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DÉCIMA JORNADA DE LIGA | LEVANTE, 3 - REAL SOCIEDAD, 2

Rubén prolonga el sueño

Un gol del asturiano en el descuento da la victoria al Levante, que sufrió ante la Real Sociedad al tener que llevar la iniciativa, pero mantiene el liderato

Rubén, uno de esos trotamundos llegados al Levante para renacer, alargó el sueño granota con un zurdazo de falta en el tiempo de descuento. Un latigazo muy seco, a escasos dos metros del suelo, lanzado desde unos 30 metros. Cuando ya la Real Sociedad daba un merecido empate como seguro, cuando ya la hinchada local se disponía abandonar el Ciutat de València dando por bueno un punto ante un rival muy punzante de los de su Liga, aquellos que supuestamente lucharán por la permanencia, apareció Rubén. Este Levante tiene algo especial, el orgullo de los supervivientes que le impulsa allí donde nadie lo espera, al liderato de la Liga de las superestrellas.

Carlos Vela, el mexicano cedido por el Arsenal, sacó de sus casillas a la hasta ahora imperturbable defensa levantinista. Fuera de sitio, Ballesteros y Nano enseñaron sus carencias. Sin una referencia clara en el ataque, los centrales granota no sabían a qué atenerse. Vela caía a las bandas, salía desde atrás y lanzaba el ataque realista acompañado de Griezman, Zurutuza y Estrada. La consecuencia fue que la Real se puso por delante gracias a que, presionado por la llegada de Vela, Munúa despejó el balón de mala manera. Cayó al borde del área, donde llegó Estrada para disparar y colocar la pelota con la izquierda (m. 3). Al Levante le costó reaccionar a este su segundo gol encajado en casa. Le había ido todo rodado hasta la fecha. Y llegó el momento de cambiar el guion: no le bastaba con afilar su trabajada contra, sino que se veía en la obligación de elaborar las acciones.

LEVANTE, 3 - REAL SOCIEDAD, 2

Levante: Munúa, Javi Venta, Ballesteros, Nano, Juanfran (Del Horno, m.73); Iborra, Farinós (Xavi Torres, m.67), Juanlu, Valdo, Barkero (Rubén Suárez, m.84) y Koné.

Real Sociedad: Bravo; Carlos Martínez, Demidov, Íñigo Martínez, Della Bella; Aranburu (Xabi Prieto, m. 76), Mariga; Griezman, Zurutuza, Estrada (Llorente, m. 67); y Vela. No utilizados: Zubikarai; Mikel, Bergara, Agirretxe y Cadamuro.

Goles: 0-1. M. 3. Estrada. 1-1. M. 55. Nano. 2-1. M. 60. Valdo. 2-2. M. 85. Íñigo Martínez. 3-2. M. 92. Rubén.

Árbitro: Villanueva. Expulsó (m. 93) a Juanfran cuando estaba ya sustituido. Amonestó a Koné y Valdo.

Unos 10.000 espectadores en el estadio Ciutat de València.

El cuadro de Juan Ignacio Martínez aceptó el reto y acabó la primera parte con un 53% de posesión del balón, algo inédito en las ocho jornadas anteriores, caracterizadas por su escaso contacto con el esférico. Trató de amasar la pelota a pesar de que Farinós e Iborra, los mediocentros, participaron menos de lo conveniente. Aun así, enhebró jugadas como una triangulación entre Venta, Koné y Barkero que el mediapunta vasco, ex precisamente de la Real, terminó con un trallazo. Los puños de Bravo evitaron el empate. La Real no se limitó a defenderse, sino que entendió que su obligación era sentenciar el encuentro. El cabezazo al larguero del central Íñigo Martínez al final de la primera parte reactivó la desazón entre la hinchada granota.

Sólida como se sentía, la Real creyó que podía administrar la ventaja acomodándose en su propio campo. Pero el Levante empujó y, en uno de los córneres, se encontró con la fortuna, su aliada en este inicio del campeonato. Dentro del área donostiarra, esquinado hacia la derecha, Nano no parecía tener ninguna posibilidad con el balón. Probó un disparo y este se envenenó al rebotar en la rodilla de un defensa. Se elevó la pelota y pasó por encima de Bravo.

El Levante ya tenía el partido donde quería. Sin ninguna prisa y con el cebo preparado para el rival de turno, que se vio en la necesidad de volver a atacar y a descubrirse, claro. Justamente lo que pretendía el cuadro de JIM, tan a gusto cuando se defiende sufriendo y saliendo a toda mecha al contragolpe. Eso hizo poco después. Desde la posición de 10, Barkero avanzó con la pelota y oteó el horizonte. Solo disponía de una posibilidad de pase. Lo ejecutó a la perfección. El centro enroscado hacia el interior que llegaba desde el otro lado, Valdo, que cabeceó con una decisión extraordinaria, aunque de forma poco ortodoxa, casi con la coronilla. El Levante iba ya de crecida con los dos interiores, Juanlu y Valdo, asumiendo el protagonismo ofensivo.

Montanier reaccionó dando paso a Llorente, este, sí, un delantero de referencia, y con Xabi para servirle centros desde la derecha. JIM reforzó el centro del campo con la entrada de Xavi Torres. El Levante se sintió confiado en la defensa, en ese ejercicio de supervivencia tan desarrollado desde el curso pasado, pero a apenas cinco minutos del final pagó la imprudencia de uno de sus hombres. Del Horno, que acababa de entrar por Juanfran, atropelló innecesariamente junto al córner derecho a Xabi Prieto. Tras la falta de este y el rechazo de la defensa, el balón cayó al balcón del área. Íñigo Martínez lo empalmó con un zurdazo esquinado.

Las tablas parecían repartir justicia entre donostiarras y valencianos. Ambos podían darse por satisfechos. No fue el caso de Rubén, que se apropió del balón cuando el árbitro señaló una falta a su favor desde unos 30 metros. Muchos esperaban el centro, pero el disparo de Rubén traspasó todas las etapas intermedias. Un obús casi a ras de suelo. Y el pequeño Levante volvió a sentirse el rey del invento.

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