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LIGA | ESPANYOL, 2 - ATLÉTICO, 2

Osvaldo chafa al Atlético

Rendido a la pegada del delantero del Espanyol, el cuadro de Quique regala el empate

Las trayectorias opuestas del Espanyol y el Atlético coincidieron en Cornellà, que presenció un choque de trenes con dos delanteros bien vistosos y dos defensas de gelatina. El duelo al sol entre Osvaldo y Agüero, sin concesiones, sin especulaciones, un toma y daca precioso hasta que le aguantó el resuello a los pericos, dio sentido a un partido que la escuadra del Manzanares dejó escapar por su falta de puntería y por los regalos envenenados de Perea. La pegada del italoargentino del Espanyol evitó la novena derrota de los cachorros de Pochettino en los últimos 12 encuentros y la tercera victoria sucesiva del conjunto de Quique Flores, un registro que habría sido el récord de la casa, lo cual dice mucho de la irregularidad rojiblanca, y que tampoco se alcanzó con Forlán fuera del once.

ESPANYOL, 2 - ATLÉTICO, 2

Espanyol: Kameni; Galán, Raúl Rodríguez, Amat, Chica; Javi López, Verdú; Luis García (Márquez, min.60), Iván Alonso (Rui Fonte, min.81), Callejón (Álvaro, min.70) y Osvaldo.

Atlético: De Gea; Filipe, Godín, Perea, Ujfalusi; Mario, Tiago, Koke (Raúl García, min.40), Reyes; Agüero y Diego Costa (Juanfran, min.80).

Goles: 1-0, min.1: Koke. 1-1, min.38: Osvaldo. 1-2, min.48: Agüero. 2-2, min.58: Osvaldo.

Árbitro: Mateu Lahoz (comité asturiano). Amonestó a Amat (min.12), Ujfalusi (min.29), Chica (min.47), Mario (min.55), Tiago (min.71), Raúl García (min.78) y Reyes (min.90+).

27.000 espectadores en Cornellá-El Prat.

Nuevo rico, Diego Costa volvió a tener patente de corso con el uruguayo fuera de la convocatoria por una periostitis y el juego fluyó de nuevo como los ángeles en la delantera del Atlético, con Agüero de matarife. El Kun se empleó a fondo para tumbar en vano al Espanyol, que, pese a ser el tercer peor equipo de la segunda vuelta (11 puntos, uno más que el Getafe y tres que el Hércules), sacó su gen más competitivo.

Imperial en una primera vuelta que le hizo tontear con los puestos de la Champions, el club barcelonés lleva sumido en los últimos meses en un letargo de difícil solución, en parte por las lesiones de gente importante como Osvaldo y Márquez y en parte por los traspasos en el mercado invernal de Dídac al Milan y Víctor Ruiz al Nápoles. Las apreturas económicas de la casa han trastocado los planes de futuro de los de Pochettino de tal manera que el técnico tiene que sacarse de la chistera cada jornada una alineación complicada como un sudoku.

En un ejercicio encomiable, el Espanyol se mantuvo en la pomada igualando dos goles adversos, el primero muy tempranero y sorprendente hasta para el Atlético. Koke, que volvió a ganarle el puesto a Juanfran, marcó a puerta vacía tras un grave error de Galán, que, contraviniendo el manual del buen defensa, despejó hacia dentro un balón robado por Diego Costa. El encuentro pintaba que ni soñado para Quique, con Godín rematando las jugadas de estrategia y Filipe Luis doblando a Galán, un flan con apariencia humana.

Enchufado y sereno, el Atlético cambió su discurso cuando una entrada de galeote de Chica terminó con Koke fuera de juego. Aun así, la caraja local era de tal calibre que los rojiblancos se lanzaban al galope aprovechando los espacios mientras Callejón se ataba las botas, ajeno al show de Reyes por su carril. El partido tenía dueño claro, con el Kun perdonando el segundo gol tras un remate que le salió centro, cuando un balón largo de Verdú a Osvaldo propició el empate. El goleador le ganó el sprint a Perea, que, para colmo, tocó la pelota lo justo para que su remate se fuera a la red con De Gea descolocado, Ujfalusi pensando en sus asuntos y Godín mirando al banquillo.

Tras desfilar por los vestuarios, la respuesta no se hizo esperar. Callejón dio un pase hacia atrás desde el centro del campo para Raúl Rodríguez con la idea de evitar un saque de banda, pero Agüero le leyó la mente. El genio colchonero se anticipó a la jugada y fusiló a Kameni con una vaselina estupenda. De nuevo en lo alto de la ola, el Atlético volvió a relajarse. Sobrado por lo poco que le duraba la pelota al centro del campo del Espanyol y con Mario Suárez convertido en un ladrón, la zaga perdió tensión y se empantanó de mala manera con Perea siempre de actor principal. El desbarajuste lo aprovechó Osvaldo, inconmensurable, que con todo en contra remató al segundo palo, lejos de los guantes de De Gea, un centro teledirigido una vez más por Verdú. Dos tiros, dos goles, dos golazos.

El Atlético no se recuperó del mazazo, pero no bajó los brazos y se echó al monte. Fueron los mejores minutos visitantes, con Tiago dirigiendo el tráfico, Agüero dibujando pases que eran goles y Raúl García fallando varios tantos cantados en un monólogo que no tenía fin. Como Tiago, que metió en un lío a Kameni con un cabezazo abajo, donde les duele a los porteros. El arquero se redimió de su falta de contundencia en el gol de Agüero, en el que se venció a las primeras de cambio, facilitando la parábola del argentino.

El Atlético llegó más, pero precisó menos, justo el arte con el que le chafó Osvaldo.

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