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El Barça se gana el pase a la final y pierde a Villa

El equipo azulgrana supera con comodidad al Al Sadd (0-4) y se cita con el Santos por el Mundial de Clubes

La grave lesión de Villa, al que han diagnosticado inicialmente una fractura de tibia en la pierna izquierda a falta de pruebas médicas más precisas, condicionó la clasificación del Barça para la final del Mundial de Clubes que el domingo le enfrentará al Santos. Aunque su gol en la ida de la Supercopa fue especialmente bello, no está siendo precisamente la temporada de El Guaje, suplente la semana pasada en el clásico de la Liga disputado en el Bernabéu.

Villa tenía la posibilidad de resarcirse, y bien que se esforzó, con oportunidades y tiros a portería, hasta que en una pugna con dos zagueros se rompió la tibia, un hueso que le venía dando la lata durante la temporada, como explicó en noviembre Guardiola cuando explicó que si el asturiano no jugaba más a menudo era por las dolorosas molestias en la tibia izquierda ahora quebrada. El Guaje puede ser baja de cuatro a seis meses y, por tanto, peligra su participación en la Eurocopa.

Al Sadd, 0 - Barcelona, 4

Al Sadd: Saqr; Abdulmajed, Lee Jung Soo, Koni, Nadir Belhadj; Abdulmajid, Mohammed, Albloushi (Al Yazidi, min. 65); Al Khalfan, Keita (Al Haydos, min. 82) y Niang (Ali, min 77). No utilizados: Alsheeb, Muhannad; abdelkarim, Mesaad, Tahir, Magid, Afif, Naser, Leandro.

Barcelona: Valdés; Adriano, Puyol, Mascherano, Abidal (Maxwell, m. 66); Thiago, Keita, Iniesta; Pedro; Messi y Villa (Alexis, m. 39) (Cuenca, m. 71). No utilizados: Pinto, Oier; Alves, Piqué, Cesc, Xavi, Sergio, Jonathan y Fontas.

Árbitro: Joel Aguilar (El Salvador), amonestó a: Ibrahim y Kasola.

Goles: 0-1. M. 25. Adriano. 0-2. M. 43. Adriano. 0-3. M. 64 Keita. 0-4. M. 81. Maxwell

66. 298 espectadores en el Estadio de Yokohama.

Imposible sacarse de la cabeza la lesión de Villa después de un partido muy sencillo para el Barcelona. La final estaba diseñada para que la jugasen Santos y Barça, Neymar contra Messi, Europa-América, y así será el domingo a la misma hora: 11.30horas. Apenas hubo noticias del Al-Sadd, abatido por Adriano, el hombre del partido. La función, en cambio, perteneció a Messi, insaciable y artístico para suerte de la hinchada japonesa.

El partido fue un ataque y gol del Barça. Abrieron bien el campo los azulgrana, con Adriano y Pedro en las bandas, mientras Villa ejercía de de delantero centro, los tres abastecidos por Messi e Iniesta. Atrincherado en una zaga de cinco, el Al Sadd se defiende por acumulación, entregado a un ejercicio de voluntarismo dirigido por los tres centrales, ocupados siempre en negar espacios al Barcelona. Un encuentro aparentemente fácil para los azulgrana.

Ocurre que el equipo de Guardiola no siempre sabe atacar a los adversarios que se cierran a cal y canto como el campeón catarí. Los virtuosos azulgrana se recrean en exceso, confiados en el que el gol caerá en una aceleración de Messi, en un pase interior de Iniesta o en un desmarque de Pedro. Y resulta que pasa el tiempo y no se cuentan ni ocasiones porque se falla en el pase interior y en la precisión, hay excesiva aceleración y precipitación, no funciona la elaboración. A cambio, si el control de juego está garantizado y la presión funciona, el partido se puede decantar en una jugada de recuperación o en un error del rival, falto de oficio y de fútbol. Así ocurrió: Villa no atinó después de un balón rechazado por Keita y después Adriano metió la pierna para penalizar un fallo de Mohamed. Dudó el portero en recoger el cuero cedido por el pecho de su central y, mientras resolvía el jeroglífico, el brasileño resolvió con la rodilla.

Los goles de pillo también valen, sobre todo en partidos como este, jugado a deshora, condicionados los futbolistas barcelonistas por el jet-lag, sabedores de su superioridad en la cancha. La victoria se da por descontada y a los protagonistas parece que les da igual como se alcanza. No extraña que los protagonistas sean jugadores como Adriano, gente más anónima, solidaria, a favor de la causa colectiva. Repitió el brasileño, asistido por Thiago, y con el 2-0 se aflojó el Barça.

El marcador y la lesión de Villa cedieron el protagonismo a los delanteros del Al Sadd, más rápidos que la zaga del Barça, desbordada por los flancos: Keita y Niang ganaron por piernas a Abidal y Puyol, y forzaron dos ocasiones antes de llegar al descanso. Los azulgrana, sin embargo, recuperaron la pelota nada más regresar al campo y Messi ofreció su especial repertorio, adornado con una asistencia a Keita y una chilena pifiada que los japoneses aplaudieron como el mejor de los aciertos.

Messi siempre fue ajeno al peligro del partido desde que se lesionó Villa. Alexis, el sustituto de El Guaje, también se retiró por molestias en el abductor izquierdo, y a escena salió Cuenca. Los delanteros del Barça son los que más acusan el cambio de horario y de escenario, un condicionante a tener en cuenta para el domingo, y más en el caso del chileno, un atacante muy explosivo. A falta de delanteros, brillaron los laterales y los centrocampistas, sobre todo el asistente Thiago.

El tercer gol lo firmó Keita y el cuarto, Maxwell después de los dos de Adriano. Muy fácil, a un coste muy alto para el Barça, porque también quedó tendido al final Mascherano por un pisotón. El partido del domingo contra el Santos será seguramente mucho más complicado para el Barça, aunque no tan accidentado.

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