Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

“¡Vaya atraco, hijo de puta!”

El árbitro recoge en el acta los insultos de Pepe y las continuas protestas de los madridistas

El pánico parece que se ha apoderado del Madrid. En tres días ha visto reducida su jugosa ventaja de 10 puntos sobre el Barça a seis. Ambas veces tras un gol de falta en los últimos minutos del partido. La de Senna, bien botada y mal defendida por la defensa blanca y por Casillas, hizo disparar los nervios en el Madrid. A Mourinho, expulsado por protestar, le acompañaron Sergio Ramos y Özil. El alemán mandó a callar a los aficionados del Villarreal camino del túnel de vestuarios. Y Cristiano, una vez terminado el partido, se marchó gritando “¡Robar, solo robar!”.

En el campo, Cristiano se había limitado a gesticular, con la mano, imitando el gesto del robo. Ya lo había hecho el año pasado, tras la semifinal de la Champions en el Camp Nou. Esa noche apareció en zona mixta diciendo que ganar en campo culé era “misión imposible”. Camino del aeropuerto del Prat es cuando hizo el gesto del robo.

Jugadores y cuerpo técnico del Madrid enfilaron anoche los vestuarios encarándose con el árbitro y desafiando a los futbolistas del Villarreal. Por si faltaba algún agravio, ni Mourinho ni Karanka se presentaron en la rueda de prensa. Mientras sus jugadores salían del vestuario, ellos ya se habían subido al autocar. “Para evitar declaraciones, no va a hablar nadie”, anunció el jefe de prensa a los medios presentes en zona mixta. Algunos jugadores, sin embargo, sí hablaron en el campo. Eso recogió el acta de Paradas Romero. Sobre Pepe, el colegiado escribió: “Se dirigió a mí, una vez finalizado el partido y estando en el túnel de vestuarios, diciendo textualmente: “¡Vaya atraco, hijo de puta!”. El central portugués no fue expulsado, pero sus declaraciones han sido recogidas en el acta en el apartado de Incidencias. Durante el partido había visto amarilla por simular una falta. O eso interpretó el árbitro. Pepe no paró quieto hasta enseñarle el labio ensangrentado. A él y a sus asistentes.

Pepe fue la cara, junto a Sergio Ramos, de un Madrid desquiciado. Llegado el tramo final de la Liga y ante las dudas de los últimos partidos, Mourinho desplegó su catálogo original y tiró de trivote con Lass, Xabi Alonso y Khedira (lo había hecho en Copa contra el Málaga y el Barcelona y en Liga contra el Valencia). No le importó al técnico portugués que el rival fuese un Villarreal bloqueado, con la sombra del descenso atenazándole y que le ha llevado a cambiar de entrenador por segunda vez en lo que va de temporada.

Acta arbitral

La polémica se alargó más allá de los 90 minutos. Según se recogió el acta de Paradas Romero, “una vez finalizado el encuentro y estando en el túnel de vestuarios, el dorsal número 3 del Real Madrid, Kepler Laverán De Lima Ferreira Pepe, se dirigió a nosotros a gritos, diciendo textualmente: “¡Vaya atraco, hijo de puta!”

Özil fue expulsado por el siguiente motivo: “Por aplaudir una de mis decisiones en forma de mofa, estando muy próximo a mi persona”.

Rui Faria, preparador físico del Madrid, fue expulsado por aplaudir una de mis decisiones desde el banquillo”.

Mourinho fue expulsado por doble amarilla. La primera de las cartulinas la vio “por hacer observaciones a una de las decisiones del colegiado”; la segunda, “por salir del área técnica y volver a hacer observaciones a una de las decisiones”.

A los cuatro minutos de juego, Lass realizó una entrada a destiempo que le costó la cartulina amarilla. Sin pausa para medir sus acciones, a la media hora de juego Mourinho decidió evitar males mayores y mandó a la ducha al centrocampista francés. Dio entrada a Callejón. Para su desgracia, el delantero de Motril solo duró un cuarto de hora en el terreno de juego. Una dura entrada de Bruno en el tobillo le dejó fuera de juego. Vio la segunda parte desde el túnel de los vestuarios. Mourinho, que tenía en el banquillo a Kaká, Granero e Higuaín, optó por Altintop (127 minutos en Liga este año). Antes de que llegara el receso, la grada de El Madrigal ya se encontraba susceptible con el árbitro por un agarrón de Arbeloa a Nilmar dentro del área cuando este se disponía a rematar un saque de esquina. Miguel Ángel Lotina, de estreno anoche en el banquillo de El Madrigal, también recurrió a tres centrocampistas de contención para dotar de seguridad a un equipo que ha perdido eficacia defensiva y sutileza en el ataque.

La intensidad del choque se trasladó, una vez más, al banquillo del Madrid. Rui Faria, el preparador físico, fue expulsado de nuevo. Como en Gijón, como en el Bernabéu en Copa contra el Málaga y como en Vallecas, hace tres semanas. Competición le castigó con tres partidos por reincidente. Anoche volvía al banquillo. No terminó el partido. Fue expulsado por “aplaudir” una de las decisiones del árbitro.

El colegiado explicó en el acta que amonestó a Mourinho por “hacer observaciones” en dos ocasiones. En cuanto a la expulsión de Özil, explicó así el motivo: “Aplaudir una de mis decisiones en forma de mofa, estando muy próximo a mi persona”.

El Madrid terminó con nueve jugadores, con Karanka solo en el banquillo, y con seis puntos de ventaja sobre el Barcelona.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información