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Lochte es el hombre fuerte

El trabajo de fuerza da al nadador de Florida la confianza necesaria para retar a Phelps

Ryan Lochte, en junio pasado.
Ryan Lochte, en junio pasado. REUTERS

El torneo del Hombre Fuerte, o Strongman, muy popular en Estados Unidos, reúne periódicamente a una multitud de gigantes de más de 100 kilos que compiten por saber quién levanta más alegremente las piedras más grandes, quién arroja los barriles más lejos, o quién tira de un camión más metros, entre otras actividades brutales. Ninguna es una disciplina olímpica. Pero Ryan Lochte lleva tres años practicándolas en su carrera incansable por encontrar el resquicio que le permita superar claramente a su compatriota y amigo Michael Phelps.

“Puedo asegurar que ningún nadador en el mundo ha hecho lo que yo he hecho en el gimnasio”, dijo ayer Lochte, con un donaire contagioso. “No hay nadie levantando neumáticos de camión, ni arrojando barriles, ni arrastrando esas cadenas de buque. Nadie. Esos ejercicios me han afinado como nadador. Lo he estado haciendo durante los últimos tres años y todo lo que puedo decir es: ‘Miren cómo he nadado’. He ido cada vez más rápido”.

Puedo asegurar que ningún nadador

ha hecho lo que yo

en el gimnasio"

Lochte se medirá mañana a Phelps en los 400 estilos en la que promete ser la primera gran carrera de los Juegos. También será el principio del fin de una era de duelos irrepetibles. Phelps promete retirarse con 27 años. Lochte cumplirá 28 la semana que viene. Uno es el mejor nadador de todos los tiempos. El otro un optimista impenitente dispuesto cazar a la ballena blanca como sea, pero sin dejar de divertirse. “Fuera de la piscina”, explica Lochte, “yo soy inquieto y me dejo llevar por la corriente. Michael es de los que se concentran en un punto y van rectos como una flecha”.

El cuerpo de Phelps es un don. Pies descomunales, más dos metros de envergadura y unas piernas proporcionalmente cortas que le permiten ahorrar energía. El cuerpo de Lochte es una fabricación. Una construcción minuciosa que habría sido impensable hace solo una década, cuando los entrenadores alejaban a los nadadores de las pesas. “Comencé a hacer los trabajos del torneo del Strongman en febrero de 2009”, cuenta el americano. “Mi entrenador en la Universidad de Florida, Matt Delancey, estaba participando en el Strongman y me dijo: ‘Vente un domingo a ver cómo trabajo’. Le dije: ‘Perfecto’. Lo vi y me entusiasmé: ‘Esto parece muy cool. ¿Puedo intentarlo?’. Comenzó a enseñarme la técnica y cuando empecé ya no pude dejar de hacerlo. Me dio un subidón de confianza. Me he vuelto más grande, más fuerte en el agua, seguro de contar con un margen de ventaja respecto a todos”.

Ryan Lochte sonrie tras un entrenamiento.
Ryan Lochte sonrie tras un entrenamiento. GETTY

El repertorio de prácticas en seco de Lochte es largo e incluye actividades que no figuran en la competición del Strongman. La rueda de camión es una de ellas. “Es una rueda de dos metros de altura, de unos 400 kilos”, explica Lochte. “La colocamos sobre una calzada y debo trasladarla levantándola y arrojándola hasta 30 veces”. Daniel Gutiérrez, el entrenador de fuerza del equipo español de natación sincronizada, trabaja en la clínica Tecnon de Barcelona como médico especialista en medicina ortopédica y osteopatía. “El jalón”, explica, “ese movimiento de arrastre que hace Lochte de una cuerda o de una cadena, le ayuda a desarrollar los dorsales, que son básicos para nadar. Los viejos libros de natación decían: ‘Debes imaginarte que tiras de una cuerda’. Empujar la rueda es halterofilia pura. Si lo haces con la espalda recta trabajas piernas, lumbares, deltoides y tríceps. Así entrenas la potencia para saltar más lejos en las salidas y los virajes. Ese giro que hace Lochte bajo el agua, impulsándose con las piernas, es su punto fuerte porque tiene una gran potencia. Cuando empuja la pared con las piernas logra alcanzar una gran distancia bajo el agua a suficiente velocidad para luego conseguir ser más eficiente con la patada subacuática”.

Este es el gran show. Lo demás han sido entremeses"

Phelps sonrió cuando le preguntaron ayer por el entrenamiento en seco de su gran adversario. “Mi programa fuera de la piscina”, dijo, “incluye cosas muy divertidas, como el boxeo y en los últimos dos años el levantamiento de pesas olímpico. Me mantiene despierto, atento, a cosas nuevas. Pero cada uno necesita cosas distintas. Lo que puede ser bueno para Ryan quizás no sea bueno para mí. A mí no me interesa levantar neumáticos ni arrastrar cadenas”.

Lochte se mostró seguro de alcanzar el punto culminante de su producción. “Sé que estoy preparado”, dijo, muy sereno. “Hace cuatro años hicimos un plan de preparación para llegar hasta aquí en el máximo nivel posible. Este es el gran show. Lo demás han sido entremeses. He dado pasos de bebé hasta completar cada fase. Sé que este va a ser mi año. Este va a ser el año en el que voy a poner todas las piezas en su sitio. Todo ese trabajo duro, todos esos madrugones, esos neumáticos que he levantado, van a darme beneficios”.

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