Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un Athletic de los pies a la cabeza

El equipo de Bielsa ratifica su buen momento con un Javi Martínez imperial

Daba gusto ver jugar a Barkero, sutil, elegante, activo, inteligente. Y solo con una pierna, la izquierda. La otra le apoyaba en el suelo. Y daba gusto ver correr a De Marcos como si disputara series de cien metros cada tres o cuatro minutos. Unas para atrás, para frenar las acometidas del rival; otras hacia adelante, para romper defensas y asustar porteros. Se veía lo primero, lo de Barkero; se notaba lo segundo, lo de De Marcos. Barkero era el artista; De Marcos, el jefe. Por eso parecía que el encuentro era del Levante cuando en realidad lo tenía el equipo de Bielsa agarrado del cuello, del ánimo. Más aún cuando a los 10 minutos un córner de Susaeta o cabeceó en el punto de penalti Amorebieta como quien se levanta del sofá para empujar un balón lanzado por su sobrino. Ballesteros y Nano, ofuscados por la presencia imponente de Llorente y Javi Martínez se olvidaron de Amorebieta, que no es un tipo que pase desapercibido, precisamente. Parecía un debate entre dos, pero había un tapado, Javi Martínez, sobre el que se ha posado un debate impostado en cuanto a su debe ser central,

Athletic, 3; Levante, 0

Athletic: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, Aurtenetxe; Herrera (San José, m. 81), Iturraspe, De Marcos; Susaeta, Llorente (Toquero, m. 72) y Muniain (Íñigo Pérez, m. 87). No utilizados: Raúl, David López, Ekiza e Ibai Gómez.

Levante: Munua; Venta, Ballesteros, Nano (Valdo, m. 45), Juanfran; Xavi Torres (Roger, m. 80), Farinós; El Zhar (Rubén, m. 67), Barkero, Del Horno; y Koné. No utilizados: Navas, Jordá, Iborra y Cabral.

Goles: 1-0. M. 10. Amorebieta. 2-0. M. 40. Llorente. 3-0. M. 89. San José.

Árbitro: Velasco Carballo. Expulsó a Juanfrán (m. 88) por doble amonestación. Tarjetas amarillas a Ballesteros, Xavi Torres, Del Horno, Aurtenetxe y Herrera.

San Mamés: Unos 35.000 espectadores

como quiere Bielsa, o centrocampista, como quieren algunos, solo cuando el Athletic no gana. Si tuviera que opinar Koné, diría que juegue... de centrocampista, lejos de él, muy lejos. Porque Javi Martínez fue el pulpo del área que malgastó toda la fortuna que el Levante amasaba en los aledaños del área. Si robar es delito, Javi Martínez se ganó ayer la cadena perpetua. Y por su culpa el Levante, bien defendido por Xavi Torres y armado por Barkero, pareció menos de lo que realmente era, un equipo bien construido, pero con poca pegada.

Javi Martínez, de mariscal, dio confianza al Athletic que a poco del descanso vivió una jugada sorprendente de De Marcos, en su enésimo hectómetro, para asistir a Llorente y ponerle el balón sobra la línea de gol para que lo atusara con el flequillo. Si había alguna duda sobre el cansancio de De Marcos, el vitoriano la superó con creces. No paró ni un minuto de correr, aunque eso a veces le cueste descontrolar el toque y fallar algunas ocasiones cuyo esfuerzo exigiría más recompensa. Lo cierto es que la intensidad rojiblanca acabó con un Levante descolorido, con Barkero ya ocultó en la hojarasca del centro del campo del Athletic y Koné asumiendo el poder de su carcelero Javi Martínez. El navarro se permitió incluso una arrancada de área a área que no acabó en nada pero que encendió San Mamés. Las candilejas de un estadio coreando su nombre, sobrevolando el debate posicional y atendiendo a las cualidades del futbolista.

Y así tras varios disparos errados por un Levante ya muy disminuido, y tras dos acciones made in Muniain, bien fabricadas, pero mal rematadas, llegó el gol de San José, en un saque de esquina, cuando Juanfran fue expulsado ?no se sabe el motivo de su segunda amarilla? para que a Bielsa ya le parezca menos excepcional que su equipo marque tres goles. Y los tres de cabeza, sin un balonazo. Era la ejemplaridad de un equipo de los pies a la cabeza.

Un equipo que piensa con los pies y golpea con la cabeza. Algo así como una reversión de su fútbol tradicional que lo único que explica es que todo nace del sentimiento colectivo y la habilidad individual. En la mezcla está el presente y el futuro. Y todo con un Muniain a medio gas y un Iturraspe un tanto ahogado en su despliegue, pero soportado por la exuberancia de Ander Herrera o De Marcos. No era poco el rival que había enfrente, un equipo al mejor estilo de Juan Ignacio Martínez (que ya despuntó en Cartagena). Pero había enfrente un equipo de cuerpo entero. Y eso es difícil de parar.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.