El Madrid perdona al CSKA

El conjunto ruso iguala (1-1) en el descuento el tanto de Cristiano y mantiene abierto el duelo

Cristiano lucha por el balón con Berezutski
Cristiano lucha por el balón con BerezutskiMAXIM SHIPENKOV (EFE)

Ni el suavizado frío ruso, ni el campo de césped artificial ni un rival incapaz de poner en aprietos a Casillas fueron los principales responsables de que el Madrid no lograse rematar la eliminatoria en Moscú. Sencillamente, no supo explotar su evidente superioridad. Se acomodó con la ventaja del gol de Cristiano y le faltó decisión para estrangular a un adversario impreciso y que dio numerosas señales de falta de preparación. El CSKA llevaba dos meses sin competir por el parón invernal de su campeonato y estrenaba alineación tras comprar y vender en el mercado de enero. No estaba para estos trotes. Sufría en cuanto Özil y Alonso empezaban a tocar el balón. Pero aguantó. Aguantó contra pronóstico sin encajar el segundo tanto y en el tiempo añadido consiguió su primer remate decente. Fue a la salida de una falta botada por el intrépido Dzagoev. La pelota fue al medio del área, donde la peinó Vasili Berezutski al segundo palo. Allí la bajó de cabeza Aleksei Berezutski, su hermano, para que Wernbloom, el futbolista más oscuro y violento del equipo, la enviara a la red. Así, con esta desagradable sorpresa, acabó la noche para un Madrid que pensaba en un paseo en el Bernabéu en la vuelta.

CSKA Moscú, 1- Real Madrid, 1

CSKA Moscú: Chepchugov; A. Berezutsky, Ignashevich, V. Berezutsky, Schchennikov; Wernbloom, Aldonin (Honda, m. 68); Musa (Oliseh, m. 65), Dzagoev, Tosic (Necid, m. 82); y Doumbia. No utilizados: Revyakin; Fedotov, Semberas, Rahimic y Cauna.

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrão; Khedira, Xabi Alonso; Callejón (Kaká, m. 75), Özil (Albiol, m. 85), Cristiano y Benzema (Higuaín, m. 15). No utilizados: Adán; Carvalho, Marcelo y Granero.

Goles: 0-1. M. 28. Cristiano. 1-1. M. 93. Wernbloom.

Árbitro: Björn Kuipers (Hol.). Amonestó a Xabi Alonso, Wernbloom, Ramos y Coentrão

Unos 70.000 espectadores en el estadio Luzhniki. Seis grados bajo cero de temperatura en Moscú.

Los dos equipos interpretaron el partido de la misma manera. Fue una lectura estrictamente profesional, originada en las pizarras y ejecutada con obediencia. Fue una noche de entrenadores. De técnicos preocupados por evitar la clase de errores que se derivan de la posesión del balón. Mourinho organizó a sus jugadores para que se anduvieran con cuidado y Slutsky parapetó a los suyos para que se juntaran al calor de su portería.

El resultado fue un Madrid que salió a jugar en largo para presionar en campo contrario en los balones divididos y un CSKA que consideró que la mejor manera de sacar provecho de la situación consistía en esperar a que el frío y el campo de plástico carcomieran la moral y las piernas de su rival. A los 10 minutos, el panorama pareció favorecer al cuadro ruso. Dzagoev tuvo el gol en un remate que se le fue alto y Benzema se derrumbó solo. El francés pidió el cambio de inmediato antes de abandonar cojo el campo, dando síntomas de haber sufrido una rotura fibrilar.

El Madrid se recuperó del incidente con la entereza habitual. Ingresó Higuaín y en la primera jugada puso a prueba a Chepchugov. El portero despejó contra sus intereses, al centro del área, y por allí apareció Khedira. El alemán irrumpió desde atrás para enganchar el disparo sin que nadie le molestara. Lo envió a media altura, bien dirigido, pero Chepchugov consiguió rearmarse y desviarlo por encima del larguero.

La escenografía del Luzhniki intimidaba más que los jugadores del CSKA. Proliferaban las columnas de humo desde las gradas añadiendo una bruma turbia a la atmósfera. Volaban bengalas. La multitud llenó un estadio que rara vez completa su aforo de 70.000 espectadores. Solo, para ver que su equipo no conseguía salir de su campo con claridad. Ramos y Pepe bombardearon el área de Chepchugov con pases largos a Cristiano e Higuaín. Parecía una consigna para evitar las pérdidas del balón en zonas accesibles a los contragolpeadores del equipo ruso. Las maniobras tuvieron un efecto disuasorio para Dzagoev y Aldonin, los encargados de mover la máquina. El efecto secundario fue que también dejaron fuera de las acciones a Özil, demasiado desenganchado durante casi todo el partido.

Özil elevó el nivel, pero
su cambio por Albiol metió al conjunto local en faena

Cuando Özil intervino, el Madrid elevó su nivel. Cuando no lo hizo, también generó peligro. El equipo dispone de un arsenal demasiado poderoso y sofisticado y puede romper cualquier esquema de cualquier manera. Incluso con un pelotazo a Higuaín. El argentino se peleó de espaldas a los centrales y el rechazo acabó por casualidad en Cristiano, que andaba por la banda derecha. Su zurdazo se incrustó sin remedio en el fondo de la red. Rompió el hielo de un partido tedioso. Pero la contienda volvió a su cauce. Solo Callejón y Cristiano, en sendos mano a mano con el portero, amenazaron con agrandar la distancia. Pero Chepchugov anduvo ágil.

El CSKA no reaccionó hasta el último cuarto de hora. Entonces pareció resuelto a ir a buscar el empate, quizá alentado por el repliegue final del Madrid. Con el fin de cerrar el partido, Mourinho relevó a Özil por Albiol. El técnico creyó desde el principio que la eliminatoria se controlaba mejor con futbolistas de pierna fuerte y así fue que alineó a Khedira, Coentrão y Callejón a cambio de sentar a Granero, Kaká y Marcelo. Debió de pensar que su equipo se defiende mejor sin la pelota que con ella. Se lo desmintió el CSKA, que aprovechó la concesión para dar un paso al frente, mover el balón y meterse en faena. En el último instante, Wernbloom se aseguró de mantener abierta la eliminatoria.

Benzema, dos semanas de baja

El pinchazo que sintió Karim Benzema al cuarto de hora de la primera mitad del partido frente al CSKA, y por el que tuvo que ser sustituido, le mantendrá al menos durante dos semanas al margen del grupo.

Así lo han determinado las pruebas a las que se ha sometido el delantero francés y en las que se ha observado una lesión muscular en el adductor de la pierna derecha, por la que podría perderse los dos próximos partidos de Liga, ante el Rayo Vallecano y el Espanyol.

Benzema, que se había convertido en una pieza clave para los planes de Mourinho, estaba completando su mejor temporada anotadora, en la que sumaba 20 tantos entre todas las competiciones. La lesión podría dejarle fuera de los planes del seleccionador galo, Laurent Blanc, de cara al partido que disputará el combinado francés ante Alemania el 29 de febrero.

Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS