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Monlau, la cantera de los técnicos

Una escuela de mecánica e ingeniería, destinada a la competición, puebla de españoles los talleres del Mundial de MotoGP y llega también a la Fórmula 1

Una de las clases de ingenieros de Monlau Ampliar foto
Una de las clases de ingenieros de Monlau

Hace una semana, en el circuito de Assen, Danny Kent, un británico de 18 años, subió por vez primera al podio. Aquel fue también el primer podio de Andrea Cantó, una joven de Alcoy, 26 años, ingeniera de Telecomunicaciones y aficionada al motociclismo, que un buen día decidió que dedicaría sus horas libres después del trabajo —de ocho a seis en el sector de la aviación— a estudiar cómo poner a punto una moto de carreras. Hoy es la ingeniera de telemetría de Kent, una de las promesas del Mundial, piloto del equipo de KTM en Moto3 que dirige Aki Ajo, el finlandés que hizo campeón de 125cc a Marc Márquez.

No hay licenciatura o curso que ofrezca una formación tan específica en España

 Andrea es una alumna aventajada más salida de la escuela Monlau Competición, que hoy puebla de mecánicos, ingenieros de pista, electrónicos o de telemetría el Mundial de motociclismo —hay unos 30 repartidos en diferentes equipos; además de siete en la escudería Hispania de fórmula 1 y otros tantos en otras disciplinas del motor—. Monlau es un centro de formación único, pues no hay licenciatura o curso que ofrezca una formación tan específica en España, destinada a la competición. Y probablemente tampoco la haya fuera. “Es bastante complicado, por eso no hay más”, ríe Emilio Alzamora, representante de Marc Márquez, director de sendos equipos en Moto3 y Moto2, y, también, director general de Monlau Competición desde 2005.

“Faltaba profesionalidad en el Mundial, todavía hay muchos que se han hecho a sí mismos, que no tienen un título”, indica Alzamora; y señala ejemplos como el de Ramon Forcada, jefe de mecánicos de Jorge Lorenzo. El grupo Monlau, que nació de la mano de Pío Ventura en 1982 y que se dedicaba a la educación privada, buscó cubrir ese agujero cuando lo descubrió al entrar en las motos como patrocinador principal de Alzamora en 1997. Al año siguiente un aula con 20 alumnos sería la primera semilla de lo que hoy es una escuela con unos 230 alumnos. Monlau acoge a jóvenes de entre 16 y 28 años. Y ofrece cursos de mecánica e ingeniería —de tres años cada uno— para motos y también para autos —desde 2003—; además de un Máster de ingeniería; y una serie de módulos específicos —de psicología, suspensiones o telemetría, por ejemplo— para completar la formación.

Faltaba profesionalidad en el Mundial, todavía hay muchos que se han hecho a sí mismos, que no tienen un título”

La misma oportunidad que el equipo ha dado a un puñado de pilotos desde hace unos años se da a gente que tiene otro sueño que realizar en el Mundial. “Cuando me enteré de lo del Máster, me dije que si no lo hacía ahora, no lo haría nunca. Mis únicos conocimientos eran como aficionada. Hoy estoy contenta de haberme atrevido. Entonces parecía una locura. Es como si te dijeran: ‘Haces un curso unos meses y jugarás en el Barça’. Pensé si estaría perdiendo el tiempo”, confiesa Cantó. Pero no lo ha hecho. Como el medio centenar de alumnos, casi todos españoles, que va de box en box en diferentes competiciones de motor. Pasaron las horas en una nave del área metropolitana de Barcelona y hoy dan la vuelta al mundo. “Les dimos clase hasta de cómo poner las pegatinas a las motos”, cuenta Alzamora. “No es fácil, ¡eh!”.