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Nadal abandona en Miami

El mallorquín, lesionado en una rodilla, decide no competir en semifinales y no se presenta a un partido por segunda vez en toda su carrera

Nadal, con la rodilla vendada, durante el partido ante Nishikori. Ampliar foto
Nadal, con la rodilla vendada, durante el partido ante Nishikori. GETTY

Rafael Nadal intentó jugar hasta dos horas antes de la semifinal que debía enfrentarle hoy en Miami contra el británico Andy Murray, pero al final la tendinitis que sufre en la rodilla izquierda le obligó a abandonar el torneo. Es la segunda vez en toda su carrera que el mallorquín no se presenta a un partido. La anterior, en Estoril 2004, apunto estuvo de poner fin a su vida como tenista por un problema en un pie. Ahora, antes de someterse a más pruebas médicas, el número dos mundial sacrifica un partido fuera de su alcance por sus problemas físicos para privilegiar la temporada de tierra, que comienza en dos semanas y en Montecarlo. En esa gira el mallorquín defiende el grueso de los puntos que le han aupado hasta el número dos mundial. Murray, por su parte, se jugará el título contra Novak Djokovic, que venció en semifinales al argentino Juan Mónaco por 6-0 y 7-6.

"Creo que llegará a tiempo de jugar la arcilla (desde el principio)", explicó por teléfono Ángel Ruiz Cotorro, médico personal del tenista y doctor de la Federación de tenis.

"Lo siento mucho por mis fans", escribió el propio Nadal a través de twitter; "los que están aquí en Miami y los de todo el mundo. No me encuentro en condiciones para jugar hoy por mi rodilla"

Esa articulación ha martirizado al número dos mundial durante toda su carrera. Este curso no ha sido una excepción. En su arranque, justo antes de que comenzara el Abierto de Australia, Nadal sintió un crujido en la rótula y rompió a llorar. Estaba sentado en una silla y debieron ayudarle a subir a su habitación. Empezó entonces una sucesión de pruebas médicas que recordaron a las que había pasado horas antes de que comenzara la última final de la Copa Davis, en diciembre de 2011.

A finales de 2011, los dolores impidieron al campeón de 10 grandes competir con la intensidad de movimientos y el ritmo de piernas que le caracterizaron durante toda su carrera. Recuperada esa seña de identidad durante el Abierto de Australia, en el que perdió una final épica contra Djokovic, el mallorquín decidió tomarse un prolongado descanso. Fue el único tenista de elite que no compitió en febrero. Ese reposo debió servirle de dique contra sus dolores. No ha sido el caso: durante los entrenamientos invernales volvió a sentir el pinchazo de la tendinitis, que creyó neutralizar con un intenso tratamiento de fisioterapia y mesoterapia. La dolencia, sin embargo, se reprodujo en Indian Wells, donde perdió contra el suizo Roger Federer en semifinales, y alcanzó un grado de dolor insoportable en Miami, donde ya desde tercera ronda jugó con un vendaje… hasta retirarse antes de las semifinales.

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