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"Somos un equipo histórico"

La selección destaca el compañerismo y amistad de un grupo que dedicó el título a Felipe Reyes y que ya piensa en los Juegos

La carga sentimental de la final llegó por momentos a hacerse insoportable en la grada del Kauno Arena. Con un nudo en la garganta, muchos no tuvieron más remedio que callar, llorar, abrazarse e interiorizar la mezcla de sensaciones encontradas tras el triunfo. Fue la emoción propia de una final que suscitó el recuerdo de dos personas muy ligadas al equipo recientemente fallecidas: Alfonso y Paco. Uno era el padre de Felipe Reyes, el otro el de Víctor Claver. Uno murió de un infarto el forma repentina el 24 de agosto; el otro, tras una enfermedad, el 30 de mayo. Navarro, el mejor jugador de la final, el capitán español, le cedió el honor de recibir la Copa de campeones de Europa a Felipe Reyes, después de que el príncipe Felipe colgara a los jugadores las medallas de oro. "Ha sido todo un detalle. Gracias a mis compañeros por dejarme que levantara la Copa. Para mí han sido unos días muy duros. Mi padre era un asiduo a estos campeonatos... pero de alguna manera está aquí presente y desde allí arriba lo habrá visto. Somos una banda de amigos", dijo el pívot cordobés, ataviado con una camiseta roja con el nombre de su padre, Alfonso, y el número 9.

Los integrantes de la selección eligieron una canción del grupo Bongo Botrako, titulada 'Todos los días sale el sol, Chipirón', con la que trataron de levantar durante toda la estancia en Lituania a su compañero. Modificaron el estribillo y lo convirtieron en 'Todos los días sale el sol, Felipón'. En la grada del Kauno Arena estuvo la madre de Felipe, Lola, junto a su hijo menor, y también la madre de Claver, Ana, no muy lejos de un grupo de aficionados que portaban una pancarta con los colores de la bandera española y en la que se podía leer: "Alfonso Reyes y Paco Claver están con nosotros". La selección afrontó la final con el plantel habitual, pero en el ánimo de todos esta vez la plantilla era un poco más larga: 12 más dos. "Eso demuestra lo que somos. Hace un par de días que pensé que Felipe recogiera el triunfo si éramos campeones, y mis compañeros también me lo dijeron", dijo Navarro.

"Esto no es solo un equipo. Es una familia", añadió Calderón, mientras a su lado Ibaka sonreía entusiasmado con su medalla de oro. "¡Este es uno de mis mejores cumpleaños! Nunca podré olvidarlo. Gracias por tener esta oportunidad y esta vida, y por forma parte de este grupo", exclamó el pívot congoleño, recientemente nacionalizado español, y que ayer cumplía 22 años. "Estoy muy orgulloso de mis compañeros", apuntó Pau Gasol poco después de fundirse en un abrazo con Tony Parker -el base francés acabó rendido: "Son el mejor equipo de Europa en los seis últimos años"-; "es un momento dulce para el país y para el baloncesto. Ahora queremos seguir creciendo. Los Juegos Olímpicos son nuestro siguiente objetivo. Sabemos que Estados Unidos es un equipo muy duro, pero nosotros iremos a competir y a ver qué pasa". "Este es un equipo histórico. Ya veremos cuáles son los límites de esta selección", resumió el otro líder de España, el capitán Navarro, mejor jugador del torneo.

El seleccionador, Sergio Scariolo, rindió pleitesía a sus jugadores: "Estoy muy orgulloso de ellos. Muy pocos equipos pueden celebrar lo que hemos conseguido, dos oros seguidos. Son jugadores de gran talento trabajando como un equipo, defendiendo con sacrificio. Eso es fantástico para un entrenador. Soy muy afortunado de entrenar a grandes estrellas que son grandes personas y que trabajan así. El primer paso para esta victoria fue cómo perdimos en el pasado Mundial de Turquía. Después nadie dudó. No hubo ni una mala palabra, ni una mala cara. En el primer entrenamiento que tuvimos después ya sentí la confianza de los jugadores, su implicación. Y ahora hemos tenido disciplina, altruismo, espíritu de sacrificio, compañerismo. Estos jugadores representan los valores auténticos del deporte. Hemos tenido desde el primer momento una unión recíproca. Siempre quieren competir y ganar, y siempre quieren hacerlo juntos".

Todos, jugadores y técnicos, fueron bañados por champaña en las celebraciones en los pasillos y salas del Kauno Arena. La fiesta comenzó en el pabellón y siguió camino al aeropuerto y en el avión de regreso a España. Este equipo no se cansa de ganar.

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