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LIGA | HÉRCULES, 1 - DEPORTIVO, 0

Kiko Femenía espabila al Hércules

El extremo mantiene la esperanza de la salvación de su equipo

Entre tanto jugador consagrado, un chico de la casa de 20 años, nacido en un pequeño pueblo de la montaña alicantina, se convirtió en el jugador que tiró del Hércules para mantenerlo con vida y dependiendo de sí mismo. Hizo de todo menos marcar. Su atrevimiento, velocidad, verticalidad y desborde se conjugaron en un monumento al talento del que tan escaso anda su equipo y, todavía más, el Deportivo.

Y si Kiko Femenía no brilló todavía más fue porque el primer problema del Hércules es que juega transmitiendo la sensación de estar entrenando. Los movimientos colectivos parecen estar condicionados por la necesidad de que ningún jugador pierda el orden, así que queda poco margen para la improvisación. Acaba siendo un equipo predecible y fácil de dominar, además de inoperante en el territorio del rival, porque el movimiento de los jugadores sin balón se reduce a una expresión mínima.

Hércules 1 - Deportivo 0

1- Hércules: Calatayud; Cortés, Abraham Paz, Juanra (Pamarot, m.71), Peña, Kiko (Rufete, m.82), Farinós (Sendoa, m.77), Abel Aguilar, Drenthe, Tiago Gomes y Trezeguet.

0 - Deportivo: Aranzubia; Manuel Pablo (Laure, m.44), Lopo, Colotto, Morel, Lassad, Juan Rodríguez, Rubén Perez (Adrián, m.76), Guardado, Valerón y Xisco (Juan Domínguez, m.54).

Gol: 1-0. Min.60: Tiago Gomes.

Árbitro: Ramírez Domínguez (Colegio Andaluz). Amonestó a Drenthe y Peña por el Hércules y a Morel, Lopo, Juan Domínguez y Juan Rodríguez por el Deportivo.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 33 de Liga en Primera División, disputado en el estadio Rico Pérez de Alicante ante unos 20.000 espectadores.

Cuatro meses ha tardado el equipo local en poder disponer al mismo tiempo de Valdez, Drenthe y Trezeguet, pero Djukic optó por dejar al paraguayo en el banquillo. El regreso de Farinós mejoró las prestaciones de los locales, a cuyo juego acabó acomodándose el Depor, ocupado en sumar el puntito que le dejara a tiro de una victoria la permanencia. Pero el valenciano garantiza posesión de balón y determinación en la circulación, que no pegada.

A pesar de sus carencias, el juego posicional de los locales es sintomático. Apuesta por explotar las bandas porque dispone de dos excelentes resortes. Lució más Kiko Femenía en la derecha y hasta suyo fue el primer tiro a puerta en el minuto 44 de partido. El área deportivista vio llover centros desde la diestra que Lopo y Colotto no tuvieron demasiados problemas en sacar de la zona de peligro a golpe de pelotazos, terreno abonado para que hasta Valerón pareciera un debutante despistado sin posibilidad de conectar con el balón.

La misión imposible que emprendieron los locales en la reanudación contra un equipo entrenado por Lotina, que ayer cumplió 400 partidos en Primera, requería de la creatividad que abona la sorpresa. Y allí estaba Kiko, un rayo por su costado. La primera vez que ganó la línea de fondo metió el balón justo donde llegaba Tiago Gomes para cabecear el primer gol, que tuvo un efecto doble: inyectó confianza a los de Djukic y descompuso a un Deportivo en el que desde el gol apenas apareció otro chaval, Juan Domínguez, recien entrado por Xisco en un cambio que Lotina ejecutó para reforzar la medular con un trivote.

Kiko fue despedido con el público puesto en pie, exhausto y con las tobilleras en las manos. Minutos después Trezeguet falló un gol cantado a puerta vacía tras una jugada idéntica a la del gol, ahora de Rufete. La consecuencia de su error fue el sufrimiento final, ya que la fortuna y Calatayud se aliaron para salvar sendos remates de Colotto y Domínguez. El Hércules ya estaba abonado. El resultado final aboca también a los gallegos.

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