Brasileño a medias

Con una vida sobria fuera del campo, el lateral hace honor a su país con las cabalgadas por la banda

Guilherme Siqueira (Florianápolis, Brasil; 1986) es un brasileño atípico. Tiene la calidad, la vocación ofensiva y la alegría en el campo de los futbolistas de su país, pero fuera del campo es de lo más sobrio. Sin fiestas. Sin juergas. "Es brasileño en la calidad, pero no en el modo de vida. Se cuida, es responsable y muy sacrificado", señalan desde el Granada. Hasta el punto de que, lesionado del gemelo en la promoción de ascenso, no pudo entrenarse pero se dejó la piel para estar en los encuentros cruciales. Por todo eso, es el único jugador en propiedad del conjunto andaluz, toda vez que los demás están cedidos, la mayoría por el Udinese.

El lateral jugó cedido en Segunda División el curso anterior, fruto de un convenio entre el propio Udinese y el Granada (los presidentes Gino Pozzo y Quique Pina son socios). Allí brilló con luz propia y se hizo dueño del carril izquierdo, que bien le valió un contrato para los próximos cuatro años. Manuel Lucena, el capitán del conjunto granadino, le define como una persona agradable, normal y de las que hace vestuario. "Apenas llevaba una semana en España y ya hacía por hablar español. Es un tipo extraordinario", explica. Lucena solo tiene palabras buenas para Guilherme: "Tiene mucha calidad, es casi más rápido con el balón que sin él, y tiene un gran golpeo. Es de los mejores laterales que hay en Primera".

Juan Carlos Cordero, secretario técnico del Granada, muestra un gran aprecio por el primer jugador que forma parte del patrimonio del conjunto andaluz. "Tiene un guante en la pierna izquierda. Le costó hacerse un hueco, pero al final, ese juego alegre y la confianza que le faltaba, le han hecho titular. Es un jugador con futuro". Y cada vez menos brasileño. "Hasta ha aprendido a no descuidar la defensa", bromean desde el Granada.

Guilherme Siqueira, del Granada, en un momento de un partido frente al Rayo Vallecano.
Guilherme Siqueira, del Granada, en un momento de un partido frente al Rayo Vallecano.PACO AYALA (AS)
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