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Laporta cobró 10 millones de Uzbekistán

Un magnate uzbeko vinculado al fútbol contrató los servicios del bufete del expresidente del Barça durante tres años de su mandato para "servicios de consultoría"

Joan Laporta admitió haber cobrado más de 10 millones de euros por asesorar a un magnate de Uzbekistán cuando era presidente del Barcelona. A través de su despacho de abogados, Laporta & Arbós Advocats, el exmandatario azulgrana y hoy diputado en el Parlamento catalán facturó 10,15 millones a la empresa Zeromax, propiedad de Miradil Djalalov, "por la prestación de servicios de consultaría empresarial durante tres años". Así lo declaró en el juicio civil que se sigue contra él por el pago de unas comisiones que le reclama el intermediario Bayram Tutumlu: el 10% de los beneficios que los negocios con el magnate reportaron tanto a Laporta como al Barça.

Durante la vista, celebrada ayer en el Juzgado de Primera Instancia número 10 de Barcelona en medio de una gran expectación, el agente de origen turco aseguró que en mayo de 2008 organizó y pagó una cena de 1.200 euros en el restaurante Via Veneto en la que Laporta y Djalalov se conocieron y el entonces presidente le prometió una comisión por los negocios que hicieran juntos.

Laporta negó de forma tajante la existencia de tal contrato verbal. "Este individuo es uno de tantos oportunistas que hay en el fútbol: juegan a ver qué pillan. Se dedicaba a enredar a todo el mundo. Solo me reuní con él dos veces por cortesía e insistencia y no le prometí absolutamente nada", afirmó Laporta, que llegó sonriente a la Ciudad de la Justicia y mantuvo un tono desenfadado en sus declaraciones. Incluso se permitió bromear cuando su abogado finalizó las preguntas: "¿Ya está? Una lástima".

Los beneficios por los negocios uzbekos fueron a parar al despacho de Laporta (10,15 millones) y también al Barça, que se llevó otros tres millones por alquilar sus instalaciones durante cuatro días y jugar una pachanga en el Miniestadi contra el Budyonkor, el equipo de Djalalov. "Conseguimos un contrato buenísimo de cinco millones por dos amistosos -el segundo no se celebró- y una estadía", aseguró el expresidente azulgrana, quien aseguró haber contactado con Djalalov a través de George Mikazde, marido de su secretaria, extremo que negó Mikazde.

El intermediario acusa también a Laporta de haberse quedado con parte del dinero que correspondía a Messi, Puyol, Iniesta, Eto'o y Cesc, quienes asistieron a un clínic en Uzbekistán a cambio de unos 300.000 euros para cada uno. Aunque los demandantes habían pedido que declarasen como testigos, los jugadores no asistieron al juicio. Laporta respondió que los futbolistas cobraron directamente del empresario uzbeko y su despacho "no intervino para nada" en la operación [el bufete Laporta & Arbós sí actuó, en cambio, a favor de Zeromax en su intento de comprar el Mallorca a comienzos de 2009 en una operación que no culminó y que habría reportado al expresidente unos cuatro millones de euros]. Tutumlu estima que se movieron más de 20 millones en las distintas operaciones y que el club no ingresó más de seis.

La vista se celebró en un clima de agitación social barcelonista por las diferencias que mantienen Laporta y el actual presidente, Sandro Rosell. Laporta anunció en este sentido que interpodrá acciones penales y civiles" contra miembros de la actual directiva y el Grupo Godó por entender que son "los autores materiales de continuas y sistemáticas injurias, calumnias y difamaciones" contra su persona. Considera que se han dedicado a publicar "de forma reiterada diversas informaciones sacadas de contexto, medias mentiras y atentados al honor y a la intimidad" que le han causado "importantes daños morales". "Se trata de una estrategia de manual para desprestigiarme", enfatizó en referencia a la junta de Rosell. También reiteró su disposición a mantener un debate público con el actual presidente para explicar su gestión.

Ambos sostienen interpretaciones opuestas sobre la contabilidad y la asamblea del año pasado, a propuesta de la junta, decidió emprender una acción social de responsabilidad contra la directiva de Laporta. La denuncia del Barcelona incluye facturas de gastos que los demandantes califican de desorbitados y sin justificar.

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