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César Pérez, detenido de nuevo

La policía imputa en la Operación Skype, lanzada tras la detención del médico Alberto Beltrán, al exentrenador de Marta Domínguez, ya implicado en la Operación Galgo

César Pérez, en 2008. Ampliar foto
César Pérez, en 2008.

La colaboración de dos deportistas suspendidos por dopaje, David García y José Luis Blanco, un ciclista y un atleta, fue clave para el nacimiento, desarrollo y éxito de la Operación Skype, llevada a cabo conjuntamente por la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra, que se ha cerrado con el anuncio de la detención de 10 personas y la desarticulación de una trama internacional de dopaje con base en una tienda de Mataró, un auténtico supermercado del dopaje.

Al arresto ya conocido en Barajas del médico Alberto Beltrán Niño —español de origen colombiano y residente en Baréin, precisa en su comunicado la policía catalana—, que permanece en prisión desde el 8 de marzo, la policía ha sumado la detención de otras nueve personas, seis en Cataluña y tres en Madrid, entre ellas el exentrenador de la atleta Marta Domínguez, César Pérez, ya imputado en la Operación Galgo, y, según fuentes policiales, también en esta. César Pérez, quien en diferentes visitas a la Federación Española de Atletismo ha anunciado que será próximamente exculpado de la acusación de dopar a Marta Domínguez, fue detenido cuando paseaba con su novia por una calle madrileña y su vehículo fue registrado. No se le encontraron sustancias prohibidas.

Las colaboraciones del ciclista David García y el atleta José Luis Blanco han sido clave

La Operación Skype, quizás llamada así por la forma de comunicarse de los dos cuerpos policiales que la efectuaron, nació de la confluencia inesperada el pasado verano de dos operaciones llevadas a cabo independientemente. Una fue iniciada desde Madrid tras la denuncia en febrero de 2011 del ciclista David García acusando a Beltrán de venderle EPO Zeta; la otra comenzó Barcelona, después de que José Luis Blanco, atleta de 3.000 metros obstáculos, declarara a la Guardia Civil que la EPO CERA con la que había resultado positivo en los Campeonatos de España en verano de 2010 la había comprado en una tienda del Camino Real de Mataró, donde también se aprovisionaban atletas de origen magrebí. Posteriormente, Blanco colaboró activamente con los Mossos.

Después de intercambiarse información, los investigadores llegaron a la conclusión de que ambos tenían un personaje central en común, Alberto Beltrán, jefe de “una red criminal de abastecimiento internacional dedicada al tráfico de sustancias dopantes”.

Aspecto del laboratorio antidopaje de Lausana.
Aspecto del laboratorio antidopaje de Lausana. REUTERS

La rama catalana de la red estaba radicada en la tienda de Mataró, donde los investigadores constataron que recibía “pedidos sospechosos de EPO CERA desde Marruecos”, de la que se abastecían a través de Neftalí M.P., un enfermero que trabajaba en un centro de diálisis en Mataró, de donde sustraía presuntamente la EPO. Por otra parte, en la vertiente madrileña entraron en acción “súbditos marroquíes” con residencia en Sabadell, intermediarios que suministraban a Beltrán sustancias dopantes —EPO, anabolizantes, hormona de crecimiento— procedentes de la tienda de Mataró. En Madrid también actuaba a sueldo de Beltrán el exciclista colombiano Carlos Andrés Ibáñez, Melchor, según la nota de los mossos, que residía en Fuenlabrada y está considerado como la mano derecha de Beltrán. Ibáñez, de 30 años, corrió en 2010 en el Café de Colombia, y cuatro años antes en un exótico equipo colombiano patrocinado por Atom, una empresa riojana.

La red exportaba a Colombia y Marruecos y tenía como clientes a varios deportistas

La policía sabe que la red desarticulada exportaba doping a Colombia y a Marruecos y proveía de sustancias prohibidas a deportistas profesionales y también a personas que preparaban oposiciones a bombero (precisamente, la última actividad de César Pérez era la de preparar a aspirantes a bombero para sus duras pruebas físicas), sin embargo, no llegó a identificar, eso afirma en su comunicado, a los clientes finales, quienes, de todas maneras, no serían sujetos perseguibles, pues el código penal no los contempla. Decidieron pues, lanzar el operativo de desarticulación cuando Beltrán, gran viajero, para por España. Fue así más importante para los investigadores, presionados también por la “proximidad de los Juegos de Londres”, aprovechar la gran oportunidad que les brindó el saber, gracias a las escuchas, que Beltrán tenía previsto tomar un vuelo a Bogotá el lunes 5 de marzo (y no el 7, como publicó EL PAÍS) desde Barajas.

En el aeropuerto se le intervinieron a Beltrán de 48 años, viales de AICAR y TB-500, productos dopantes indetectables. Fue detenido como jefe de la organización delictiva y, dado que no tiene domicilio en España, ingresa en prisión. En Madrid también detuvieron a Carlos Andrés Ibáñez, César Pérez y una persona residente en Getafe, un presunto traficante a pequeña escala de sustancias dopantes. Simultáneamente, en Cataluña los mossos arrestaron a dos hermanos marroquíes residentes en Sabadell, a Fernando A.M., dueño de la tienda de Mataró, al enfermero Nefatlí M.P. y a un amigo suyo que le ayudaba, y a Pedro Antonio L.M., de Cerdanyola, propietario de una tienda de nutrición deportiva que proporcionaba hormona de crecimiento de origen árabe que obtenía en el mercado negro, según la policía. Aparte del AICAR y el TB-500 de Beltrán, también se requisaron en la operación otras sustancias dopantes: EPO, EPO CERA, anabolizantes y hormona de crecimiento.

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