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Bronca al palco y ovación para Tamudo

La 'Curva Jove' del Espanyol carga contra la directiva en el empate ante el Sevilla y aplaude al jugador del Rayo Vallecano

Negredo controla el balón ante Héctor Moreno. EFE

El Espanyol y el Sevilla se citaron en Cornellà en el partido más intrascendente de una jornada de infarto. Un oasis en medio de tanta tensión, con dos contendientes en fuera de juego, sin otro objetivo que quitarse el mal sabor de boca de una temporada que acabó antes de tiempo. Sin la intensidad que requiere la competición, el duelo fue insulso y sin nervio. Las interrupciones y las imprecisiones fueron la tónica en los primeros compases. Solo algunos chispazos de Coutinho y Weiss, que previsiblemente abandonarán el club, desatascaban el juego lento y plomizo de los locales. El problema era que Álvaro era tan eficaz y dañino en sus desmarques como impreciso en la definición.

El interés se trasladó a la grada, donde los aficionados manifestaron su enfado por el desarrollo de una temporada muy irregular. En la zona de la Curva Jove, el sector más animoso, se desplegaron pancartas contra la la directiva y sus quejas fueron seguidas por la mayoría de los aficionados, pañuelo en mano.

Espanyol, 1 - Sevilla, 1

Espanyol:Cristian Álvarez; Raúl Rodríguez (Baena, m.34), Forlín, Héctor Moreno, Dídac Vilà; Javi López, Víctor Sánchez; Weiss (Pandiani, m.61), Verdú, Coutinho; y Álvaro (Ucbe, m.77). No utilizados: Casilla, Amat, Rui Fonte y Galán.

Sevilla: Palop; Coke, Cala, Fazio, Fernando Navarro; Deivid, Rakitic; Navas, Reyes (Kanouté, m.71), Perotti (Del Moral, m.66); y Negredo. No utilizados: Varas, Luna, Campaña, Guarente y Baba.

Gol: 0-1. M.45. Negredo. 1-1. M. 76. Coutinho.

Árbitro: Muñiz Fernández. Amonestó a Víctor Sánchez, Deivid, Coke, Verdú, Javi López.

Cornellà-El Prat. Una muy buena entrada: unos 20.000 espectadores.

Las apariciones del Sevilla, contadísimas, nacían en las orillas, desde donde Navas y Perotti, siempre incisivos, desenmascararon la fragilidad de la zaga blanquiazul. Navas ha firmado un final de Liga estupendo y ayer demostró que apurará hasta el final sus opciones de estar en la lista para la Eurocopa. Catapultado por la frescura del extremo, el Sevilla poco a poco fue haciéndose dueño del partido y de las ocasiones. A escasos segundos para llegar al descanso, Rakitic recibió un pelotazo de Palop en la línea de tres cuartos, se dio la vuelta y puso el balón franco para la carrera de Negredo, que resolvió con facilidad ante Cristian.

La segunda mitad deparó un duelo algo más intenso, con un Espanyol con las líneas más adelantadas para presionar la salida de balón del Sevilla, bien sostenido por Fazio y Cala. Solo una genialidad individual podía desmontar la férrea zaga visitante. Y así fue: Verdú controló el balón en el balcón del área y advirtió el desmarque interior de Coutinho, quien resolvió la salida de Palop con un control con la izquierda y una vaselina con la derecha que se coló por el palo largo. Un golazo de categoría tan aplaudido como el gol de Tamudo en Vallecas.

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