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GETAFE, 2-OSASUNA, 2

Ibra y Güiza libran un duelo clásico de 'nueves'

Getafe y Osasuna empatan un partido enloquecido

Hay maneras de vivir y maneras de ganar. La manera de Osasuna, cuando Ibra marcó su primer gol, a los siete minutos, era de las que se apuntan pero no se celebran. El resbalón inoportuno de Moyá no convertía el gol en mezquino, porque Osasuna no puso nieve sobre la hierba, pero era injusta con el portero y con el juego posterior del Getafe, variado, pero solo profundo cuando intervenía Miku entre los dos grandullones centrales de Osasuna. No se sabe si Osasuna ya venía con pocas ganas de jugar, es decir, de combinar, o si fue el bonogol el que se las quitó presagiando una noche afortunada.

El Getafe hila con buenos trazos, sobre todo si le dejas todo el costurero del centro del campo. Pero el área, donde prevalece el encaje de bolillos, solo fue azulona cuando apareció Güiza, un hilandero más industrial que fino. Un zambombazo desde fuera del área redimió a su equipo del infortunio (que no error) de su portero. Era un acto de justicia, porque en el paño futbolístico había dado más puntadas el Getafe que Osasuna, algunas erradas, poco finas, pero más insistentes.

GETAFE, 2-OSASUNA, 2

GETAFE: Moyá; Valera, Díaz, Lopo, Torres, Pérez (Michel, min.72), Lacen (Sarabia, min.72), Ríos (Güiza, min.53), Abdel, Castro y Miku.

OSASUNA: Fernández, Bertrán, Lolo, Sergio, Raitala (Calleja, min.46), Puñal, Nekounam, García (Timor, min.83), Ibra, Nino y Cejudo (Damiá, min.26).

GOLES: 0-1, min.7, Ibra. 1-1, min.62, Güiza. 1-2, min.66, Ibra. 2-2, min.76, Güiza.

ÁRBITRO: Paradas Romero. Amonestó a Damiá (min.54) y a Fernández (min.90+2) con tarjeta amarilla, por parte del Osasuna, y a Pérez (min.61) del Getafe.

Osasuna era feliz despejando, de cabeza o con el pie, sin importarle demasiado un tipo pequeñito y rápido que tenían allí en la lejanía, un tal Nino, que se desgañitó hablando en soledad.

El diálogo era entre Ibra y Güiza. El primero marcó los dos de cabeza; el segundo, uno con el pie y otro con la cabeza. Era un duelo de titanes, de tipos duros, corpulentos que tratan de redimirse de experiencias anteriores. Dos nueves clásicos frente a centrales típicos. Un homenaje al clasicismo aunque ambos equipos quisieran jugar a otra cosa.

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