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Crecer duele mucho

Bojan se pierde prácticamente la temporada por una lesión de ligamentos en la rodilla izquierda

No hay competición más grande que la Liga, considera Guardiola. Y a por la Liga se fue con Bojan. A ningún equipo le ha metido más goles el delantero de Linyola que al Almería, pero eso es lo de menos. El técnico le pidió a lo Petit que hiciera de Pedro, que se moviera, que se ofreciera en corto y tirara desmarques. Y el niño del vestuario le hizo caso. Incordió todo lo que pudo y apareció en muchas de las llegadas al área. Incluso vio una tarjeta.

Importante en el tramo final de la pasada temporada, Bojan pareció ayer venirse arriba en la exigencia, dar un paso adelante. Hasta que se rompió. Chocó con Marcelo Silva, se le giró la rodilla izquierda y fin, se acabó. Sufre una rotura parcial del ligamento cruzado posterior de la rodilla izquierda que le tendrá de seis a ocho semanas en la enfermería. Ya suponía que algo grave tenía cuando, desesperado, se fue a la caseta. A Bojan, hacerse mayor le está resultando demasiado doloroso.

"La baja de Bojan es un drama. Para él, por supuesto, y también para nosotros", aseguró Guardiola sobre la primera lesión grave del delantero. El entrenador azulgrana insistió: "Estaba en un gran momento, chisposo. Había recuperado la esencia, hacía días que estaba muy bien. Es la peor noticia que podemos tener en el partido", admitió. Y vaticinó: "Bojan tiene las piernas muy fuertes y se recuperará bien". "Es una verdadera lástima, lo sentimos mucho por él porque estaba en su mejor momento. Es una desgracia, pero estas cosas pasan" aseguró Iniesta. "Así es el fútbol. Pero se pondrá bien y pronto volverá a estar con nosotros", añadió Thiago. Bojan asomó por el Camp Nou cuando era un niño y se ganó el sitio con los mayores a golpe de goles. Con Rijkaard jugó 48 partidos, metió 12 tantos y empezó a afeitarse. Llegada la nueva era, se le acentuó su ternura y perdió minutos al tiempo que empezó a comprender que para jugar en el mejor Barça de la historia no le bastaba solo con meter goles. Se hizo suya la Copa del Rey, demostrando que sabe competir; durante el curso pasado incrementó minutos en el campo, marcó más goles que nunca -13- y dio un pase adelante en el vestuario, subido a la chepa de su amigo Piqué. Descartó Guardiola una cesión el verano pasado y le renovó el Barcelona esta misma temporada, prueba inequívoca de confianza. Llegado ese momento, perdida la candidez infantil, la afición dejó de mimarle y empezó a exigirle como a cualquiera.

Aceptó el reto desde el principio. Bojan ya no significa solamente gol, pero si en su día tuvo suerte y sacó involuntaria tajada de la dejadez del último vestuario de Ronaldinho, va a tener que ganársela esta vez con sangre y lágrimas. Llamado a filas, su regreso a la titularidad contra el colista estaba cumpliendo las expectativas hasta que se dobló la rodilla en el minuto 26.

Al equipo tampoco le resultará fácil sobreponerse a la ausencia de un delantero que supo sustituir a Ibrahimovic en el tramo decisivo del curso pasado. A los azulgrana se les acumulan las bajas en dos puestos especialmente sensibles: el de central y el de delantero centro. Guardiola únicamente dispone de tres delanteros: Villa, Pedro y Messi, después de la lesión de Bojan. La única alternativa es Afellay o recurrir a Jonathan Soriano y Nolito, que funcionan estupendamente en el filial de Luis Enrique. La sensación es que a Bojan Krkic se le echará de menos.

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