Grosjean provoca el caos en Spa

El francés, con una maniobra temeraria sancionada con 50.000 euros y su exclusión de Monza, arruina en la primera curva su carrera y las de Alonso, Hamilton y Pérez Button gana ante Vettel

El coche de Romain Grosjean vuela por encima del de Fernando Alonso tras provocar que le embistiera el de Lewis Hamilton.
El coche de Romain Grosjean vuela por encima del de Fernando Alonso tras provocar que le embistiera el de Lewis Hamilton.david ebener (EFE)

La fórmula 1 ha cambiado una barbaridad en los últimos 30 años. No solo por los adelantos de la tecnología que se aplica a los coches y la gran repercusión del Campeonato del Mundo, sino también por el trato que se dispensa a los pilotos, que están rodeados de forma permanente por una armadura de asistentes que les proporcionan todo lo que desean y, a la vez, actúan como filtro. Eso ha hecho que su comportamiento sea muy distinto al de hace tres decenios y también sus reacciones en caliente en según qué circunstancias.

El comisario técnico que la Federación Internacional del Automóvil (FIA) desplazó este fin de semana a Spa-Francorchamps con ocasión de la disputa del Gran Premio de Bélgica fue Eliseo Salazar, el último piloto agredido por un compañero durante una carrera. Fue durante el de Alemania de 1982, en el circuito de Hockenheim, después de que el chileno se tocara con el brasileño Nelson Piquet a la entrada de una variante. Las imágenes que todavía pueden encontrarse en Youtube muestran cómo Piquet sale enfurecido de su bólido y se va a por Salazar, se echa encima de él, le empuja violentamente, le zarandea y le suelta un par de golpes en el casco.

Lo más importante es que todo el mundo está bien”, dice el causante del accidente

Por un momento, la hinchada que ayer abarrotó las gradas de Spa-Francorchamps temió un desenlace similar a aquel, pero, lógicamente, con distintos protagonistas. A nadie le habría sorprendido que Lewis Hamilton sacudiera a Romain Grosjean, que tan solo necesitó 300 metros para armar un barullo de mil demonios y arruinar su propia carrera y las del británico, Checo Pérez y Fernando Alonso.

Nada más arrancar, el francés se fue abriendo hacia la derecha y obligó a Hamilton, que aceleraba por allí, a pisar la hierba. A partir de ese instante, todo se precipitó y la primera curva terminó, un par de segundos después, como si fuera un desguace. El monoplaza de Hamilton embistió al de Grosjean, que salió proyectado por encima del de Pérez, convertido en una especie de rampa de lanzamiento, y se empotró contra el de Alonso tras dar un trompo en el aire y cuando el español ya se disponía a encarar el primer viraje, a la derecha: un strike en toda regla.

Mientras Hamilton se fue a por Grosjean para decirle que estaba mal de la sesera, Alonso se quedó en su Ferrari, inmóvil, con la espalda machacada y sin poder respirar hasta que los comisarios le ayudaron a salir de él y le trasladaron al centro médico de las instalaciones, en el que se le realizó una exploración que confirmó que solo sufría un fuerte golpe.

Podría haber sido mucho peor”, advierte el asturiano; “debe cambiar su arrancada”

“Sorprende que a uno le pueda pasar un coche tan cerca de la cabeza y de las manos. Podría haber sido mucho peor porque ya estaba girando. La suerte es que en cinco días volveremos subirnos al bólido en Monza. Hoy me tocó a mí estar en el sitio incorrecto en el momento incorrecto”, comentó Alonso, que sigue al frente de la clasificación general por puntos, aunque su más inmediato perseguidor ya no sea Mark Webber, sino Sebastian Vettel (terminó el segundo, por detrás de Jenson Button), el compañero del australiano en Red Bull y actual campeón mundial. El infortunio provocó que el asturiano rompiera una racha de 23 grandes premios consecutivos puntuando, uno menos que la plusmarca, en manos de Michael Schumacher, que entre 2001 y 2003 encadenó 24. “Puede que algunos tengan que cambiar la forma de arrancar porque creo que Romain ha tenido siete accidentes en 12 salidas”, puntualizó el bicampeón en 2005 y 2006.

El responsable del desaguisado prefirió esperar a analizar las imágenes antes de aventurarse a decir nada, como si no tuviera claro su nivel de culpabilidad. “Lo más importante es que todo el mundo está bien. Es verdad que he tenido algún problema en las primeras vueltas, unas veces por falta de experiencia y otras por culpa de la mala suerte. Esperemos que, de ahora en adelante, todo vaya mejor”, se limitó a decir Grosjean.

Más claro lo tuvo la FIA, que no le dejará correr el domingo que viene y que, además, le impuso una multa de 50.000 euros por haber cometido “una infracción en el reglamento capaz de causar daños a terceros”, según el comunicado emitido después de las deliberaciones.

Con los testimonios de dos de los tres principales involucrados en la trompada, el paddock entero esperaba la comparecencia de Hamilton, que, sorprendentemente, prefirió morderse la lengua y declinó hablar del accidente, otro detalle que demuestra que la fórmula ya no es lo que era.

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