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El tormentoso idilio de Stosur con las rusas

Tras ganarle a Petrova el partido entre mujeres más largo del torneo, pierde el 'tie-break' con más puntos del tenis femenino en su victoria ante Kirilenko

No habían pasado 48 horas desde su victoria sobre Petrova en el partido femenino más largo de la historia del Abierto de Estados Unidos (3h 16m), cuando Samantha Stosur (Brisbane, Australia; 1984), finalista de Roland Garros en 2010, se topó de frente con otro reto mayúsculo, con otra rusa, Maria Kirilenko. Algo que no se intuía si se miraba el arranque del partido, que en 17 minutos registraba un 5-0 a su favor. Pero ya con el primer set en su saco (6-2), Stosur, acostumbrada a complicarse los duelos que tiene encarrilados, se vio abocada a pelear el segundo en un tie-break loco, el más largo disputado nunca por dos mujeres en un Grand Slam.

Fue todo un thriller, que exigió disputar 32 puntos para revelar su final. Casi media hora de tensión y giros inesperados. Kirilenko tuvo seis oportunidades para igualar el encuentro. Stosur, cinco para convertirlo en historia pasada. Hasta tres de esos puntos le fueron otorgados a la rusa después de que el juez se los hubiera concedido inicialmente a la australiana, que se resignaba más tarde: "Supongo que eso es lo bueno del ojo de halcón, los partidos son siempre limpios". Mientras el marcador crecía punto a punto hasta el increíble 17-15 final, las propias jugadoras se desorientaban. "Perdí la cuenta", confesó Stosur; "no sabía si estaba sirviendo o restando, qué estaba pasando. El público estaba muy encima y en algunos momentos no podía pensar bien con todo el ruido que había".

Lo que ocurrió fue que Kirilenko se acabó llevando el tie-break con más puntos visto nunca en un partido femenino de un grande (en 1980, John McEnroe y Björn Borg registraron uno que acabó 18-16 en la final de Wimbledon). La victoria final, en cualquier caso, fue para Stosur, que se llevó el tercer set (6-3) y sumó su segundo récord en dos días sobre el cemento de Flushing Meadows. Los dos ante rivales rusas. Curiosamente, no es la primera vez que le ocurre. Hace un año, la australiana eliminó en octavos a Elena Dementieva en otro cruce frenético en el que llegó a salvar hasta cuatro bolas de partido de su rival. Aquel choque acabó a la 1.37 de la madrugada, más tarde que ningún otro duelo femenino disputado en el torneo de Nueva York. Con semejante trayectoria, conviene mantener abiertos los registros estadísticos del Abierto. A Stosur, en cuartos, le espera Vera Zvonareva. Es la número dos del mundo; es rusa.

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