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FÓRMULA 1

HRT vuelve a la casilla de salida

Tras el último cambio de manos, la escudería española, que no ha podido estrenar esta mañana en Montmeló su nuevo monoplaza, ha tenido que comprar el 90% del material del equipo

Pedro de la Rosa y Luis Pérez Sala.
Pedro de la Rosa y Luis Pérez Sala. GETTY

Un delirante frenesí se ha instalado en HRT, la escudería española que compite en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 y que trabaja a contrarreloj para poder estrenar el nuevo monoplaza, el F112,  entre mañana y pasado en el circuito de Montmeló. La estructura, una iniciativa del expiloto Adrián Campos, la adquirió el empresario José Ramon Carabante pocas semanas antes de debutar en el Mundial de 2010 y la rebautizó como Hispania. El pasado verano, el grupo inversor Thesan se hizo cargo de ella con la temporada ya en marcha, y eso limitó la operatividad de los nuevos propietarios, que confiaron la dirección del equipo al expiloto Luis Pérez Sala y el volante principal a Pedro Martínez de la Rosa.

De los 82 miembros que forman la estructura, el 80% son nuevos

De entre todos los miembros de la formación, Albert Fàbrega es, con toda probabilidad, el testimonio más indicado para relatar la vorágine de estos últimos meses. Fàbrega es el de Project Manager, una especie de coordinador general que trata de cuadrar las necesidades del equipo con el presupuesto anual establecido, que en este caso ronda los 45 millones de euros. Aunque HRT lleve ya dos años en la F-1, este último cambio de manos ha sido como volver a la casilla de salida del parchís, debido a las inercias que había incorporado Colin Kolles, un dentista rumano que en los últimos tiempos ejerció como mandamás de la escudería.

“Hemos partido desde cero, tanto en aquellos elementos que ve el espectador como en los que se encuentran dentro del taller o aquello que necesitamos para trasladar los coches. Hemos tenido que comprar entre el 80 y el 90% del material”, desgrana el técnico. “Teníamos claro que a la hora de comprar no dispondríamos de una segunda oportunidad, no había margen, ni por presupuesto ni por tiempo. Esta semana aún hemos ido recibiendo cosas que no podían no llegar. En seis días nos embarcamos hacia Australia”, añade. Todas estas “cosas”, sumadas, se traducen en un tremendo desembolso.

Se han adquirido 16 pistolas para los cambios de gomas, a 4.000 euros cada una

“Por ejemplo, para que la gente se haga una idea, cada pistola neumática de las que se emplean para cambiar los neumáticos cuesta alrededor de 4.000 euros, y hemos comprado 16. Hay que tener en cuenta que la mayoría de estos elementos nos los hacen a medida, no salen de serie”, detalla, “y por eso son tan caros”. Más cosas: “Nos hemos dejado 220.000 euros en calentadores de gomas (160 unidades), 100.000 más en herramientas de mano o 70.000 en la estructura que recubre las paredes del garaje”. Estos son algunos ejemplos, aunque lo cierto es que la principal partida se destina al prototipo, que en estos momentos está siendo montado por los técnicos en Múnich. Disponer de los motores Cosworth supone un gasto de seis millones anuales; las cajas de cambios y el KERS, proporcionados por Williams, bordean los cuatro millones, y así suma y sigue.

Hasta aquí aquello referente al factor material, por más que la gestión del componente humano sea casi más difícil. Todavía más si atendemos al traslado que de su sede de HRT está llevando a cabo, de Valencia a la Caja Mágica de Madrid, desde donde espera comenzar a operar en breve. “En total somos 82 personas. De ellos, el 80% son nuevos. Eso supone volver a conocernos y a estrechar los lazos. Aunque es cierto que la mayoría no vivían en Valencia, y eso supone que la mayor parte del tiempo la pasaban con el equipo. Ahora todos nos tendremos que trasladar a Madrid”, apostilla Fàbrega, que no respirará tranquilo hasta ver cómo el F112 sale del taller y se pone a dar vueltas por Albert Park. Para entonces quedan menos de 15 días.