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Sol en el cielo, claroscuros en la pista

Nadal, irregular, vence a Nalbandian en un partido marcado por el fuerte calor

Lentamente, el sol va imponiendo su ley. David Nalbandian golpea a Rafael Nadal mientras el termómetro va anunciando un final irremediable. El argentino, glorioso con el revés, mueve al español por la pista mientras el reloj va descontando minutos. El número 76 tiene chispazos de genio. Es agresivo cuando toca. Cambia el ritmo cuando quiere. Domina a placer bajo el sol, que le obliga a ir bebiéndose una botella de agua tras otra. La mañana neoyorquina le ve sacando con 5-4 para ganar la primera manga. Nadal cierra la puerta y se lleva el set al desempate. Allí acaba el partido: con solo el primer parcial engullendo más de una hora de juego bajo un sol inclemente, el mallorquín impone (7-6, 6-1 y 7-5) su corazón y sus piernas ante un tenista brillante que nunca hizo de la capacidad física el más fuerte de sus argumentos.

Nalbandian, en cualquier caso, obligó al español a dar el paso adelante que necesita si quiere que su voz se escuche en el torneo. Atendido por el fisioterapeuta de una ampolla en el pie derecho, el mallorquín estuvo timorato con el saque, entregó dos servicios con dobles faltas, y aun así, cuando cargó por el partido, estuvo contundente y fiero. El número dos mundial viene de ganar dos partidos en toda la gira norteamericana de verano. Estos son los cambios: las piernas, sin llegar aún a la excelencia, vuelven a tener chispa, igual que vuelve a hacer daño su derecha. Estos son los aspectos a mejorar: el revés es fluctuante, roto de aciertos y fallos, como el servicio, que un día busca la máxima velocidad y al otro simplemente el porcentaje. Este es el problema: aunque ante Nalbandian dio un paso adelante, de manotazo en manotazo con su derecha, al español aún le falta el punto de decisión que le ha dado tantos grandes.

Tres peloteos iluminan las dudas que parecen caminar por su cabeza: sacando por el encuentro, Nalbandian, prodigioso en algunas dejadas, le obligó a remontar un 15-40. Nadal descontó la primera bola de break con un pelotazo. La segunda, con un ace. Enfrentado a una tercera, volvió a cometer una doble falta, como la primera vez que cedió su saque. Su habilidad al resto le permitió cerrar la discusión sin acudir al desempate.

El número dos jugará ahora con el ganador del Muller-Kunytsin. Ya no hay margen de error: son los octavos de final del Abierto de Estados Unidos.

Rafael Nadal, durante un descanso del partido contra Nalbandian.
Rafael Nadal, durante un descanso del partido contra Nalbandian.ANDREW GOMBERT (EFE)

Ferrer, a octavos

David Ferrer se ha convertido en el tercer tenista español en certificar su pase a los octavos de final del Abierto de Estados Unidos tras derrotar al alemán Florian Mayer en tres sets (6-1, 6-2 y 7-6). El alicantino ha dominado de principio a fin un duelo que le permite igualar, como mínimo, el resultado alcanzado el año pasado en Flushing Meadows. En los octavos se medirá al vencedor del duelo entre Andy Roddick y Julien Bennetteau.

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