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El chico de los andares extraños

Isco conquista al Málaga con su talento y descaro

Isco, en el encuentro ante el Zaragoza
Isco, en el encuentro ante el Zaragoza EFE

Cuando el Málaga pagó seis millones de euros por un chico de 19 años que sumaba tan solo 75 minutos en Primera, más de uno se preguntó a qué se debía tanto atrevimiento. Y cómo acabaría la cosa. Ocho meses después, aquel chico, Isco, ha respondido a las expectativas. Ha conquistado a Manuel Pellegrini y al Málaga por su talento y descaro. Lleva 21 partidos (18 como titular), 1.632 minutos, 3 goles y, sobre todo, un porcentaje de acierto en los pases de 83%.

“Su inteligencia natural le hace diferente a todos los demás. Es muy descarado en el juego, tiene mucha personalidad, asume bien las responsabilidades”, le define Ginés Meléndez, su técnico en las selecciones inferiores. “Le vimos por primera vez con quince años. Nos llamó la atención su descaro”, continúa desvelando que le llama cariñosamente gordo por su constitución un poco extraña. “Tiene unos andares un poco extraños y por eso parece que tiene la pierna izquierda un poco hacia dentro. Pero no”, explica Vicente Mir, el técnico que le tuvo en el juvenil del Valencia y más tarde en el filial. Mir fue el que más se peleó para que Isco subiera al primer equipo. “Es el clásico jugador que rinde más en Primera que en Segunda porque con los espacios abiertos es donde puede explotar su fútbol”, añade.

“Tiene el centro de gravedad muy bajo por lo que es muy difícil tirarlo porque mantiene bien el equilibrio”, apunta Meléndez que presume de ser como un segundo padre para Isco. “La bronca más grande que le he echado es por comprarse un coche con su primer sueldo. Vino a Vila-Real para enseñármelo y le dije ‘¡tenías que haberte comprado una vivienda!”. Meléndez le vio crecer en las selecciones inferiores junto a Muniain y Koke. “Están siempre juntos, los tres. La generación del 92 es magnífica”, afirma.

Isco, centrocampista ofensivo, ha encontrado en Pellegrini un gran valedor de su juego. “Isco juega como jugábamos nosotros. Empieza por la izquierda, se va al centro y se intercambia de posición en la mediapunta”, explica Mir. “No he conocido a nadie en esas categorías que una a la calidad la técnica, el talento, la buena pegada y la velocidad”, sigue. Le faltaba llegada y gol y ha mejorado este último año. “Ha crecido. En Valencia había que estar muy pendiente de él porque le costaba coger la posición y cada vez que perdía el balón se despistaba para volver a coger el sitio”.

Hoy le espera el Madrid en el Bernabéu. Lleva varios meses sin conceder entrevistas por decisión del club. Dicen en Málaga que le quieren proteger y que lo suyo, a estas edades, es disfrutar del fútbol.

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