Vettel pisa a fondo

La victoria del alemán por delante de Webber y Alonso le coloca como nuevo líder del Mundial de fórmula 1 y remarca el salto de calidad del Red Bull a falta de cuatro carreras

Fernando Alonso felicita a Sebastian Vettel en el podio
Fernando Alonso felicita a Sebastian Vettel en el podioPHILIPPE LOPEZ (AFP)

Ferrari lleva días ofreciendo circunloquios para tratar de aparentar la normalidad que, según la escudería italiana, impera en su interior. Una tranquilidad la que quiere transmitir la marca de Maranello que le resultará difícil de entender a todo aquel que eche un vistazo a sus estadísticas en las últimas tres carreras del Mundial de fórmula 1, domesticadas todas ellas por Red Bull y Sebastian Vettel, su Niño Maravillas. El alemán abandonó Monza (9 de septiembre) ocupando la cuarta posición de una tabla que por aquel entonces encabezaba Fernando Alonso. En poco más de un mes, Baby Schumi ya domina el cotarro después de adelantar al español por la derecha y rebañarle 45 puntos tras imponerse de forma consecutiva en Singapur, Japón y, ayer, en Corea del Sur, donde se apuntó su cuarta victoria hasta la fecha.

Webber y Vettel celebran el podio bailando.
Webber y Vettel celebran el podio bailando.AP

Este triunfo supone el 25º de su palmarés, una cifra que le empareja a dos mitos como Jim Clark y Niki Lauda. El segundo en cruzar la meta fue su compañero Mark Webber y el tercero, Fernando Alonso, que a pesar de perder la batuta del certamen hizo un balance positivo a la espera de que Ferrari revitalice su monoplaza con vistas a la próxima prueba, prevista para dentro de dos semanas, en India.

Aseguran los ingenieros del paddock que el margen de mejora de un coche se reduce a medida que se le van incorporando piezas nuevas que aumentan su competitividad. Pues bien, siguiendo esa máxima, el RB8 que se presentó el pasado mes de marzo en Australia debió ser una calamidad si comparamos su rendimiento con el que han ofrecido sus últimas versiones.

La semana pasada, en Suzuka, Red Bull consiguió monopolizar por primera vez este curso la primera línea de la parrilla, en un aperitivo de lo que vendría al día siguiente: Vettel se apuntó su segundo Grand Chelem, el balance más perfecto de esta disciplina, ese que combina en un mismo gran premio el triunfo, la pole, la vuelta rápida y el liderato de cada una de las vueltas. Los hubo que aquel día apelaron al perfil del trazado para relativizar el sopapo recibido, una actitud que cada vez resulta más difícil de justificar por lo que ocurre en la pista.

El triunfo de Vettel supone el 25º de su palmarés, una cifra que le empareja a dos mitos como Jim Clark y Niki Lauda

El circuito coreano de Yeongam no tiene nada que ver con el japonés y la dupla del constructor del búfalo rojo logró allí su primer doblete en lo que va de año, exhibiendo una superioridad que se manifestó cada vez que saltaron al ruedo, desde la primera sesión de ensayos libres del viernes y hasta que terminó la ceremonia del podio. En esta ocasión, el actual campeón y su vecino se repartieron los honores, y mientras el piloto de Heppenheim se llevó el triunfo, el australiano se fue con la pole y la vuelta rápida.

En otro de sus calamitosos arranques, Webber se volvió a quedar petrificado bajo los semáforos, una torpeza que su compañero de equipo aprovechó para enfilar al frente del pelotón la primera curva, una posición que defendió a base de martillazos al cronómetro, una vuelta rápida tras otra, y en este plan hasta completar los 55 giros programados. Al volante del aparato más veloz del momento, este rubiales de dientes refulgentes y cara de empollón se paseó durante casi dos horas, en uno de esos domingos que tantas veces se repitieron la temporada pasada, aquella que manejó a su antojo hasta coronarse cuatro citas antes del final.

Vettel besa su trofeo en el podio
Vettel besa su trofeo en el podioDiego Azubel (EFE)

“Quiero agradecer a los técnicos y mecánicos todo el trabajo que han hecho estos días en los que apenas han dormido”, dijo un Vettel absolutamente eufórico. “Es por ellos que el coche ha dado un paso adelante, que es exactamente lo que necesitamos. A ver si podemos aprovechar este mismo impulso y alargarlo”, añadió el nuevo líder de la general.

Gracias al inacabable ingenio de Adrian Newey, director técnico de la tropa de Milton Keynes (Gran Bretaña), el RB7 del pasado ejercicio terminó por considerarse como la máquina más dominante de la historia de la especialidad. Este ingeniero, el más reputado de la F-1 actual, ha tardado un pelín más en encontrar la fórmula exacta que equilibre su propuesta para este 2012, algo que parece haber conseguido de acuerdo a los últimos acontecimientos. Una vez lo ha hecho, Red Bull y su buque insignia no han dado opción a que nadie les replique y han vuelto a hacer de las suyas.

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