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El sello de Annacone

Federer se ha puesto en manos del técnico que guió a Sampras en la treintena

Federer, tras vencer a Del Potro en cuartos. Ampliar foto
Federer, tras vencer a Del Potro en cuartos. AFP

Es la otra cara de la vieja receta del estadounidense Pete Sampras. Igual que selecciona con instinto asesino qué juegos al resto compite para economizar energías, el suizo Roger Federer, que hoy busca la final contra el serbio Novak Djokovic, es el tenista que toma más riesgos en París: suma 260 golpes ganadores y 206 errores no forzados, datos que le convierten en el líder de ambas estadísticas entre los tenistas que quedan vivos en el torneo.

Hay cosas que no ocurren por casualidad. Sampras entró en la treintena y gestionó el final de su carrera bajo el mando de un entrenador de espíritu ofensivo, su compatriota Paul Annacone. En la misma tesitura, Federer, campeón de 16 grandes, se ha puesto en las mismas manos.

“Desde que empezó a entrenarse con Annacone [finales de 2010], poco a poco ha hecho un cambio en su sistema de juego”, analiza Emilio Sánchez Vicario, exseleccionador español. “Creo que basan su trabajo en la época de Annacone con Sampras, cuando terminaron ganando el Abierto de Estados Unidos de 2002 tras un tiempo sin conquistar ningún grande”, añade sobre la estrategia del suizo, que ha perdido cinco de sus últimos seis cruces con el serbio. “Federer ha decidido jugar de forma más agresiva. Dice mucho de él que lo ponga en práctica en tierra, el sitio más difícil para eso. Creo que es un trabajo de cara a otras superficies [hierba y cemento] en las que el inicio de la jugada es más importante, y que eso le supondrá ser más competitivo. Aquí, en París, hay que ponerle cuidado, porque está a un gran nivel”. Djokovic, el número uno, puesto al que se encaramó ayer la rusa Maria Sharapova tras derribar en semifinales a la checa Kvitova (doble 6-3; jugará la final contra la italiana Errani), no necesita de avisos. En 2011, en la misma ronda y ante idéntico rival, acabó inclinándose y dando por muerta una racha de 43 victorias seguidas.

El suizo juega de una forma más agresiva

Emilio Sánchez Vicario

La semifinal estará llena de espinas. El serbio busca mantener vivo el sueño de ser el primer hombre que conquista cuatro grandes consecutivos desde 1969, cuando lo logró el australiano Laver. Camino de los 31 años, a Federer le quedan menos oportunidades de las que ya ha tenido. Eso será una espuela en su orgullo, aceite que engrase las articulaciones gastadas, pólvora con la que cargar la mejor raqueta del mundo. Como dijo Nole: “Todos sabemos lo que se puede esperar de Federer en unas semifinales grandes”.

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