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Fiesta de despedida

El Madrid apabulla al Valencia (81-64) en el adiós de Rudy e Ibaka.- Splitter, que también pone rumbo a la NBA, fue el mejor del partido con 19 puntos

Sentimientos a flor de piel. Una tormenta emocional. La ruptura anunciada, pero no por ello menos dolorosa, de un idilio pasajero. Con la nostalgia con la que se despide a un amor de verano, con la tranquilidad de haber fraguado una mezcla consistente para que la carroza no se convierta en calabaza y, en el caso de Rudy, con la esperanza de un reencuentro venidero para poder culminar el romance, el Madrid dijo adiós con el corazón a sus dos estrellas NBA. El lockout tocó a su fin y, como en el cuento, Rudy e Ibaka, abandonaban la fiesta y ponían rumbo a Estados Unidos. Antes, el homenaje del club, con Florentino Pérez repartiendo agasajos a pie de pista y sus compañeros jugando para ellos y para la galería en una cómoda victoria ante el Valencia.

R. MADRID, 81 - VALENCIA, 64

Real Madrid: Llull (7), Carlos Suárez (8), Rudy (17), Mirotic (8) y Tomic (6) -quinteto inicial- Reyes (16), Begic (3), Sergio Rodríguez (3), Carroll (7), Ibaka (6) y Sanz (0).

Valencia: Markovic (4), De Colo (7), Rafa Martínez (10), Splitter (19) y Lischuk (10) -quinteto inicial- San Miguel (5), Pietrus (0), Olgivy (6) y Kuksiks (3).

Árbitros: Conde, Perea y Munar. Eliminado: Pietrus (m.32)

10.997 espectadores en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.

Entre tanta emoción, el balón al aire pilló desprevenido al Madrid. Lischuk irrumpió con decisión en el partido y lideró un parcial de 3-10 a favor del Valencia. Pero todo quedó en un espejismo. Los de Paco Olmos llegaban al Palacio de los Deportes sin Claver ni Caner-Medley, lesionados, y con Pietrus y el propio Lischuk tocados. A los cinco minutos de partido, las dos faltas personales de Splitter y, poco después otras dos de Rafa Martínez, se sumaron a la lista de problemas. La intensidad de los visitantes y el titubeo madridista pronto tocaron a su fin. De un plumazo, con dos triples de Rudy y uno más de Llull, el Madrid se hizo con la iniciativa (16-12 en el primer cuarto).

El perímetro madridista comenzó a carburar. Rudy, Suárez y Llull martillearon el aro del conjunto taronja, Mirotic secundó la apuesta y Reyes y Tomic cerraron el rebote. El Valencia se sostuvo en el encuentro mientras Splitter aguantó el pulso. El internacional brasileño fue el principio y fin de todas las flechas de la pizarra de Olmos. 19 puntos, nueve rebotes y siete faltas recibidas para un 26 de valoración fueron un sólido argumento para contener a los blancos. Pero fue el único y cuando el pívot brasileño perdió el resuello, el Valencia no dio abasto y el Madrid desató la traca. Un parcial de 17-0 en el tercer cuarto rompió el marcador del 38-37 al 55-37 con el que quedó ventilado el partido. De ahí en adelante el partido fue una exhibición. Un homenaje sobre el parquet a Rudy e Ibaka.

Ambos se marchan con los deberes hechos. Dejan al Madrid colíder de la Liga Endesa -igualado al frente de la tabla con el Barcelona con 9 victorias y una derrota- y clasificado para el top 16 de la Euroliga, donde lidera el Grupo C -con cinco victorias y dos derrotas-. Con ellos además, el conjunto de Laso se ha convertido en el mejor ataque ambas competiciones -con 82,4 puntos de media por partido en España y 87 en Europa-.

Rudy ha disputado 16 partidos oficiales de blanco: nueve de la Liga Endesa y siete de la Euroliga. En la competición nacional ha promediado 16,1 puntos, 3,8 rebotes, 2,7 asistencias y 2,4 recuperaciones por partido en 26 minutos de media por partido para una valoración de 19,6 -la mejor de su equipo-. En Europa, su expediente ha sido ligeramente inferior con 13,1 puntos, 3 rebotes, 2,1 asistencias y 1,3 recuperaciones en 25 minutos de media por encuentro para una valoración de 12,3 -la segunda de los blancos por detrás de Carroll con 16,1-. Para el álbum: 237 puntos a base de triples, mates y algún alley-oop. Rudy se incorpora a la disciplina de los Mavericks de Dallas, el campeón de la NBA, que adquirió sus derechos en el pasado draft. Pero tiene firmados tres años más con el Madrid a partir del verano de 2012 siempre que decida regresar a Europa al término de su periplo estadounidense.

La hoja de servicios de Ibaka ha sido más corta pero igual de lustrosa, disparada en las dos últimas semanas de competición cuando encontró el tranquillo al juego del equipo y a sus compañeros. El pívot de origen congoleño ha jugado 12 partidos: seis de Liga Endesa y seis de Euroliga. 6,7 puntos, 4 rebotes y 2 tapones en 15 minutos de media por partido en el campeonato nacional -9,3 de valoración- y 5,5 puntos, 4,7 rebotes y 2 tapones en 14,5 minutos de media por encuentro en Europa -9,2 de valoración-. El máximo taponador de la pasada temporada regular de la NBA con 198 gorros deja además 25 tapones para el recuerdo. Firmó por dos meses con el Madrid -a razón de 150.000 euros por cada uno de ellos- para suplir la ausencia de Velickovic y regresa a los Thunder de Oklahoma donde el curso pasado alcanzó la final de la Conferencia Oeste ante los Mavericks de Dallas, a la postre campeones, aportando 10 puntos, 7,6 rebotes y 2,4 tapones por encuentro.

Fue bonito mientras duró y la afición blanca coreó a sus ídolos entregados, todos en comunión, a un entusiasta que nos quiten lo bailao. A los blancos les toca asimilar la resaca de la fiesta y continuar el camino sin sus dos baluartes.

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