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Lassad se hace Djalminha

Un gran gol del tunecino da al Deportivo la victoria sobre el Celta

Así son las cosas del talento. Inadvertido durante muchos minutos en los que evolucionó como ausente, Lassad afloró cuando deciden los que saben, con su equipo golpeado tras el gol del empate después de su mínima ventaja durante casi 80 minutos. Ganó el Deportivo el clásico gallego -el autobús del Celta y otros de seguidores suyos fueron apedreados camino de Riazor- gracias a su disparo desde fuera del área, a la escuadra. Una victoria que aprieta la cabeza de la tabla de Segunda.

Fue el gol de Lassad el colofón a un pulso que se planteó bajo premisas inesperadas. Nada más empezar marcó Riki un bello gol de tacón y mudaron las previsiones. El Celta se hizo con la pelota y el Deportivo esperó atrás, muchas veces partido. Corrió demasiado el Depor, que se pasó bastante tiempo en el alambre y convirtió en un ida y vuelta una liza que le convenía temporizar.

DEPORTIVO, 2 - CELTA, 1

Deportivo: Aranzubia; Laure, Colotto, Aythami, Ayoze; Alex Bergantiños, Juan Domínguez; Saúl (Bruno Gama; min.66), Valerón, Salomao (Pablo Alvarez; min.86); y Riki (Lassad; min.13).

Celta: Yoel; Oier, Jonathan Vila, Catalá, Roberto Lago (Bellvís; min.66) ; Oubiña, Alex López; De Lucas, Bermejo (Joan Tomás; min.58), David Rodríguez (Orellana; min.66); e Iago Aspas.

Goles: 1-0; min.4, Jonathan Vila, en propia meta. 1-1; min.82, Orellana. 2-1; min.83, Lassad.

Arbitro: López Acera, del colegio extremeño. Amonestó a Laure (min.18), Ayoze (min.47), Juan Domínguez; min.72) y Alex Bergantiños (min.77), por parte del Deportivo; y a Iago Aspas (min.87), por parte del Celta.

34.600 espectadores en el estadio de Riazor.

Tuvo el empate el Celta, no tanto por ocasiones como por sensaciones. La desventaja le obligó a olvidar cualquier intención de contraataque, pero no acabó de ordenarse. Demasiada ansiedad en un entorno trepidante que invitaba al desorden. La excitación desbordó a muchos, pero otros mostraron tablas. Por ejemplo, Valerón y Oubiña, que flirtearon con el adiós, largo tiempo lesionados, faros ayer de sus equipos, poseedores del don de la pausa. Otros hacen bandera de la trepidación y por eso se les vio más dados al escenario.

De Lucas o Salomão, hiperactivos, siempre estuvieron en la mirada de sus compañeros para el desborde. Lo buscó el portugués, al que se enfrentó Oier sin apenas apoyos y coberturas para sufrir un calvario. Hábil y veloz, Salomão tiene mucho fútbol por descubrir, pero atesora un valor cada vez más escaso, el del desborde. De Lucas es competitivo al máximo. Estuvo cerca del gol en un rechace de Aranzubia y lo volvió a poner a prueba en un libre directo al poco de iniciarse la segunda parte. Siempre decisivo, el portero respondió cada vez que le exigió el Celta y ofreció la seguridad que precisaba un equipo proclive a recular, pero que también encontró una buena respuesta en Aythami, que aparcó pasadas dudas y ejerció de líder de la zaga.

El paso de los minutos matizó la pujanza del Celta, que tampoco mostró variedad de recursos. Paco Herrera, su técnico, ha dado una vuelta de tuerca al equipo, con calidad en la medular con Oubiña y Álex López, pero sigue teniendo un combo más preparado para la respuesta que para la propuesta. Por momentos, decayó. Fue cuando el Deportivo encontró a Valerón, cuando se asoció con Juan Domínguez, que ayer se curtió en 90 minutos más que en dos años. Sospechoso por su aparente frialdad, no por la destreza de quien juega con la cabeza arriba, trabajó como nunca para restar.

Pero le faltó templanza al Deportivo tanto para aguantar el asedio rival como para golpearlo a la contra. Empató Orellana tras ganar en el cuerpo a cuerpo a Ayoze justo cuando el Celta boqueaba como pez fuera del agua. Fue en aquel momento, a falta de ocho minutos, cuando Herrera hizo desde la banda gestos inequívocos a los suyos: había que ir a por los tres puntos. Pero Lassad se disfrazó de Djalminha.

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