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“Algunos me tachan de loco, pero solo soy valiente”

El club le dijo a Manolo Jiménez que venía él o que estaba condenado al descenso. Su trabajo táctico y psicológico ha hecho reverdecer las esperanzas de la salvación

Manolo Jiménez, durante un encuentro de esta temporada.
Manolo Jiménez, durante un encuentro de esta temporada. CORDON PRESS

En un club donde el presidente no tiene sitio en la grada porque el público no le soporta, donde la quiebra es absoluta y donde los resultados deportivos hace tiempo que no se dan, la normalidad del técnico Manolo Jiménez sentó de maravilla, hasta el punto de que el descenso, que hace bien poco se daba por descontado, ya se atiende como una probabilidad. El Zaragoza ha contabilizado 13 de los últimos 18 puntos y está a un escalón de la salvación.

Pregunta. ¿Qué le ha dado al Zaragoza que no tenía?

Respuesta. Supongo que psicología. Les he hecho ver lo que no veían. Pensaban que por más que se dejaran la piel, el resultado ya no variaría. No es que no se esforzaran, sino que lo hacían sin fe ni autoestima. Es verdad que cuando la necesidad y el resultado aprietan, todo el mundo pierde los estribos. Pero he mezclado el susurro con la voz de mando y he tratado de convencerles con el diálogo y ejemplos prácticos. No todo se consigue machacándose en los entrenamientos.

P. ¿Les aplica premios y castigos psicológicos?

Los jugadores creen en mí porque no me fui y me mantuve al sentirme abandonado”

R. Sí. Hago los entrenamientos divertidos para que olviden, para que disfruten del trabajo, algo que ya no hacían. Todo es una competición y cada ejercicio tiene una recompensa, como librarse de recoger el material o de tener que pagar al grupo unos pinchos. Eso también sirve para entrenar la competitividad y para que pierdan el miedo a vencer y caer, dos necesidades urgentes de este grupo cuando lo cogí.

P. ¿Ha calado su mensaje?

R. Sí. Antes, cada uno era individual en su búsqueda de soluciones; ahora se preguntan qué pueden dar al compañero y no esperan a que el otro lo dé todo.

P. También ha implantado conceptos futbolísticos, ¿no?

R. Claro. Pero no había que inventar, sino trabajar lo básico. Darle valor al balón, tener posesión, ser fuertes en las áreas, mayor concentración en cada jugada, no esperar que el otro resuelva… Apenas he tenido tiempo.

P. Menos tiempo estuvieron los que le ficharon…

R. Eso seguro, el grupo directivo que me contrató duró cinco días. Fue surrealista porque me piden una decisión de la noche a la mañana, me aseguran un apoyo total y luego… te sientes abandonado. Pero si los jugadores creen en mí es porque no me fui y me mantuve. Y ya solo por eso vale la pena pelear y darlo todo.

P. ¿Le prometieron fichajes?

R. No hay que llorar, sino ser realista. Se intentó y no se pudo.

P. ¿Qué le atrajo entonces del Zaragoza, un club sin dinero, sin puntos, con poco fútbol y enmarcado en una constante disputa entre el presidente y la afición?

R. La idea de que me pidiera ayuda un histórico. Me dijeron que venía yo o estaban condenados. Y no me importa lo que piensen otras personas o sientan otros profesionales. Algunos me tachan de loco, pero solo soy valiente. Confío en mi trabajo.

Hay muchos imitadores del Barça y de la verticalidad del Madrid, pero son plagios y malas copias"

P. ¿Llegó a pensar que la salvación era imposible?

R. Sí, después de la derrota contra el Málaga vi a mi equipo sin fe. Pero se ha mejorado. No sabemos si lo suficiente porque estábamos muy lejos, pero lo bastante para tener posibilidades.

P. ¿Le alcanza al equipo con el fútbol que hace ahora?

R. Damos todo lo que tenemos y eso es suficiente. Simplemente, hay que competir. Y esa es nuestra virtud, que somos competitivos. Calidad tenemos la que tenemos. Muchos equipos son muy superiores técnicamente, pero no tienen más fe. En el fondo, hay muchos imitadores del Barça y de la verticalidad del Madrid. Pero solo hay un Barça y un Madrid. El resto son plagios y malas copias. Hay que tener una identidad. Mi equipo tiene jugadores con talento y con mucho corazón. Hacemos muy buen fútbol para las posibilidades que tenemos. Hemos mejorado en la estrategia, en las llegadas de la segunda línea y en cerrar la sangría defensiva. Cuando no eres Barça o Madrid tienes que ser fuerte en ese otro fútbol.

P. Precisamente, ahora se medirán contra el Barça...

R. Lo mejor es pincharles el balón para que no ruede porque, de lo contrario, son letales. No les importa el rival, sino su estilo. Y eso no deja de darles alegrías.

P. ¿Y a ustedes les preocupa cómo juega el Barça o cómo tienen que hacerlo ustedes?

R. Su juego. Decir lo contrario sería de prepotentes porque si no eres capaz de contrarrestarle te hará un traje. Tendremos que reducir distancias y hacer marcajes mixtos y al hombre de forma puntual. Eso y tratar de marcar, porque si solo juegas a defenderte, te liquidan. Y perder 1-0 no sirve y, además, los jugadores acaban destrozados de correr.

P. ¿Quiere seguir en el Zaragoza el año que viene?

R. No me lo planteo. Considero que ahora descentrarme en no sumar es una falta de respeto.

P. Pero si esto sale bien, ¿Jiménez se vuelve a meter de lleno en la rueda de los grandes equipos?

R. La rueda la manejan los currículos; estoy muy tranquilo.

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