El Athletic es europeo

Gabilondo deprime al PSG con un gol maravilloso que echa del partido al conjunto francés

Difícil saber por qué al Athletic en la Liga se le sale lo que en la Liga Europa le entra. Difícil saber por qué a Gabilondo le sale un remate acrobático, difícil, casi de ballet, complicado, casi imposible, y no le entra un vulgar puntapié al balón ante el Málaga o el Villarreal. Difícil saber por qué un equipo de petrodólares construido sobre la base y la altura del argentino Pastore, retira a Pastore al minuto 58 pensando en la Liga, suponiendo que el partido está perdido tras el segundo gol de Susaeta y que Bilbao no les vale una misa. Mucho nombre poco club.

El Athletic era el mismo de casi siempre con Bielsa, ahora alternando el juego de toque, ahora el mundo visceral que busca a Llorente. En cualquier caso, siempre guardando el balón, aplicándose a la recuperación, peleando como perros y disfrutando como garzas. Probablemente, el partido más cómodo, más fácil, más divertido para todos y cada uno de los futbolistas rojiblancos. El Paris Saint-Germain, llamado a rescatar al fútbol francés del anonimato europeo (como si el Olympique de Lyon no hubiera existido) se borró al primer sopapo. Se asustó, despareció, se encogió y concedió toda la iniciativa al Athletic durante todo el partido. El gol de Gabilondo, de estilista, de artista, le hundió más que a un opositor un empollón vocacional. Fue muy pronto. En un poco más de un cuarto de hora el Athletic había resuelto su primer examen, el gol, que se le resiste en la Liga española y le cita en la competición europea. Habría que saber por qué...

Athletic, 2 - PSG, 0

Athletic: Iraizoz; Iraola, Ekiza, Amorebieta, Aurtenetxe; De Marcos, Javi Martínez, Muniain (Toquero, m. 81); Susaeta (Iturraspe, m. 71), Llorente y Gabilondo (Ibai, m. 76). No utilizados: Raúl; David López, San José, y Gurpegi.

PSG: Douchéz; Tiéné, Nené (Ceará, m. 75), Erdinç, Bodmer (Matuidi, m. 65), Lugano, Chantôme, Almand, Sissoko, Jallet y Pastore (Behebeck, m. 58). No utilizados: Sirigu; Camara, Landre y Kebano.

Goles: 1-0. M. 19. Gabilondo, en postura acrobática. 2-0. M. 45. Susaeta, a pase de Aurtenetxe.

Árbitro: Bas Nijhuis (Holanda). Expulsó a Sissoko (m. 52) por doble amonestación. Amonestó a Iraizoz, Bodmer, Muniain y Ceará.

Unos 35.000 espectadores en San Mamés.

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El Athletic no ha perdido el culto recuperado al balón, bien gobernado por Javi Martínez, no como un jerarca, sino como un gestor, y entregado a la alegría natural de la casi adolescencia de Muniain. Falta Llorente, es cierto, aún disperso, aún extraño, aún demasiado circunspecto.

Qué pensaría el PSG, el aspirante al trono local y continental, cuando tiene que retirar a su monarca, Pastore, por manifiesta incapacidad consigo mismo y frente a los contrarios. Más sospechoso aún es que su jugador más inteligente, el exmallorquinista y exalavesista Nené también se retire antes de tiempo y la tropa de la capital parisina quede reducida a unos zapadores tan laboriosos como burdos en el trabajo. El mejor era el uruguayo Lugano, con sus triquiñuelas y su savoir faire para frenar a Llorente. Mérito tuvo, pero refleja poco mérito de un equipo obligado, supuestamente, por sus 95 millones de inversión, a hacerlos efectivos. El Athletic se los robó legalmente. Con guante de seda. Antes, se movieron otros guantes, los de la Ertzaina frenando a los hinchas radicales del PSG que se enzarzaron a golpes en los aledaños de Bilbao, con nueve detenidos como saldo lamentable.

Gabilondo celebra su gol
Gabilondo celebra su golVINCENT WEST (REUTERS)

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