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Osasuna se aferra a Primera

Los de Mendilibar remontan dos goles al Sevilla con un prodigioso Camuñas

En el último minuto del partido Camuñas emprendió una carrera febril rumbo a la salvación. Apuró el resuello, le birló la pelota a Dabo y recibió un mamporro involuntario del defensa sevillista que le rompió la ceja. Tras un segundo de duda, entre ceder al dolor o proseguir hasta la línea de fondo, decidió culminar la gesta. No podía parar. Venía desde el infierno y le esperaba la gloria. Llegó a la orilla y le regaló a Lekic un gol de oro. Un gol que vale tres puntos y quizá la salvación.

Osasuna, acuciado por la necesidad, y el Sevilla, espoleado por la tunda que le aplicó Cristiano la pasada jornada, buscaban redimir pecados y remendar su tortuoso devenir liguero y en un final trepidante, el cuadro de Mendilibar se agarró con todas sus fuerzas a Primera tras remontar la portentosa obra de Negredo.

Antes de que Osasuna descifrara el choque, se encontró con el látigo del delantero sevillista. Con determinación se elevó imponente sobre Sergio para rematar una falta de Fazio y, dos minutos más tarde, aprovechó con picardía una carambola, maquiavélica, para los rojillos para embocar el segundo tanto. Perotti colgó un balón envenenado tras rozar en un defensa y la pelota superó a Ricardo hasta golpear en el poste. El rebote quedó huérfano y Negredo lo embocó lanzándose en plancha para lograr el segundo tanto.

Atronado por el castigo, Osasuna buscaba reubicarse cuando llegó el peor momento de la noche. En una disputa intrascendente, en una jugada perdida, Nelson se rompió el tobillo. El lateral portugués resbaló con Acosta, su bota se clavó en el césped, y la articulación se quebró de forma escalofriante. Todo pintaba mal para el conjunto navarro. Pero sin perder la compostura, los de Mendilibar aprovecharon el descanso para tomar resuello.

Nada más volver al tapete, Camuñas voló por la banda izquierda para servir a Kike Sola un gol que permitía a Osasuna reengancharse a la pelea. Y el propio Sola, sobre el alambre, firmó el empate definiendo ante Varas con la sutileza del que se sabe en estado de gracia. Cuando el punto parecía un premio gigantesco, volvió a aparecer Camuñas. Vertiginoso y conmovedor descorchó la fiesta en el Reyno de Navarra. Su épica imagen celebrando el triunfo con la cabeza vendada a lo Camacho ya está en el álbum de hazañas rojillas.

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