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El camino lo marca Xavi

Reservado en los dos últimos partidos por fatiga y molestias en el sóleo, el volante del Barça reaparece hoy para dar pausa y criterio a un equipo acelerado y ansioso

Equipo fiable en las situaciones límite -lleva 13 títulos de 16-, el Barcelona se juega hoy el pase a su final número 11 en un momento especialmente delicado, sobre todo por las lesiones, y contra un rival especialmente competitivo, el Valencia. Al rescate azulgrana acudirá Xavi, uno de sus capitanes, el jugador que le garantiza estilo y criterio, dos cualidades muy apreciadas para combatir los apuros. Ante la necesidad que tiene el equipo de atacar bien, ningún jugador mejor que Xavi. Nadie cuida más el balón que el volante azulgrana y el Barça le precisa como nunca, convencido como está de que debe cuidar sus espaldas y controlar los espacios, un juego que domina muy bien el conjunto de Unai Emery.

Xavi levantó la mano después del partido de Vila-real, hace diez días, y Pep Guardiola prefirió guardarle en el banco. "Necesitaba descansar, descansar y descansar", afirmó el técnico para justificar la ausencia del interior en la ida de la semifinal, en Mestalla. No jugó en Valencia ni tampoco en el Camp Nou el pasado sábado contra la Real Sociedad. "La edad, maqui; la edad", se justifica Xavi a sus 32 años. La edad y las molestias en el sóleo. Está por ver si llega Iniesta y parece imposible que jueguen Pedro, Busquets y Alexis, de manera que saber que vuelve Xavi es un alivio tanto para la hinchada como para Messi, encantado siempre de encontrarle a su lado en el campo o en una gala del Balón de Oro. El Barça necesita estilo para ganar al Valencia, esto es: control y ritmo con el balón y nadie lo garantiza al límite del vallesano, un futbolista acostumbrado a tomar el pulso a partidos decisivos como el de hoy.

Para el 6, será la segunda semifinal copera contra el Valencia porque ya disputó la de 2008, con Frank Rijkaard en el banquillo azulgrana y Ronald Koeman en el blanco. Xavi marcó un gol, pero el Barça fue eliminado. Desde que apareció por vez primera en Mestalla, el 3 de mayo de 1998 (1-3), ha disputado 21 partidos de Liga, y cuatro de Copa, contra el conjunto que hoy dirige Emery. Xavi lleva tanto tiempo en el Barça que pensar en aquellas eliminatorias con el Piojo López de la era Van Gaal justifica la longevidad del epicentro del sello de La Masia.

Xavi, veterano y fiable, es un alivio siempre para el centro del campo, donde funciona como pegamento o tirachinas, según toque. A él no hay que decirle mucho porque vive los partidos en el campo interpretando lo que piensa Guardiola en la banda o, como el sábado, comentándolo con Busquets en el banquillo. Han bebido de las mismas fuentes. Así que se comprende que, a su manera, Xavi sea tan racional como Busi y, aunque no lo parezca, tan lógico en su juego. A fin de cuentas, Guardiola también es práctico al buscar las debilidades del rival. En ese punto de encuentro, el radar de Xavi es incomparable al hallar compañeros -acumula 10.396 pases- y único al hallar el camino del gol: lleva 28 asistencias en cuatro temporadas.

Jugar con Xavi augura control y verticalidad a partes iguales porque pocas cosas le gustan más que activar a los puntas. Se supone que el Barça combatirá la defensa valencianista con amplitud para así llegar por fuera y por dentro, una mezcla en la que también suma Xavi, que ya lleva más goles que nunca -seis en la Liga, uno en la Copa y uno en la Champions-, alguno decisivo, como los que le ha marcado al Madrid.

"Están bien, pero es un partido de hombres de verdad", dijo Guardiola cuando se le preguntó por algunos lesionados; "nadie está descartado". No parece haber dudas sobre la alineación de Xavi: "Es un jugador único, ya lo sabemos, pero hay momentos en que no puedes contar con jugadores importantes. Es el futbolista con más partidos de la historia del club. Y... ¡esperad!", zanjó, dando a entender que le queda cuerda. "A Xavi le pediré tres goles y tres asistencias", acabó; "eso es lo que he visualizado y se lo exigiré".

Hoy se espera la pausa del volante para combatir la ansiedad y aceleración en un partido en el que el Barça aspira a clasificarse para la tercera final de Copa en cuatro años.

"Los valientes serán bienvenidos"

"Los valientes serán bienvenidos", avisó Guardiola, admitiendo que entendería que el socio se quedara en casa, con el frío que hace, pero recordó a la hinchada que el equipo, a las nueve en punto, estará en el campo dispuesto a ganarse el derecho a jugar la tercera final de Copa en cuatro años. "El ánimo que percibo en el equipo es semejante al que tenía cuando afrontamos la primera de las finales", precisó. "En Mestalla nos comportamos como un equipo que quiere llegar a una final. Si hacemos un poco menos que en la ida, el Valencia nos eliminará" advirtió, rotundo: "Queremos jugar la final porque es un espectáculo".

Auguró que, después del 1-1 de la ida, no se dará un 0-0 -"y conociendo al estadio, mejor no llegar así al final del partido", bromeó-, así que reclamó goles: "A los jugadores les digo que salgan pensando que hemos de ganar o no jugamos la final". "Vencer al Valencia siempre nos costó", acabó. "Más que desconectarle, lo que hemos de hacer es no desconectarnos nosotros a través de la circulación de balón: hay que controlar sus salidas por la banda y la manera que atacan al espacio. Nos pueden sorprender porque son buenos. Tienen un altísimo nivel, pero nosotros estamos en un buen tono y una situación ideal".

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