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Marchena recupera el fútbol

El líder de la zaga blanquiazul disfruta otra vez del juego pese a su “mala fama”

Marchena, durante un partido con el Deportivo. Ampliar foto
Marchena, durante un partido con el Deportivo.

“No os desesperéis”, les reclamó a voz en grito José Luis Oltra a sus futbolistas durante los últimos entrenamientos. El técnico del Deportivo asume que el partido ante el Barça será un monólogo azulgrana y apela a una fortaleza respecto a la que se duda. El equipo coruñés, el más goleado de la categoría junto a Rayo y Athletic, empieza a gastar fama de cándido y ahí están tipos como Carlos Marchena, un veterano de 33 años, para elevar la cuota de carácter. “Tiene trayectoria, experiencia y jerarquía, que es justo lo que necesitamos”, ilustró el entrenador para saludar su llegada. Aquel día un millar de aficionados se citaron en Riazor para jalear al campeón del mundo y de Europa con un cántico que hizo fortuna hace 20 años cuando el uruguayo Martín Lasarte se hizo respetar en la zaga del equipo que ascendió a Primera. “¡Saca el machete!”, entonaron.

Sin duda Xavi es el jugador español más importante de las últimas décadas”

A Marchena le agradó la comparación en cuanto le explicaron la historia. Lasarte, aunque más tosco, era un líder y el Deportivo buscaba cubrir ese rol tras la marcha de Diego Colotto al Espanyol. Pero la tonadilla también aportaba otro significado, al que no es ajeno este sevillano que en la corta distancia desmiente cualquier reputación de huraño. “Sé de mi mala fama y que he estado inmerso en muchas polémicas, pero me considero competitivo y noble. Lo que pasa es que nunca he cuidado ese aspecto del qué dirán y no me arrepiento. Tengo unos principios y no los cambio”, matiza. Prevenida por ese pasado con episodios de tumulto, también por su rendimiento la pasada campaña con el Villarreal, un cierto sector de la afición deportivista que había censurado su incorporación empieza a recular ante el valor de lo que ven sus ojos y no el de lo que le cuentan: compañero y referente en el vestuario, amable y servicial fuera de él, esencial sobre el césped. “Llevaba muchos años jugando con regularidad y los últimos meses no tuve continuidad, con muchas lesiones. Sufrí más de lo que esperaba porque el Villarreal competía por Europa y nos faltó estar más apegados a la realidad, que era la de la permanencia”, explica Marchena, un campeón reciclado a trabajar en pos de cotas menores. “Luchar por salvar la categoría es un baño de realidad y de humildad, pero en A Coruña he encontrado un entorno favorable”.

Nunca he cuidado el qué dirán. Tengo unos principios y no los cambio. Soy noble”

Cuando en verano, a varios equipos (entre ellos el vecino Celta) les plantearon la opción de Marchena, Oltra acudió al futbolista y le dejó claro que iba a ser importante. “Y he vuelto a disfrutar del fútbol, a recuperar el gusto por jugar”. Quizás ese buqué se había disipado tras cerrar su etapa en la selección, con la que paró el contador en 69 internacionalidades. Hoy se encontrará con bastantes de los compañeros con los que vivió tanta gloria, con uno en especial, camarada en la victoria desde el Mundial juvenil de Nigeria en 1999. “Sin duda Xavi es el jugador español más importante de las últimas décadas”. Y lo explica: “Aporta dentro y fuera del campo, reflexión en momentos que hay que tenerla, sangre fría en los análisis, puntos de vista diferentes que al final son determinantes, saber estar ante el rival y humildad para reconocer cuando se equivoca”. Contra todo eso y más competirán hoy Marchena y el Deportivo, en un partido para el que Oltra repite la misma convocatoria de futbolistas que cayeron en Vallecas.

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