis cargos que se le imputaban, tres por dar falso testimonio bajo juramento, dos por perjurio y uno de obstrucción al Congreso.

A sus 48 años, Barry Bonds ostenta el récord de home runs en una temporada (73 en 2001) y el récord absoluto de 762 en toda su carrera en las Grandes Ligas. Además atesora cuatro galardones consecutivos como MVP (Jugador Más Valioso) y 8 veces ganador del Guante de Oro. Pero sus magníficos números se vieron ensuciados cuando una investigación situó a Bonds como una de las principales figuras de un escándalo de esteroides. En 2007, la estrella de béisbol fue acusada de perjurio y obstrucción a la justicia por haber mentido ante el gran jurado durante el juicio de la operación BALCO y testificar que nunca había consumido sustancias ilegales para mejorar su rendimiento. Finalmente, el año pasado Bonds no fue acusado por usar esteroides sino que fue declarado culpable de obstrucción a la justicia.

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