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PARTIZAN 80 - REAL MADRID 79

El Madrid se desangra por dentro

El equipo blanco falla un tiro libre en los últimos segundos, no aprovecha la última posesión y cae por un punto ante el Partizán

A quince segundos de que muera el encuentro llega el instante decisivo. Es el momento del chico de los finales. Es Sergio Llull contra el griterío y los silbidos de la sala Pionir, la casa del Partizan. El menorquín lo afronta con la experiencia de un hombre que ya lo ha vivido todo cuando el reloj se come los partidos: la gloria de cerrar la remontada, como ante el Siena, en la Euroliga de 2010, cuando logró un triple salvador; y el sinsabor de ser criticado por fallar en el último segundo, allá por 2009 y en el Eurobasket, cuando era un recién llegado y España se inclinó ante Turquía.

Suya es la penetración que ayer le da al Madrid dos tiros libres con los que mandar el encuentro a la prórroga (80-78). Suyo el fallo en el segundo intento que lo deja todo en el alero, con el público soplando para que que corra el tiempo. Suyo, también, un último arreón desesperado, un triple que escupe el aro, y que deja al Madrid con dos victorias y otras tantas derrotas en la Euroliga, además de con una duda. ¿Cuánto pesan sus jugadores interiores frente al magnífico coro que forman sus exteriores?

PARTIZÁN, 80 - REAL MADRID, 79

Partizán (22+23+12+23): Law (14), Lucic, Milosavljevic (5), Cakarevic (7) y Pekovic (20) -equipo inicial- Kecman (10), Raduljica (4), Jaramaz, Katic (2), Bozic, Macvan (16) y Andjusic (2).

79 - Real Madrid (16+24+21+18): Tomic, Rudy (13), Suárez (4), Mirotic (9) y Llull (13) -equipo inicial-, Begic (3), Pocius (7), Reyes (2), Carroll (21), Rodríguez (5) e Ibaka (2).

Árbitros: Christos Christodoulou (GRE), Boris Ryzhyk (UKR) y Gianluca Mattioli (ITA). Eliminaron por cinco personales a Felipe Reyes (min.35) y Lucic (min.40).

Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada del grupo C de la Euroliga disputado en la sala Pionir de Belgrado ante 7.500 espectadores.

Las estadísticas no tuvieron misericordia con los pívots del Madrid. Entre Pekovic y Macvan sumaron 36 puntos y 15 rebotes. Solo un puñado de jugadas del Partizan no gravitaron alrededor de sus manos, que construyeron los ataques locales desde las profundidades de la zona. Frente a eso, Felipe Reyes, Mirza Begic, Ante Tomic y Serge Ibaka, la batería de gigantes visitantes, solo aportaron siete puntos y 11 rebotes. Entre cuatro no llegaron a pesar en el encuentro lo mismo que sus dos rivales serbios. La derrota avisó de un problema. Pese a la llegada de Ibaka, un pívot con una musculatura escultórica, al Madrid le podrían faltar kilos y mucha mala uva por dentro.

Juego interior

Sobrado de talento entre sus jugadores exteriores -un día, como ayer, brilla Carroll, estupendo en el tiro, o Llull; y al otro, casi siempre, Rudy- los que deberían ser sus pesos pesados buscan aún cómo convertir sus centímetros en rebotes. Con Pocius siempre al acecho para cargar de fuera-adentro, mucho de la temporada del Madrid podría definirse según su juego interior consiga llegar al nivel del exterior.

El final del encuentro tuvo mucho de esa dependencia de los tiradores. Tras un triple tremendo de Rudy Fernández -"hazte el despistado", le había pedido su entrenador, Pablo Laso, en el descanso-, el Madrid entró por delante al último minuto del encuentro (76-78). El Partizán había renunciado para entonces a atacar el aro desde lejos, horrible como era su acierto desde la línea de tres puntos (14%).

La línea de los tiros libres decidió el duelo. El Partizán anotó los suyos y Llull falló el que mandaba el encuentro a la prórroga. Del resto ya se habían encargado los pívots del equipo serbio, que punto a punto y rebote a rebote hicieron suya la victoria.

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