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“Soy la prueba de que los sueños se hacen realidad”

Toro, Echegoyen y Pumariega festejan el oro. Ampliar foto
Toro, Echegoyen y Pumariega festejan el oro. REUTERS

Había una vez una niña que quiso navegar, y navegó; una chica, llamada Tamara Echegoyen Domínguez, (Orense, 1984) a la que se le metió el fuego olímpico en el alma, que creció soñando en participar en unos Juegos, que lo intentó formando pareja con Marina Gallego, pero no se clasificó para Pekín; una mujer que no desfalleció, que peleó por hacer realidad su deseo y que de la nada, pues ni barco tenía en 2009 cuando formó una tripulación atípica, se ganó el derecho a estar en Londres 2012.

Y con ella, las dos únicas mujeres que encontró por el camino con las bodegas cargadas de suficiente ilusión para tan larga travesía, asumiendo sin desfallecer los problemas que encontró en la ruta, apoyada por dos parados, un arquitecto, Antonio Otero, que les ayudó a entender el manual de la medal-race, y un amigo, licenciado en Educación Física, responsabilizado de la preparación física desinteresadamente. Ayer todos esos sueños se hicieron realidad.

Pregunta. ¿Desde cuándo regatea en Elliott?

Respuesta. Hice campaña para Pekín con Marina Gallego y después decidí que quería patronear. En 2009 hice mi primera carrera.

Dedicamos más horas que los demás. Siempre pensamos que no había bastante, que había que trabajar cuatro horas más que los demás"

Tamara Echegoyen

P. ¿De dónde sacó a sus tripulantes?

R. Llamé a Sofía, era la hermana pequeña de un amigo. Lo que necesitaba era alguien que tuviera mi misma ilusión, ganas y posibilidades de dedicarse a esto. Me dijo que sí a la primera. Y con ella empecé a trabajar en Villagarcía de Arousa. Al final los hermanos Alonso, de 49er, asturianos como ella, me hablaron de Ángela Pumariega, me dijeron que tenía muchas ganas y que podía ser ella la persona que nos faltaba en la tripulación. Y tuvieron razón. Llamé y me dijo que le encantaría, así que hizo las maletas y se vino a vivir a Villagarcía.

P. ¡No tenían ni barco!

R. No, teníamos un barco-escuela y con Víctor aprendimos las jugadas del manual. Mientras otras tripulaciones trabajaban en Santander, nosotros lo hacíamos en Galicia con un prototipo adaptado. El primer campeonato de Elliot lo ganamos. A partir de ahí, entramos en el equipo nacional.

P. ¿Cuál ha sido la clave?

R. Dedicamos más horas que los demás. Siempre pensamos que no había bastante, que había que trabajar cuatro horas más que los demás. Este triunfo es consecuencia del trabajo.

La embarcación española en la final. ampliar foto
La embarcación española en la final. EFE

P. Y del estudio, ¿no?

R. Habré visto cientos de horas de regatas en esta modalidad, de chicos. Aprendí muchas jugadas. Esto es como una partida de ajedrez, cada movimiento tiene una respuesta. La estrategia juega mucho, es determinante... Nosotras hemos navegado muy tranquilas, aunque en el entorno ves que la gente lo ha pasado fatal durante la regata.

P. Y esta categoría también va a desaparecer...

R. No tiene sentido. La vela busca espectáculo para que la gente se anime a seguirla. El Match Race ha sido un éxito. Es una carrera muy viva, pero se decidió quitar antes incluso de que se probara. No le han dado ninguna oportunidad. No sé qué intereses hay.

P. ¿Y la federación española?

R. Si pudimos subir el nivel fue gracias a la federación gallega. Compraron un barco y nos lo dejaron para entrenarnos.

P. Dos oros en la vela...

R. Pues sabe a poco viendo lo que ha trabajado la gente y el nivel que hay.

P. ¿Cómo lo han vivido en su casa?

Antes de venir les dije a mis padres que no se hicieran ilusiones con las medallas"

Tamara Echegoyen

R. Fue mi padre quien nos llevó a navegar la primera vez, con mi hermano. Y fue mi familia quien más me animó a seguir después de todos los problemas. Yo luché por un sueño: ser olímpica, eso es lo que yo quería. Antes de venir les dije a mis padres que no se hicieran ilusiones con las medallas. Ahora, lo mejor que me llevo es la gente que nos ha dicho: ‘Hoy nos habéis alegrado el día’. No puedo ser más feliz. Yo puedo decirlo. Soy la prueba de que los sueños se hacen realidad.

P. ¿Lo de Chiquitas Team?

R. Chiquita me llamaba Álvaro Marinho, un regatista portugués del 470. Al final nos han terminado llamando Chiquitas Team.

P. Dicen que son muy diferentes una de otra…

R. Totalmente. Cada una en su puesto es excepcional. Hemos navegado tranquilas y con la cabeza levantada.

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